El mercado laboral argentino continúa mostrando señales de deterioro bajo el gobierno de Javier Milei. El empleo asalariado formal del sector privado acumuló en julio 14 meses consecutivos de caída, mientras que el salario mínimo perdió el 40,8% de su poder adquisitivo desde noviembre de 2023. Los datos surgen del Panorama del Empleo Asalariado Formal y de las Remuneraciones, elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Según el relevamiento, en julio se perdieron 13.000 puestos de trabajo registrados en el sector privado, una contracción del 0,2% mensual y superior a la registrada en junio, cuando la reducción había sido de 6.000 empleos. En el conjunto del empleo asalariado formal, que incluye al sector privado y al público, la caída fue de otros 9.000 puestos. La continuidad de esta tendencia expone las dificultades del mercado laboral para recuperarse en el actual escenario económico.
El deterioro se profundiza al comparar los datos con el inicio de la gestión de Milei. En julio de 2026 había 266.000 puestos de trabajo asalariados formales privados menos que en noviembre de 2023, lo que representa una reducción superior al 4%. El informe advierte, además, que la cantidad de trabajadores registrados se encuentra en un nivel similar al de abril de 2022. Así, pese al tiempo transcurrido, el mercado laboral formal retrocedió hasta valores observados cuatro años atrás.

Uno de los aspectos más relevantes del relevamiento es la diferencia entre la evolución de la actividad económica y la del empleo. Mientras que el nivel de actividad se ubicó en julio un 2,2% por encima del registrado en noviembre de 2023, la ocupación formal privada acumuló una caída superior al 4%. Aunque la economía registró una contracción del 4,1% en lo que va del año, los números muestran que la recuperación respecto de fines de 2023 no se tradujo en una mejora equivalente para los trabajadores. El crecimiento de la actividad, por sí solo, no garantiza la creación de puestos de trabajo.
Por sectores, la industria y el comercio continúan encabezando la pérdida de empleos, una tendencia que se mantiene desde septiembre de 2025. La construcción también volvió a mostrar números negativos y en julio registró una caída mensual del 0,6%, la más pronunciada desde marzo de 2025. En minería, en cambio, el empleo creció un 0,4% por tercer mes consecutivo, aunque la comparación interanual todavía arrojó una baja del 1,3%, pese al crecimiento de la actividad del sector.
La contracción también se extendió a buena parte del territorio nacional. En julio, el empleo asalariado formal privado cayó en 17 provincias, aumentó en seis y permaneció sin cambios en una. Por su peso en el mercado laboral, la provincia de Buenos Aires explicó el 66% de la reducción total, con 8.000 puestos menos. Mendoza aportó otro 14% de la caída, con 1.600 empleos perdidos, mientras que Santa Fe representó el 11%, con una reducción de 1.400 puestos. Neuquén y Río Negro fueron las únicas provincias que mantuvieron niveles de empleo superiores a los de noviembre de 2023.
El salario mínimo, por debajo de los niveles de la crisis de 2001
El deterioro del mercado laboral se combina con una fuerte pérdida del poder adquisitivo. De acuerdo con el informe de la UBA, el salario mínimo perdió un 40,8% de su capacidad de compra desde noviembre de 2023. En términos reales, el valor correspondiente a septiembre de 2026 se ubicó por debajo del registrado en 2001, antes del colapso de la convertibilidad, y alcanzó su nivel más bajo desde junio de 2003. Además, representa una caída del 67,1% respecto del máximo de la serie, registrado en septiembre de 2011.
La evolución de las remuneraciones promedio muestra un panorama diferente, aunque insuficiente para revertir el deterioro acumulado. El salario de los trabajadores registrados del sector privado cayó un 0,4% real en julio, pero los datos adelantados de agosto apuntaron a una recuperación del 1,3%. De confirmarse esa variación, el ingreso promedio de agosto se ubicaría un 0,8% por encima del nivel de noviembre de 2023. Sin embargo, esa mejora puntual contrasta con el desplome del salario mínimo y con la pérdida de puestos formales. En conjunto, los datos del IIEP-UBA reflejan los desafíos que enfrenta el Gobierno para traducir la estabilización económica en una recuperación sostenida del empleo y de los ingresos de los trabajadores.
MM









