Luis Galli, Martin Cabrales y Cristiano Ratazzi, tres de los empresarios del círculo rojo, se reunieron este lunes en el Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) para respaldar el rumbo económico de Javier Milei y destacar las señales de recuperación que observan en algunos sectores de la actividad. Mientras los indicadores muestran un derrumbe en el consumo, ellos lo analizaron como “cambio de hábito”.
Entre los más optimistas estuvo Luis Galli, CEO de Newsan, quien aseguró que «vuelan» las ventas de televisores. Martín Cabrales también destacó una mejora en algunos consumos vinculados al ocio y el entretenimiento, mientras que Cristiano Rattazzi sostuvo que la Argentina atraviesa una situación sustancialmente mejor a la de años anteriores.
Las declaraciones reflejan una parte de la realidad económica. Pero no toda. Mientras los empresarios celebran el crecimiento de los bienes durables, las compras financiadas y determinados consumos asociados a los sectores medios y altos, los indicadores de consumo masivo continúan mostrando dificultades para millones de familias.
La aparente contradicción tiene una explicación sencilla: no todos los argentinos están participando de la misma recuperación.
Las dos Argentinas
La baja de la inflación, la estabilidad cambiaria y la reapertura del crédito impulsaron las ventas de electrodomésticos, automóviles y productos importados. Son rubros que suelen reaccionar rápidamente cuando mejora el acceso al financiamiento o aparecen expectativas de estabilidad. Sin embargo, en los supermercados, autoservicios y comercios de cercanía la situación sigue siendo distinta. Los consumidores continúan recortando gastos, sustituyendo marcas y postergando compras para llegar a fin de mes.
Los relevamientos privados más recientes muestran que el consumo masivo volvió a registrar caídas durante abril, incluso en un contexto de desaceleración inflacionaria. El dato pone en evidencia uno de los principales límites del modelo económico: la estabilidad de precios todavía no se traduce en una recuperación generalizada del poder adquisitivo.
La explicación aparece en la evolución de los ingresos. Aunque algunos salarios registrados comenzaron a recuperar terreno, jubilados, trabajadores informales y amplios sectores de ingresos medios siguen sintiendo el impacto del ajuste aplicado desde diciembre de 2023.
El resultado es una economía cada vez más segmentada. De un lado, los sectores con capacidad de ahorro o acceso al crédito aprovechan promociones para comprar televisores, viajar o renovar bienes durables. Del otro, millones de hogares continúan priorizando alimentos, medicamentos y servicios básicos en un contexto donde los aumentos de tarifas y la pérdida acumulada de ingresos siguen condicionando el consumo cotidiano.
Tal y como le confiaron a La Pluma Diario fuentes especializadas en el sector empresarial, la actividad económica para la población ABC1 es la que muestra índices alentadores, pero el resto de los sectores muestran números malos.
Por eso, cuando los empresarios afirman que las ventas «vuelan», conviene preguntarse qué ventas están mirando. Los televisores pueden convertirse en un buen indicador para medir el humor de determinados segmentos sociales. Pero difícilmente alcancen para describir la situación de una economía donde el consumo masivo continúa sin mostrar una recuperación sólida y donde buena parte de la población todavía enfrenta dificultades para sostener sus gastos básicos.
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