El riesgo país volvió a quebrar la barrera de los 700 puntos y se ubica en 707 unidades. En una jornada marcada por las bajas de los bonos soberanos en dólares y la incertidumbre financiera internacional, el índice elaborado por JP Morgan se disparaba cerca de un 5%.
El movimiento expone las dificultades de la Argentina para consolidar una mejora sostenida en la percepción de los inversores. Aunque el contexto externo juega un papel importante, el mercado sigue con incertidumbre la evolución de la economía local, la acumulación de reservas y la capacidad del Tesoro para afrontar los próximos vencimientos de deuda en moneda extranjera.
La nueva escalada se produjo después de que el indicador tocara los 710 puntos durante la rueda del martes y cerrara el miércoles en 674 unidades. De esta manera, la mejora transitoria de los títulos argentinos no alcanzó para revertir la tendencia de fondo de las últimas semanas, en las que los bonos acumularon pérdidas y el riesgo país volvió a niveles que no se observaban desde hacía casi un año.

La presión internacional y las dudas sobre la economía argentina
Uno de los factores que condicionan la jornada es el deterioro del escenario financiero global. Las principales bolsas de Wall Street operaban en baja, con retrocesos en los índices tecnológicos, mientras que el precio internacional del petróleo avanzaba por encima de los US$ 110 por barril. Las tensiones en Medio Oriente y los temores a una nueva aceleración inflacionaria agregan incertidumbre sobre la trayectoria de las tasas de interés internacionales.
En el frente doméstico, los últimos indicadores de actividad económica volvieron a encender interrogantes sobre la velocidad de la recuperación que promueve el Gobierno. En ese sentido, la actividad creció apenas 0,1% mensual en agosto, después de la caída registrada en julio. El dato quedó por debajo de las expectativas del mercado y alimentó las dudas sobre el desempeño de la economía en el tercer trimestre.
Otro de las principales dudas que enfrenta el equipo económico de Luis Caputo es cómo garantizar los dólares necesarios para cumplir con los compromisos financieros de los próximos años. Los inversores siguen atentos al programa de financiamiento del Tesoro y a la capacidad del Banco Central para acumular reservas.

Los bonos argentinos vuelven a quedar bajo presión
Por su parte, los títulos soberanos en dólares operaban nuevamente en terreno negativo. Por ejemplo, los bonos Globales registraban caídas de hasta 1,1% en Wall Street, mientras que los Bonares retrocedían hasta 0,9%. Algunos títulos acumulaban pérdidas de hasta 8,1% en el último mes.
En julio, el indicador había descendido hasta la zona de los 400 puntos básicos, pero desde entonces revirtió esa tendencia y volvió a superar las 700 unidades.
En este marco, el comportamiento del riesgo país se consolida como uno de los termómetros clave para seguir la evolución de la economía argentina en los próximos meses. Su dinámica estará atada tanto a la capacidad oficial de mostrar un rumbo fiscal y financiero consistente como a lo que ocurra en los mercados internacionales, en especial con las tasas de interés y los precios de la energía.
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