En su ataque hacia la salud pública, el gobierno de Javier Milei redujo en un 72% en términos reales el presupuesto destinado del plan Remediar, por lo que muchos pacientes se quedaron sin medicación y cortaron tratamientos crónicos como son los de hipertensión o la diabetes.
La motosierra libertaria también llegó a otras áreas que sufrieron un duro recorte en mayo, como la destinada a la lucha contra el cáncer, al Incucai, las vacunas y a la prevención contra las enfermedades de transmisión sexual, que están en aumento como la sífilis.
“Vemos gente con enfermedades y tratamientos abandonados. O pacientes con tuberculosis y con HIV como si fueran otras épocas de la salud”, indican los médicos.
En el año 2023 había 8.100 centros de salud en todo el país que recibían botiquines a través del Remediar, hoy solo le llegan a 800. El vademécum incluía 75 principios activos en 99 presentaciones farmacéuticas, hoy se redujo a 30 medicamentos.
Son los datos del informe Centro de Implementación e Innovación en Políticas de Salud (CIIPS) del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) sobre el programa que ya lleva más de dos décadas y que fue clave tras la crisis del 2011 para la distribución de medicamentos esenciales de manera gratuita.
La reducción del programa que asistía a 19 millones de personas se da en el marco de un deterioro general de la economía, que llevó también a que muchas personas dejen la cobertura de salud privada y pasen a la pública, recargando aún más el sistema.
El informe del centro que dirige el exministro de Salud durante el gobierno de Mauricio Macri, Adolfo Rubinstein, indica que la cantidad de botiquines entregados a los centros de salud cayó de 3 a 5 unidades por cada 100 habitantes a 1 unidad por cada 100 habitantes.
José María Malvido es médico, jefe del Servicio del Área Programática de Redes en Salud (SAPS) del Hospital Balestrini, en La Matanza. Es un equipo interdisciplinario que vincula al hospital con organizaciones del territorio, como clubes de barrios o iglesias. Cuenta que “la situación se desmadró” en los últimos años.
“El primer nivel de atención ya era bastante deficiente, pero al cortarse el Remediar y programas grandes como los de diabetes y los que proveían medicamentos, hace que se vaya al segundo nivel (los hospitales)”, explica a La Pluma y describe lo que ve cada día : “Estamos viendo gente con enfermedades abandonadas o pacientes con tuberculosis y con HIV como si fueran otras épocas de la salud”.
Según los datos procesados por Chequeado en base a información de la Subsecretaría de Presupuesto de la Nación, en 2026 el Gobierno destinó $ 36.054 millones al plan Remediar, lo que representa una caída real del 72% respecto de lo ejecutado en 2023, durante la presidencia de Alberto Fernández.
El médico Matías Gallastegui, especialista en medicina familiar y coordinador de la Escuela de Salud Comunitaria de la Villa 21-24 en Barracas cuenta que también afecta a las infancias. “Todo lo que tiene que ver con las enfermedades agudas como las respiratorias, que en tiempos invernales generan neumonías o broncoespasmos en niños para las cuales un antibiótico o el salbutamol se vuelven medicamentos esenciales”, explica.
Los tratamientos del Remediar pasaron de 37,1 millones en 2022 a 14,1 millones en 2025. Es decir que el dinero para ese programa se redujo a la mitad en casi tres años. El informe explica que las compras realizadas en 2023, durante la gestión del Frente de Todos, habían dejado 18 meses de stock, lo que amortiguó el impacto durante 2024 y buena parte de 2025.
Lo que pasa con este programa es un ítem más del desfinanciamiento generalizado que impulsa el gobierno de Javier Milei y el ministro de Salud, Mario Lugones. En mayo de este año, publicaron una resolución administrativa de más de 600 páginas con un recorte de 63.000 millones de pesos en medicamentos y áreas sensibles como la lucha contra el cáncer, el HIV y vacunas. Un ajuste que también llegó a las provincias con una quita de más de 25.000 millones de pesos destinados al fortalecimiento de los sistemas provinciales de salud.
Otra de las grandes reducciones fue en medicamentos, insumos y tecnología médica, donde la Casa Rosada decidió quitar 20.000 millones de pesos. “Todos los días se genera una fila tremenda en la farmacia porque la gente no puede pagar los medicamentos y va al hospital, ni siquiera los que tienen cobertura. Nosotros tratamos de ayudar a los que tienen una obra social también, pero la situación está desmadrada”, relata Malvido, jefe del SAPS del Balestrini.
Milei y Lugones también eliminaron 900 millones de pesos para el programa de Salud Sexual y Procreación Responsable; 800 millones para VIH, tuberculosis y hepatitis virales, y 500 millones en vacunas. Y, además, hicieron una reducción de 5.000 millones de pesos en el programa de lucha contra el cáncer y 831 millones de recorte al Incucai.
“En los hospitales nos tenemos que manejar con el presupuesto que teníamos hasta junio para cubrir todo el año. A esta altura, ya hay que hacer malabares”, dice Malvido. El médico y profesor de la Universidad de Nacional de La Matanza ve los cambios en el consultorio: “está virando, hay mucha gente que pierde el laburo y la obra social o que no puede pagar y va al hospital público. Lo noto mucho porque trabajo con demanda espontánea y se nota en los turnos, que están colapsados”.
Según datos del Foro por el Derecho a la Salud, el 80% de las obras sociales cubren menos prestaciones del Plan Médico Obligatorio y uno de cada cuatro jubilados y jubiladas no accede a sus medicamentos. Desde diciembre de 2023, el PAMI perdió el 40% de su presupuesto. Si bien los médicos mejoraron su situación después de los paros, los odontólogos y odontólogas siguen relegados y cobran 374 pesos per cápita.
CDB / VDM









