“Me preocupa profundamente que el presidente de la Nación replique insensateces e inventos. Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior.” El jueves, cerca de las dos de la tarde, mientras Javier Milei se preparaba para grabar la cadena nacional con la que anunció el envío del proyecto con el que pretende reformar la Carta Orgánica del Banco Central, Victoria Villarruel sacudió el avispero digital. Escribió un para nada inocente tuit que terminó de romper todo tipo de vínculo institucional que podía llegar a tener con quien fuera su compañero de fórmula hace apenas tres años.
Convertida en el blanco favorito de los laderos del líder libertario, quienes se tomaron muy a pecho el trabajo de desprestigiar su investidura, la vicepresidenta respondió sin miramientos a un nuevo ataque que la siempre dispuesta Lilia Lemoine le achacó a través de la misma red.
En un extenso posteo, la diputada nacional aseguró que su colega Marcela Pagano y la vice tendrían un acuerdo extraoficial que a su vez se extendería con terminales del peronismo. “Han tenido publicaciones espejadas y operan de la misma manera y en coordinación con los castrochavistas. Insultan similar. Dejan fijados sus tuits de forma parecida. Tienen trato común con Guillermo Moreno”, reza la publicación.

La tensión no para de crecer entre las damas libertarias. Ambas se conocen desde los inicios de La Libertad Avanza cuando el economista y la abogada se encaminaban a ser electos como diputados nacionales por la Ciudad de Buenos Aires. La cosplayer, quien se mueve como el principal escudo de los Milei en el terreno digital, no duda en apuntar contra la vice cada vez que, según su criterio, la jefa de la cámara alta se mueve en contra de los intereses del oficialismo. Al comienzo, Villarruel solía adoptar un perfil más centrado y se mantenía alejada de los escándalos y cruces mediáticos. Pero algo cambió diametralmente en la estrategia de la ferviente católica.
Más que consciente de que el año que viene ninguna terminal libertaria llamará a su puerta para rogarle que acompañe al líder libertario en la boleta presidencial, la vice comenzó un silencioso, pero constante, movimiento para posicionarse como competidora en 2027, sea donde sea. Quienes orbitan en el ecosistema de Villarruel dejan trascender que ella no está dispuesta a dar un paso al costado de la vida política y que, por el contrario, está convencida de que puede sobrevivir a la ola violeta.

En este punto, las versiones sobre el futuro electoral de la presidenta del Senado son más que variadas. Mientras que algunos apuntan a que podría competir por la gobernación de la Provincia de Buenos Aires o por la senaduría de la Capital, hay quienes advierten que la posibilidad de competir por la presidencia no fue completamente descartada por la heredera de uno de los jefes militares que batalló en las Islas Malvinas en 1982. Al igual que su padre, es una ferviente reivindicadora de la última dictadura militar, un componente que el villarruelismo prefiere olvidar.
Según una medición realizada por la consultora Zentrix, Villarruel custodia un 23,2% de imagen positiva, 22,6% de regular y un 52,2% de negativa. En mayo, la consultora Zubán-Córdoba, en tanto, realizó una medición nacional de la que se desprendió que la vicepresidenta tiene un potencial electoral que ronda los 31 puntos porcentuales como “techo”, un número más que significativo para una figura que no tiene espacio mediático ni posibilidad de mostrar gestión por fuera de las paredes del Congreso.

En la Casa Rosada, por su parte, le restan importancia a las encuestas que miden a la enemiga número uno del gobierno y aseguran que “no tiene peso electoral alguno, no mide más que cuatro puntos.” En otro despacho, en tanto, se muestran más reacios a la idea de bajarle el precio al poder de daño de Villarruel. Ante las consultas de La Pluma Diario reconocen que “es cierto que, en caso que se de un escenario donde la competencia esté muy ajustada, todos los votos que se vayan para otros candidatos puede llegar a dañarnos.” En este punto, la misma fuente advierte que una vez iniciada formalmente la campaña, la estrategia del Ejecutivo se concentrará en retener los votos que amenazan con escabullirse.

Por eso, a diferencia de lo que solían hacer meses atrás, en el gobierno ya no dudan en salir a confrontar contra la ex diputada. Luego de su intercambio tuitero en el que cuestionó el estado de salud mental del presidente, Diego Santilli salió a retrucar en nombre de todo el oficialismo. “Me parece una barbaridad, un disparate y una falta de sentido común. Es una falta de respeto y agravios impropios de una persona que acompañó al Presidente en la fórmula”, dijo notablemente enojado. “Si hay una persona que no está de acuerdo, que dé un paso al costado. Que arme su proyecto y que compita”, la desafió. En el Senado, por su parte, no dudaron en recoger el guante y pese a no tener asegurado nada juraron: “eso haremos”.

Una vez se reactive la actividad en el Congreso, se espera que Villarruel comience con recorridas por el interior del país donde, aseguran sus laderos, cosecha un importante nivel de apoyo que descansa en su “respeto por las instituciones y la seriedad de su trabajo, una diferencia más que notable con el circo de la Rosada.” En este punto, no se descarta que la vice pueda hacerse de algunas fotos de peso con gobernadores y empresarios que tengan interés en impulsar su carrera, sea donde sea que la corra.
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