Mientras siguen intentando superar sus conflictos internos, hay una agenda paralela que el gobierno no quiere dejar de atender. Las negociaciones por la Reforma Política con la que el oficialismo pretende cumplir su sueño húmedo de eliminar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) están desde hace semanas en un terreno movedizo, sometidas a la desorganización oficialista y a la falta de apoyos concretos de los gobernadores aliados.
Desde la semana pasada, mientras la agenda pública se concentraba en atender los arrebatos independentistas de Patricia Bullrich furiosa por la letra chica del Presupuesto 2027, Diego Santilli retomó las reuniones bilaterales con mandatarios provinciales para intentar reactivar las conversaciones por la quita de las Primarias. Pese a todos los esfuerzos, en el oficialismo ya se limitan a hablar de una mera suspensión, puesto que ningún dirigente está dispuesto a eliminar de raíz un arma que, saben, puede servir para otra batalla.
El jefe de gabinete recibió en su despacho a Raúl Jalil (Catamarca); Juan Pablo Valdés (Corrientes); Gustavo Sáenz (Salta); Osvaldo Jaldo (Tucumán); Carlos Sadir (Jujuy); Gustavo Melella (Tierra del Fuego); Leandro Zdero (Chaco); Ignacio Torres (Chubut); Rogelio Frigerio (Entre Ríos); Marcelo Orrego (San Juan) y Alfredo Cornejo (Mendoza). A todos les bajó el mismo discurso sobre la reducción del gasto que implicaría achicar el calendario electoral, les habló del rechazo social al ejercicio del voto en reiteradas oportunidades y blanqueó que el gobierno entiende que la vigencia de las mismas podría colaborar a una unificación de la oposición, instancia que pone completamente en riesgo la reelección de Javier Milei. Es en este punto donde la cosa se empantana.

Para varios gobernadores, que ven de primera mano las consecuencias del plan motosierra en sus provincias, rutas y votantes, la reelección libertaria podría no estar tan asegurada como creen en Casa Rosada. “Hay una malaria terrible”, dijo en estricta reserva uno de los asistentes de la última semana reconociendo la situación. Por esta razón, la lista de territorios que desdoblan sus elecciones de la nacional no deja de aumentar. Tucumán, Córdoba, Salta, Misiones, Chubut, Mendoza, Chaco y Santa Fe ya confirmaron el adelantamiento. En esta última, en tanto, se suma una curiosidad.
Esta semana Maximiliano Pullaro se dejó fotografiar con Hernán Lacunza, el ya lanzado precandidato presidencial del PRO. En un encuentro en la provincia, los ex compañeros de Juntos por el Cambio dialogaron sobre la situación económica y el economista le insistió al gobernador sobre la necesidad de crear una alternativa a La Libertad Avanza. El santafesino no dio ninguna respuesta rápida, pero la imagen que los estampó sonrientes junto a Gisela Scaglia, la ex vicegobernadora y actual diputada que insiste en no concretar alianzas con el oficialismo, podrían servir como un anticipo. Esa foto es la muestra de que el PRO y la UCR van a buscar mantener las PASO porque es una herramienta que puede ordenarlos, tal como hizo cuando armaron Cambiemos y luego Juntos por el Cambio.
Tras cartón, dos de los territorios con mayor caudal de votantes aún no tomaron una postura frente al desdoblamiento, lo que podría complicar aún más los planes del oficialismo. La Ciudad y la Provincia de Buenos Aires siguen sin definir si sus elecciones territoriales estarán o no ancladas a la nacional. En Capital, Jorge Macri está convencido de que puede lograr una alianza con LLA que lo tenga como candidato, una situación que nadie dentro del armado porteño -conducido por Pilar Ramírez, mano derecha de Karina Milei– da por hecho. “Nos robó la agenda, pero eso no quiere decir que estemos de acuerdo con su gestión”, dicen desde la sede porteña del espacio violeta.

En PBA, en tanto, Axel Kicillof tampoco tomó postura frente a la conveniencia o no del desdoblamiento. El gobernador ya adelantó su voluntad de competir en las presidenciales del próximo año y aún no está claro si perder la fuerza del 37% del padrón electoral puede ser o no contraproducente para su hazaña. La falta de sucesor, además, complica las cosas dentro del peronismo, donde creen que los nombres recién aparecerán el año que viene, momento para el que el calendario electoral ya deberá estar definido.
Volviendo al espectro nacional, y pese a la heterogeneidad de los gobernadores, hay un punto que los amalgama a todos por igual: ninguno quiere perder el control de su territorio. La decisión de Karina de jugar en los veinticuatro distritos y animarse a competirle a los caciques enfureció a los dirigentes, que ahora utilizan su apoyo para la reforma política como condicionante para definir cómo será la metodología de competencia el próximo año.

En concreto, los gobernadores quieren certezas sobre si La Libertad Avanza concretará o no acuerdos electorales y listas compartidas con los oficialismos provinciales para saber si disponen a sus legisladores a apoyar o no estas modificaciones. Del otro lado del mostrador, la secretaria general de la presidencia y titular del partido violeta les hace saber cada vez que puede que sólo aceptará acuerdos con aquellos que apoyen la iniciativa del gobierno en el Congreso. Un círculo vicioso de indefinición que complica los planes de todos los sectores.
Además de los gobernadores, el segundo principal problema del gobierno es el tiempo. La Cámara Nacional Electoral ya emitió una acordada en la que enfatiza que todo cambio en la metodología debe resolverse durante el año previo a la elección. Con esto, en el oficialismo tienen hasta el 31 de diciembre -en caso de existir extraordinarias- para aprobar en ambas cámaras el cambio del proceso. De no lograrlo, las PASO seguirán vigentes en todo el territorio nacional.
Por esta razón, desde el oficialismo ya hacen circular que en los próximos quince días habrá nuevas reuniones y no se descarta que, en caso que todo marche acorde al plan, pueda existir un dictamen de mayoría en octubre y la reforma se trate en noviembre. “Paso a paso”, citó un funcionario en honor a Mostaza Merlo sobre el futuro de la ley más importante del año.
TS/CM










