La crisis migratoria en Ceuta se profundizó este fin de semana con un saldo trágico de 67 muertos, mientras Italia decidió suspender temporalmente el acuerdo de Schengen y aplicar controles aleatorios en aeropuertos y puertos marítimos a viajeros procedentes de España. La medida, impulsada por el gobierno de Giorgia Meloni, generó un fuerte cruce diplomático con el presidente español, Pedro Sánchez, que denunció la actitud “egoísta” de algunos socios europeos.
En el aeropuerto romano de Fiumicino, donde operan unos 55 vuelos diarios desde España durante la temporada estival, la agencia EFE constató la entrada en vigor de los controles coincidiendo con la llegada de aviones desde Madrid, Barcelona y Málaga. La decisión italiana se coordinó con Francia, que reforzó la vigilancia en la frontera terrestre hispano-francesa.
Mientras tanto, en Ceuta, el Ministerio del Interior español confirmó que entre las víctimas se cuentan personas que se ahogaron y otras que murieron en estampidas al intentar cruzar el rompeolas. La Guardia Civil continúa con las tareas de búsqueda en el espigón del Tarajal, donde además se instaló una barrera de contención de 500 metros para dificultar nuevos ingresos. Según datos oficiales, de los 50.000 migrantes que irrumpieron en territorio español en los últimos días, 48.000 ya fueron devueltos a Marruecos.

El alcalde de Ceuta, Juan Jesús Vivas, advirtió que “la vida en esta ciudad se ha visto alterada a raíz del incidente fronterizo” y que “la ciudad aún no ha recuperado la normalidad”. En contraste, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, aseguró que “en menos de 48 horas, la situación en Ceuta ya no tiene nada que ver y la normalidad se está alcanzando”.
Crece la tensión
La tensión escaló en el plano político luego de que Sánchez enviara una carta a las instituciones europeas en la que cuestionó la suspensión de Schengen y subrayó que “una actitud así, motivada por prejuicios, informaciones falsas, ignorancia o intereses políticos, no solo es contraria al derecho europeo y humanitario, sino también a los intereses a largo plazo de Europa”. Además, replicó a Meloni con cifras de Frontex: entre 2021 y 2026 Italia registró 478.600 ingresos irregulares, más del doble de los 234.760 contabilizados por España. “La solidaridad y la empatía son opcionales. El respeto a los tratados europeos y a los datos no”, enfatizó.
El endurecimiento de la postura italiana encontró eco en otras capitales y la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, pidió evaluar sanciones contra España, mientras el canciller austriaco, Christian Stocker, reclamó impedir cualquier llegada de migrantes ilegales. En paralelo, los ministros del Interior de la Unión Europea se reunirán este lunes por videoconferencia para abordar la crisis, en un intento por evitar que la suspensión de conexiones decretada por Italia paralice el tránsito y las dinámicas comerciales en el sur del continente.
GLF










