A pesar de que el Gobierno insiste en mostrar una desaceleración sostenida de los precios, las consultoras privadas advierten que la inflación continúa lejos de estar controlada y que el alivio de mayo responde más a factores transitorios que a una estabilización estructural de la economía. En ese contexto, las estimaciones privadas esperan que el índice de precios al consumidor (IPC) del quinto mes del año -que se publicará oficialmente el 11 de junio- sea menor al 2,6% registrado en abril y ubican la cifra en torno al 2%.
Durante su exposición en el Latin American Forum, el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que la inflación de mayo “va a sorprender” y sugirió que podría perforar el piso del 2%. El funcionario volvió a defender el esquema de ancla fiscal y monetaria aplicado por el Gobierno de Javier Milei y sostuvo que la Argentina atraviesa “un proceso de normalización económica” que habilitaría incluso una reelección del Presidente en 2027.
Las expectativas de mercado muestran una realidad no tan sorprendente como al funcionario le gustaría. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central (BCRA) proyectó una inflación mensual del 2,1% para mayo, mientras que las previsiones para los próximos 12 meses volvieron a deteriorarse: según un relevamiento publicado por el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), la inflación esperada trepó al 37,5%, un aumento de 3,5 puntos porcentuales respecto al mes anterior (34,0%).
Entre las consultoras privadas aparecen algunas diferencias, aunque todas coinciden en que la desaceleración responde principalmente al menor ritmo de aumento de los alimentos. EcoGo estimó un aumento cercano al 2%, favorecido por la estabilidad cambiaria y cierta moderación en productos de consumo masivo. Desde la consultora señalaron, de todos modos, que persisten tensiones en rubros regulados y servicios.
El economista Fernando Marull marcó que la inflación sería en torno al 2% de acuerdo con las mediciones de la tercera semana del mes, aunque existe la posibilidad de estirarse hasta el 2,1% dependiendo del comportamiento de los días de cierre.
LCG, por su parte, calculó un aumento de alimentos de mayo en torno al 1,8%.. La firma advirtió que la caída del consumo sigue funcionando como un factor de contención de precios, aunque remarcaron que el nivel de actividad continúa mostrando señales de fragilidad.
En la misma línea, Analytica ubicó la inflación mensual alrededor del 2,4%, mientras que Equilibra proyectó entre 2% y 2,1%. Ambas consultoras coincidieron en que la relativa calma cambiaria ayudó a contener remarcaciones, pero alertaron sobre el impacto que todavía tienen los ajustes de tarifas, combustibles y prepagas. Mientras tanto, el economista jefe de Libertad y Progreso, Iván Cachanosky, estimó que mayo cerraría en una franja de entre 2% y 2,1%.
La consultora C&T Asesores Económicos también estimó una inflación cercana al 2%, aunque destacó que el dato sigue condicionado por factores estacionales y por la postergación de algunos aumentos regulados. Según el informe, el Gobierno continúa utilizando herramientas de intervención indirecta para evitar un rebrote inflacionario en meses sensibles desde el punto de vista político.

Detrás de la desaceleración de mayo aparecen varios factores coyunturales. Por un lado, la estabilidad del dólar oficial y la menor volatilidad financiera redujeron la presión sobre bienes transables. Además, el consumo masivo continúa deprimido, lo que limita la capacidad de las empresas para trasladar aumentos a precios.
En paralelo, mientras el Gobierno probablemente celebre una desaceleración inflacionaria, será porque fue conseguida en gran medida a costa de una fuerte caída del salario real, el consumo y la actividad económica. Si bien el IPC podría acercarse al 2%, el costo social del ajuste sigue siendo elevado y buena parte de la mejora descansa sobre variables difíciles de sostener en el tiempo. Con ese escenario, el dato de mayo aparece como un alivio transitorio para la Casa Rosada, pero todavía insuficiente para despejar las dudas sobre la consistencia del programa económico.
Así lo creen los propios argentinos. Según una encuesta publicada por la consultora Zentrix, el 70,6% de los argentinos considera que el dato del INDEC no refleja adecuadamente la variación en los precios que perciben en la calle.
El informe explica que se trata de «una desconfianza más estable sobre la capacidad del dato oficial para representar la experiencia económica de los hogares. Cuando 7 de cada 10 personas no validan el índice como reflejo de su realidad cotidiana, el Gobierno enfrenta un problema que excede la comunicación económica, porque la desaceleración estadística pierde fuerza si no logra ser reconocida socialmente».
Uno por uno, todos los aumentos que se vienen en junio
Junio llegó con una nueva ola de aumentos en diversos servicios. Suben el colectivo, el combustible, las prepagas, los alquileres, los colegios, el agua, los peajes y la VTV.
En materia de transporte público, desde el 1° de junio aumentarán los boletos de colectivos tanto en Ciudad de Buenos Aires (CABA) como en la Provincia de Buenos Aires (PBA), así como las tarifas del subte porteño. Los incrementos variarán entre el 4,6% y el 4,8%. De esta manera, el boleto mínimo de hasta 3 kilómetros pasará de $ 753,74 a $ 788,41. Asimismo, desde el 15 de junio, las 104 líneas nacionales que conectan el Conurbano con la Capital tendrán un incremento adicional del 2%. En detalle los boletos para el comienzo del mes se actualizarán de la siguiente manera:
- En Provincia, el boleto mínimo pasará de $ 968,57 a $ 1.015,06, mientras que el tramo de 3 a 6 kilómetros costará $ 1.141,94.
- En CABA, el mínimo subirá de $ 753,74 a $ 788,41. El segundo tramo alcanzará los $ 876,05.
- El subte y el premetro también se ajustarán: el pasaje pasará de $ 1.490 a $ 1.558,54. Se mantienen los descuentos para pasajeros frecuentes.
Mientras tanto, las petroleras preparan un incremento en combustibles. Condicionada por la actualización del tipo de cambio y la guerra en Medio Oriente, se estima que la suba oscilará entre 2% y 3,5%.
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