La crisis económica marcó el deterioro del consumo de carne vacuna, que tocó su mínimo en 20 años y cuya demanda se contrajo 2,5% a 13,8% a inicios de 2026. En ese contexto, los argentinos se vieron obligados a modificar su dieta. Pero mientras el pollo y el cerdo ocupan las alternativas principales, en el sur del país comienza a surgir un fenómeno encabezado por burros y guanacos.
En la zona de Punta Tombo, Chubut, el productor rural Julio Cittadini incursionó en la venta de carne de burro. En abril de este año inició una fase experimental que incluyó faenas controladas y las primeras ventas al público, aunque rápidamente escaló hasta convertirse en una discusión nacional. De hecho, la senadora jujeña de La Libertad Avanza, Vilma Bedia, aseguró que «para la gente europea es un plato fino, no sabemos valorar lo que tenemos».
Sin entrar en la discusión respecto a su gusto, existe una realidad: el kilo de carne de burro tiene un valor de $ 7.500. En esa línea, el kilo de carne vacuna empieza desde los $ 10.000 (en el caso de la carne picada) y su valor se extiende hasta los $ 30.000.

La iniciativa de Cittadini responde a la crisis de producción ovina en la región patagónica, en parte debido a las dificultades climáticas. El contrapunto viene de organizaciones proteccionistas, que argumentaron que el burro es históricamente un animal de trabajo. En ese contexto, se organizó una degustación abierta en una parrilla local el pasado 16 de abril, con el objetivo de medir la aceptación social de este corte.
Sin embargo, el consumo de burro no está legalizado ni regulado en Argentina. A pesar de que no existe una ley que lo prohíba, el Código Alimentario Argentino no contempla la carne de burro como un alimento para el consumo humano interno, por lo que no existen protocolos de control sanitario, trazabilidad ni fiscalización de SENASA para su venta en carnicerías. El caso de Chubut es excepcional, con aprobación de autoridades provinciales y bajo un control sanitario.
Por el contrario, el consumo de guanaco está legalizado en Argentina, pero por el momento su comercialización está restringida y varía según la provincia. En Santa Cruz, provincia en la que habitan aproximadamente 3 millones de esta especie, algunos frigoríficos autorizados faenan y empacan la carne y distribuyen a cientos de comercios, supermercados y carnicerías.

Los dos kilos de picada cuestan $ 12.000, mientras que hay pack familiar por 20 kilos, todo sin hueso, a un valor promocional de 6500 pesos el kilo.
«Si Argentina es exportadora de carne de calidad ¿por qué los argentinos no pueden comer carne de calidad y les toca comer carne de burro? Esto no puede pasar en Colombia», escribió el presidente colombiano, Gustavo Petro, en respuesta a una noticia sobre la llegada de la carne de burro a la Patagonia.
El Gobierno aumenta la exportación de carne vacuna, a pesar de la caída de su consumo local
En medio de un fuerte deterioro del consumo interno, el Gobierno impulsa la “Semana de la Carne Argentina” en Estados Unidos, una misión comercial orientada a ampliar las exportaciones a uno de los mercados más competitivos del mundo. La iniciativa se desarrollará entre el 27 de abril y el 1 de mayo en Filadelfia, Chicago y Los Ángeles, mientras en el país el consumo per cápita de carne vacuna cayó a 47,3 kilos anuales, el nivel más bajo de los últimos 20 años.
La misión fue organizada por PromArgentina junto con la Cancillería y el sector privado, y contempla rondas de negocios entre frigoríficos argentinos e importadores estadounidenses. Se trata de la primera vez que el organismo coordina este tipo de encuentros en el exterior con el objetivo de vincular directamente a empresas exportadoras locales con compradores estratégicos.
El eje central de la estrategia oficial es capitalizar la ampliación del cupo de exportación hacia Estados Unidos, que pasó de 20.000 a 100.000 toneladas anuales. Según el Gobierno, esta expansión permitiría incrementar las ventas externas entre US$ 600 y US$ 800 millones en el corto plazo, con proyecciones que superan los US$ 2.000 millones en 2026.
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