La Argentina se encamina hacia una nueva semana de fuerte confrontación con el Gobierno de Javier Milei en las calles. Tras la movilización realizada junto a los jubilados, la Confederación General del Trabajo (CGT), las dos CTA y distintos gremios definieron una agenda escalonada de protestas que combinará paros, movilizaciones y acciones sectoriales en rechazo a las políticas económicas y laborales de la administración nacional que se sumará a otras acciones gremiales y autoconvocadas.
La primera medida de alto impacto llegará el próximo lunes con el paro nacional docente convocado por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA). La huelga coincidirá con el regreso a clases después del receso invernal en distritos clave como la provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires, Chaco y Santiago del Estero, por lo que se prevé una importante afectación del inicio del ciclo lectivo en esas jurisdicciones.

La medida fue resuelta por el congreso nacional de CTERA en reclamo de la convocatoria a la Paritaria Nacional Docente, una recomposición salarial, la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) y una nueva Ley de Financiamiento Educativo. Además, el gremio rechazó el proyecto de Ley de Libertad Educativa y una eventual reforma previsional.
En territorio bonaerense, el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB), integrado por SUTEBA, FEB, UDOCBA, SADOP y AMET, confirmó su adhesión a la medida de fuerza.
El mismo lunes también habrá un paro nacional de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), que incluirá movilizaciones para reclamar mejoras salariales y denunciar despidos en organismos públicos. De esta manera, docentes y estatales confluirán en una jornada de protesta que marcará el inicio de una semana de alta tensión entre el Gobierno y los sindicatos.

La estrategia sindical forma parte de un plan de lucha más amplio diseñado por la CGT junto con las CTA y organizaciones sociales. Desde la central obrera sostienen que las movilizaciones buscarán acompañar los conflictos sectoriales y visibilizar el deterioro del poder adquisitivo, la situación del empleo y las dificultades económicas que atraviesan distintos sectores.
Dentro de ese cronograma, las centrales sindicales también preparan la tradicional movilización de San Cayetano, prevista para el viernes 7 de agosto. Además, las CTA se suman a la protesta autoconvocada para el jueves 6 frente al Congreso en rechazo a la modificación de la Ley de Tierras, al considerar que habilita una mayor extranjerización del territorio nacional.

La hoja de ruta contempla asimismo nuevas acciones durante septiembre y octubre, entre ellas una marcha federal, una movilización frente al Ministerio de Economía en respaldo a las personas endeudadas y una actividad conjunta con pequeñas y medianas empresas en el Día de la Industria.
En paralelo a la agenda de protestas, un sector de la CGT avanza en gestiones para concretar un encuentro con el papa León XIV durante su anunciada visita a la Argentina, prevista para los primeros días de noviembre. Dirigentes sindicales consideran que el pontífice mantiene una línea de continuidad con el legado social del papa Francisco y aspiran a que ese encuentro refuerce sus planteos en materia de justicia social y derechos laborales.
Con este escenario, el Gobierno enfrentará una semana marcada por la convergencia de reclamos docentes, estatales y sindicales, en un contexto de creciente conflictividad social y con nuevas movilizaciones que prometen mantener la presión sobre la Casa Rosada.
AL/CM










