La nueva articulación entre la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), la Federación Aceitera y la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) cerró este viernes 1 de mayo su primer plenario nacional. Los tres gremios formaron el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), un espacio sindical que no busca romper con la Confederación General del Trabajo (CGT), pero apunta a empujar nuevas definiciones ante la agudización de la crisis. Más de 1600 delegados de todo el país se reunieron en las instalaciones de la UOM en Pilar y cerraron la jornada con un documento y la presencia de Omar Maturano, principal dirigente de La Fraternidad, uno de los gremios ferroviarios más importantes de Confederación Argentina de Trabajadores del Trasporte (CATT).
El encuentro tuvo definiciones concretas sobre el escenario actual, definido por la implementación de la Ley de reforma laboral que sancionó el Congreso en febrero y está a un paso de ser reglamentada por el Poder Ejecutivo. Hubo un acuerdo unánime para reclamar una medida de fuerza más contundente contra la aplicación de la norma. El pronunciamiento sucede un día después de la masiva movilización organizada por la CGT este jueves, un día antes del Día del Trabajador, donde sus dirigentes advirtieron que estaban perdiendo la paciencia, aunque no hablaron de realizar un nuevo paro nacional.

Además hubo una definición enfocada en el bolsillo de los trabajadores en un escenario económico marcado por el incremento de la inflación durante nueve meses consecutivos. El FreSU reclamó un salario mínimo vital y móvil de 2.706.923 pesos. «Desde que Milei es presidente, las patronales se quedaron con 54 billones de pesos que nos sacaron a los trabajadores. Por eso, la recuperación del el salario es la principal demanda para las y los trabajadores», dijo el secretario general de la UOM, Abel Furlan, durante la conferencia de prensa que ofreció junto a sus pares Rodolfo Aguiar (ATE) y Daniel Yofra (Aceiteros).
“Hay una sola manera de derrotar la reforma laboral, de enterrarla para siempre, es no cumpliéndola en los lugares de trabajo. Llamemos a la desobediencia: que nadie pida permiso para hacer una asamblea”, remarcó Aguiar en su alocución. “Damos inicio a un camino de recuperación salarial y la conflictividad va a escalar hasta que nos devuelvan hasta el último peso que el Gobierno de Milei a los trabajadores con sus políticas nos robó”, aseguró el representante de uno de los sindicatos más importantes de las dos CTA. Durante los dos primeros años de la administración de Milei fueron despedidos 40.000 trabajadores estatales.

“Los compañeros vinieron a buscar una respuesta a la problemática que hoy tiene el movimiento obrero y se la van a llevar: este frente sindical se constituyó y se sigue fortaleciendo pensando en la lucha. Luchar contra este gobierno, contra las patronales y contra la burocracia sindical que nos quiera venir a frenar”, aseguró Daniel Yofra, secretario general de la Federación Aceitera y Desmotadora, uno de las actividades que vienen de cerrar, desde hace años, una de las mejores paritarias del país.
En el cierre estuvo Maturano, secretario general del gremio de maquinistas ferroviarios que viene de afrontar una multa del gobierno. “La multa millonaria aplicada por ejercer el derecho de huelga no es una medida administrativa: es un acto de persecución y disciplinamiento contra todo el movimiento obrero. El Gobierno pretende castigar a quienes paran, organizan y reclaman. Pretende instalar el miedo como límite a la acción sindical. No lo vamos a aceptar”, advirtió.

Un documento unificador
Los discursos fueron el cierre de una jornada de debates que comenzaron a las 9 de la mañana. La síntesis fue un documento con definiciones que retoman las mejores tradiciones del clasismo argentino. «Cada vez que la Argentina atravesó crisis profundas, las y los trabajadores dieron un paso al frente. Así ocurrió en las luchas fundacionales por la jornada de ocho horas, el descanso semanal y la dignidad laboral. Así ocurrió con el Programa de La Falda, que planteó soberanía económica, justicia social y control nacional de los resortes estratégicos. Así ocurrió con el Programa de Huerta Grande, una de las expresiones más avanzadas de elaboración política del sindicalismo argentino. Así ocurrió con el mensaje del 1° de Mayo de 1968 de la CGT de los Argentinos, que unió lucha gremial, liberación nacional y denuncia del poder concentrado», remarca el texto.

«Así ocurrió con los 26 puntos de la CGT para la Unión Nacional, que en democracia levantaron las banderas del salario, el trabajo, la producción y la defensa del pueblo frente al ajuste. Así ocurrió en las luchas contra el neoliberalismo de la década del noventa del siglo pasado, contra las privatizaciones y la entrega de la soberanía, impulsadas por distintas expresiones del movimiento obrero, como el Grito de Burzaco en 1991, o las luchas del pueblo argentino que culminaron con la gran movilización del 19 y 20 de diciembre de 2001 contra el ajuste y el autoritarismo en defensa de las libertades democráticas«, completó el arranque del documento, que tiene un programa de medidas políticas, económicas y sociales.
El FreSU está integrado por más de 140 organizaciones de las tres centrales obreras entre las que se encuentran UOM, ATE, la Federación Aceitera y Desmotadora, Aeronáuticos, Docentes Universitarios, Encargados de Edificios, Portuarios, Papeleros, Molineros, Gráficos, Metrodelegados, Curtidores, Visitadores médicos y APJ Gas.
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