El riesgo país de la Argentina cerró este lunes en 678 puntos básicos, con un incremento superior al 4% respecto del cierre del viernes, cuando se había ubicado en 648 unidades. De esta manera, el indicador elaborado por el banco JP Morgan alcanzó su nivel más alto de 2026, en una jornada negativa para los mercados financieros locales.
La suba se produjo en paralelo con una caída generalizada de los bonos soberanos denominados en dólares. Entre los títulos Globales, emitidos bajo legislación de Nueva York, se registraron retrocesos de hasta el 0,75%, mientras que los Bonares también operaron mayormente en terreno negativo. El movimiento refleja una mayor cautela de los inversores frente a la deuda argentina.
El deterioro también alcanzó a las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street mediante certificados ADR. Entre las principales bajas se destacaron Edenor, YPF y BBVA Argentina, en una rueda en la que predominó la tendencia negativa de los activos locales. En el mercado cambiario, en tanto, el dólar oficial minorista cerró a $ 1.540 para la venta en el Banco Nación, mientras que el dólar blue finalizó a $ 1.560.
El avance del indicador se enmarca en un contexto de incertidumbre tanto internacional como doméstica. Entre los factores que inciden sobre los mercados aparecen las elevadas tasas de interés de Estados Unidos, que afectan el atractivo de los activos de economías emergentes, junto con las dudas sobre el nivel de actividad económica argentina y las perspectivas políticas de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
En ese sentido, el optimismo del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre el futuro de la actividad económica todavía no encuentra un correlato claro en el mercado de deuda. Elfuncionario anticipa una recuperación significativa para el cuarto trimestre y descarta que la Argentina vaya a entrar en recesión, mientras el índice que elabora JP Morgan muestra una señal de que los inversores todavía exigen una prima elevada para financiar al Gobierno.
Por qué el riesgo país sigue arriba de los 600 puntos
Uno de los principales interrogantes para los inversores es cómo hará el Tesoro para conseguir los dólares necesarios para afrontar los vencimientos de deuda de los próximos años. La acumulación de reservas del Banco Central representa una señal favorable, pero el mercado busca comprobar que esa mejora sea sostenible y se traduzca en una mayor capacidad de pago.
Hoy en día, la disponibilidad efectiva de divisas, las necesidades de financiamiento del Tesoro y la posibilidad de refinanciar los compromisos externos siguen condicionando la cotización de los bonos argentinos. Entre las señales que podrían impulsar una baja sostenida del riesgo país aparecen una mayor cobertura de los vencimientos, la continuidad de la estabilidad macroeconómica y una reducción de la incertidumbre política de cara a las elecciones de 2027.
La dificultad para volver a los mercados internacionales a tasas que el Gobierno considere razonables es otro de los obstáculos. El rendimiento exigido por los inversores refleja no solo la situación fiscal presente, sino también las dudas sobre el acceso futuro al crédito.

En paralelo, Caputo sostiene que la economía argentina tendrá un fuerte repunte durante el cuarto trimestre de 2026. En una entrevista con Bloomberg Línea, durante las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial en Bangkok, el ministro afirmó que espera una recuperación impulsada por la construcción, el crédito hipotecario y la mejora de los salarios reales a medida que continúe moderándose la inflación. “No prevemos una recesión”, sostuvo el funcionario, quien también consideró que una baja de las tasas de interés permitirá recuperar el crédito y estimular la inversión.
Sin embargo, las declaraciones llegan después de que la economía se contrajera un 0,6% en el segundo trimestre y volviera a retroceder en julio. Esa evolución alimentó las dudas sobre el ritmo de la recuperación y el impacto que la desaceleración puede tener sobre las expectativas de actividad e ingresos fiscales.
Las reservas no alcanzan para despejar las dudas
La aceleración de las compras de dólares del Banco Central es uno de los argumentos que respaldan la posición oficial. No obstante, el mercado distingue entre acumular reservas y contar con una estrategia financiera que garantice los pagos de deuda en moneda extranjera.
De acuerdo con diversos analistas, el desafío consiste en sostener esas compras, cubrir los próximos vencimientos y reducir la incertidumbre sobre el esquema económico más allá de las elecciones de 2027. También consideran relevantes los desembolsos de organismos multilaterales y las señales que permitan evaluar la continuidad de la estabilidad macroeconómica.
A su vez, el riesgo político empieza a incorporarse en las decisiones de inversión. La posibilidad de cambios en el rumbo económico después de las próximas elecciones agrega incertidumbre a los bonos de largo plazo, cuyos precios dependen de la capacidad de pago futura del Estado y de la confianza en la continuidad de las políticas económicas.
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