Desde la asunción de Javier Milei, Argentina perdió más de 32.000 empresas empleadoras, según la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). El fenómeno, que acumula 18 meses consecutivos de caída, supera incluso el ritmo de cierres registrado durante la pandemia y refleja una contracción del 6,3% del tejido productivo formal.
El último informe de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) confirma que en julio de 2026 se perdieron 948 empresas, lo que redujo el total a 480.067 unidades productivas. Esta dinámica implica 18 meses consecutivos de retroceso, sin que se registre un repunte desde enero de 2025, cuando hubo un leve aumento de firmas. La Argentina atraviesa una crisis empresarial profunda: 32.290 firmas empleadoras desaparecieron desde noviembre de 2023, mes previo a la asunción de Javier Milei.

En términos porcentuales, la contracción equivale a un 6,3% del universo empresarial formal, que había cerrado 2023 con 512.357 compañías. El impacto es directo en el empleo: 437.611 puestos formales se destruyeron en el mismo período, lo que representa una caída del 4,4% en la nómina registrada. El promedio mensual de cierres en 2026 es alarmante: 1.400 empresas menos por mes, según el relevamiento oficial.
Cuáles son los sectores más afectados
Los sectores más golpeados son comercio, industria manufacturera y agro, que concentran la mayor parte de las bajas. Analistas del Centro de Política Económica Argentina (CEPA) advierten que la apertura indiscriminada de importaciones genera una “competencia desleal” para las pymes industriales. La paralización de la obra pública y privada también arrastró a constructoras y proveedores de servicios, que no lograron sostener sus estructuras.
El informe de la SRT aclara que las bajas pueden responder a cierres efectivos, reorganizaciones, cambios de CUIT o modificaciones en la nómina, aunque la tendencia general es de contracción. En comparación histórica, el ritmo actual de cierres es más acelerado que durante la pandemia: entre febrero de 2020 y septiembre de 2021 se perdieron 21.405 empresas, menos del 5% del total.
Hoy, la pérdida supera ese porcentaje y se ubica en más de 32.000 firmas en menos de tres años, lo que marca un deterioro más profundo. El correlato social es visible ya que mientras cae el empleo asalariado formal, crece el trabajo informal y el monotributo, con más de 15.000 nuevos adherentes en el primer semestre de 2026. La precarización laboral se convierte en la única alternativa para miles de familias, que recurren al autoempleo y al comercio informal para subsistir.
GLF









