Continúan las señales de deterioro por parte de la industria argentina, en este caso desde el sector gastronómico. Joy Burguer, la primera cadena de fast food 100% basada en plantas de Latinoamérica, confirmó el cierre de todos sus locales. Lo que nació como una ambiciosa propuesta terminó sucumbiendo ante las políticas de ajuste del Gobierno.
El innovador proyecto fue llevado a cabo por Patricio Lescovich -creador de Kevin Bacon y Vegan Fox-, Matías Cabrera -inventor de Hell’s Pizza- y Juan Martín Ferraro -fundador de Sushi Club-. Fundado en noviembre de 2022, tenía intenciones de expandirse en Villa Urquiza, Palermo, el Barrio Chino, Lomas de Zamora y Vicente López, para finalmente llegar a Chile y Uruguay.
Habían trazado una alianza con una empresa líder en sustitutos de proteína animal para desarrollar un medallón de carne vegana que tenga el sabor y la textura clásica de una comida fast-food. «Quería lograr un sabor lo más similar posible al de una hamburguesa tradicional. Ese sabor medio adictivo, grasoso, que imita a la carne sin serlo», había dicho Lescovich.

Sin embargo, y a pesar de contar con más de 52.000 seguidores en redes sociales y una clientela fiel, tuvo que cerrar. El último local en irse fue el del Barrio Chino, que marca la continuidad de un síntoma: desde 2023, se perdieron 216.000 empleos y cerraron unas 26,000 empresas en todo el país, según el último informe del Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso (IVFC).
Los emprendimientos que dependen del consumo sufren la caída del mismo, ya que se desplomó el poder adquisitivo, los costos de alquiler siguen subiendo y los costos de servicio son altos. De hecho, según Scentia el consumo masivo volvió a mostrar señales de debilidad durante mayo y registró una caída interanual del 1,6%. Con este resultado, el acumulado de los primeros cinco meses del año alcanza una retracción del 3%, reflejando las dificultades que enfrentan los hogares para sostener sus niveles de compra ante el deterioro del poder adquisitivo.
La crisis llegó a Pirelli: parálisis operativa y menos turnos para los trabajadores
De la misma forma lo sufrió Pirelli. La fabricante de neumáticos aplicó un fuerte ajuste en su planta de Merlo ante la caída del consumo, la menor actividad automotriz y el avance de los productos importados, en un escenario que vuelve a golpear al empleo industrial.
En ese sentido, la compañía dispuso un cese total de la producción entre el 15 y el 21 de junio, período durante el cual la fábrica permaneció completamente paralizada. Aunque la empresa acordó con el gremio el pago de los salarios correspondientes a esos días, la medida encendió la preocupación por la continuidad de los puestos de trabajo.
El plan de ajuste también contempla el fin del histórico esquema de trabajo de lunes a lunes. Desde julio, la planta operará únicamente de lunes a viernes, una decisión que implicará la eliminación de los turnos de fin de semana y de las horas extras que percibían cientos de trabajadores.
La modificación tendrá un impacto directo en los ingresos del personal. De acuerdo con estimaciones del sector, la pérdida de adicionales por sábados y domingos podría traducirse en una reducción de hasta el 27% del salario neto mensual, un golpe de lleno al bolsillo de los operarios en un contexto de inflación todavía elevada.
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