El ministro de Economía, Luis Caputo, y el secretario de Finanzas, Federico Furiase, reiteraron su optimismo por las perspectivas económicas del Gobierno de Javier Milei y anticiparon un escenario de mayor crecimiento y estabilidad para 2027. Sin embargo, las proyecciones oficiales conviven con indicadores que todavía muestran dificultades en la actividad productiva, el empleo y las finanzas de los hogares.
“Argentina será una de las economías con mejor desempeño en los próximos años”, afirmó Caputo, quien destacó el potencial del país para atraer inversiones y crecer a partir de sectores como la energía, la minería y el agro. El ministro también reivindicó el equilibrio fiscal y las reformas impulsadas por la administración libertaria como pilares para sostener esa expansión.
Por su parte, Furiase buscó despejar las dudas sobre la estabilidad económica durante el próximo año electoral. “No va a haber volatilidad ni tensión el año que viene, porque se llega con la economía mucho más fuerte, más sólida”, sostuvo el funcionario, en línea con el planteo del ministro y del presidente Javier Milei.
El secretario de Finanzas fundamentó su pronóstico en la acumulación de reservas internacionales, el superávit comercial y la estrategia financiera del Gobierno. También aseguró que el programa económico cuenta con herramientas para afrontar escenarios adversos, tanto en el frente externo como en el local.

Las señales que contrastan con el optimismo oficial
Uno de los datos que se contrapone al relato oficialista es el del universo de empleadores. Según las cifras de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), entre noviembre de 2023 y julio de 2026 desaparecieron 32.290 empresas empleadoras en la Argentina.
La industria también continúa mostrando dificultades para consolidar una recuperación. Aunque la producción manufacturera registró un rebote mensual en agosto, todavía se ubicó por debajo del nivel de un año atrás y acumuló una caída interanual en los primeros ocho meses de 2026, según los datos del INDEC.
El deterioro es especialmente marcado en el sector textil, que acumula retrocesos en producción y empleo, en un contexto de debilidad de la demanda interna y mayor competencia de productos importados. Los datos sectoriales reflejan las dificultades que enfrentan algunas ramas manufactureras para recuperarse.
A ese escenario se suma la situación financiera de los hogares. La morosidad de las familias llegó al 12,9% en julio, según los datos del Banco Central, mientras que alrededor de tres de cada diez clientes que habían refinanciado sus deudas volvieron a caer en incumplimiento.
Durante su visita a Tailandia, Caputo informó que avanzó con el Banco Mundial en proyectos financiados por el organismo y en la posibilidad de ampliar los fondos disponibles para la Argentina. También mencionó iniciativas destinadas a viabilizar inversiones privadas por US$10.000 millones.
Los indicadores muestran que las perspectivas favorables que describen los funcionarios libertarios todavía conviven con problemas en el entramado productivo y en la capacidad de pago de las familias.
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