El sable corvo del General José de San Martín llega hoy a Santa Fe, donde el presidente Javier Milei participará de un acto por el aniversario del Combate de San Lorenzo en el Campo de la Gloria. El emblema del Libertador será el protagonista de un traspaso simbólico que generó polémica en los últimos días.
Esta semana, el Gobierno Nacional publicó un decreto para trasladar la reliquia desde el Museo Histórico Nacional (MHN) hacia el Regimiento de Granaderos a Caballo, en Palermo, lo que generó la renuncia de la directora del museo, y fuertes rechazos de historiadores y los herederos del arma, que interpusieron una medida cautelar.
En el fondo, lo que se debate es el legado de San Martín y el simbolismo de ese sable con el que disputó las batallas por la independencia. Para los especialistas, el cambio reduce la figura del Libertador estrictamente a la cuestión castrense, lo despoja de su dimensión civil y lo desdibuja como símbolo de unidad nacional. “Mudar la joya más importante del MHN al Regimiento implica adscribir el legado de San Martín con el sector castrense”, explicó la doctora en Historia Beatriz Bragoni al canal TN.
Los especialistas indicaron que en un museo abierto el sable le pertenece a la ciudadanía entera. Al trasladarlo al Regimiento, el legado sanmartiniano queda bajo una interpretación de «nacionalismo militar» lo que altera el espíritu de la donación original de San Martín a Juan Manuel de Rosas, que buscaba que la pieza fuera un legado cívico para la construcción de la identidad argentina.
La historia del sable
El arma, muy sencilla para su época, fue comprada por San Martín en Londres en 1811 y lo acompañó en todas sus campañas libertadoras. Antes de morir, legó el sable a Juan Manuel de Rosas en agradecimiento por su defensa de la soberanía nacional y en 1896, Manuelita Rosas y su marido lo donaron al Estado con la condición de que fuera exhibida en el Museo Histórico Nacional.
Durante la proscripción del peronismo, integrantes de la Resistencia Peronista lo robaron dos veces y fue recuperado por la dictadura de Onganía, que se lo dio a los Granaderos, que lo tuvieron por 48 años. En el 2014, en el marco del aniversario de la Revolución de Mayo, el sable fue devuelto al MHN a través de un decreto de Cristina Kirchner, bajo un esquema de custodia compartida con el Regimiento de Granaderos.
“Todos recordamos el hurto del sable por parte de la juventud peronista, tanto en el 63 como en el 65, y cómo ese sable, en lugar de ser devuelto nuevamente al MHN quedó en custodia del Regimiento de Granaderos. Ahí hay un punto que filia el sable con una cultura, con un nacionalismo particular, que es el nacionalismo militar”, dijo Bragoni, autora de «San Martín: una biografía política del Libertador» y «San Martín: de soldado del rey a héroe de la nación».
Además de los rechazos públicos, la decisión de Milei provocó la renuncia de la directora del MHN, María Inés Rodríguez Aguilar, y una presentación judicial de los descendientes de Manuelita Rosas, que pidieron una medida cautelar para frenar la mudanza, invocando la voluntad de los donantes. Aunque la jueza Macarena Marra Giménez desestimó la cautelar —alegando que no hay un cargo jurídico vinculante que obligue a la pieza a estar exclusivamente en el MHN—, la investigación de fondo continúa.
A esta disputa se sumó Araceli Bellotta, exdirectora del museo y actual funcionaria de la Provincia de Buenos Aires, que se presentó como amicus curiae para defender la permanencia del sable en el ámbito civil. Mientras tanto, Milei encabeza el acto con el sable corvo en Santa Fe.
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