Diego Santilli deberá convivir con Patricia Bullrich y tratar de conducirla. También tendrá que hablar con los demás ministros, coordinarlos y tratar de encontrar salidas presupuestarias con el jefe del Palacio de Hacienda, Luis “Toto” Caputo antes de enviar al Congreso el plan de cuentas nacionales para el año que viene. Además, reportará todo el tiempo a su garante, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei y, al mismo tiempo, hacer equilibrio con el asesor Santiago Caputo. Pero por encima de todas las tareas, tiene que trabajar para que su nuevo jefe político, Javier Milei, consiga la releección presidencial en las elecciones del año que viene.
“No la tenemos fácil y por eso es el objetivo de principal de Diego. Nosotros no necesitamos las PASO, pero el peronismo sí, por eso va a ser tan complicado”, se quejó un importante senador libertario ante las consultas de La Pluma. “Nos contentamos con llegar a la suspensión, como hicimos el año pasado”, vaticinó el legislador libertario que tiene a Patricia Bullrich como jefa de bancada. La exministra de Seguridad sabe que no cuenta con esos 44 votos antikirchneristas en el Senado para avanzar con los deseos del Gobierno para cambiar el sistema electoral.
Hay un antecedente que alimenta a los entusiastas. Las PASO legislativas del año pasado fueron suspendidas por una iniciativa de la Casa Rosada que consiguió los votos suficientes. Fue en extraordinarias, en la sesión del 20 de febrero de 2025. La suspensión fue aprobada por 43 votos positivos, 20 negativos y seis abstenciones. Con esa demostración de fuerza se cerró el círculo abierto dos semanas antes. El 6 de febrero la Cámara de Diputados aprobó el texto con 162 respaldos, 55 rechazos y 28 abstenciones y lo mandó a la Cámara Alta.

Esos votos que permitieron frenar las PASO ahora no están y en este caso el debate gira en torno de las primarias para una elección presidencial, no para una de medio término. En el medio ambos recintos cambiaron su composición por las elecciones del año pasado. El oficialismo creció en las dos cámaras, pero aún así no hay voluntades suficientes para anular las primarias. Santilli lo sabe y Bullrich también, especialmente porque le había advertido al Gobierno que iban camino al estancamiento si mandaban un paquete que incluyera Ficha Limpia, cambios en el financiamiento de los partidos políticos y la anulación de las PASO.
Fue lo que finalmente ordenó Karina Milei: meter todo en un mismo paquete y abrir una negociación con todos los temas sobre la mesa. El texto no cayó bien en el bloque libertario porque sabían lo que sucedería. La decisión de la hermana del Presidente sumó otra piedra en el vínculo tirante con Bullrich. Pasó inadvertido porque la crisis por bancar a Manuel Adorni en la jefatura de Gabinete hegemonizaba todo, pero el enfoque sobre cómo llevar adelante el debate electoral es otro punto caliente en la relación de las dos damas de hierro.

Santilli tiene que emparchar ese antecedente y calibrar las dificultades para que no le jueguen en contra. El PRO le mandó saludos, abrazos y elogios, pero ya le anticiparon con un tuit que tienen prioridades legislativas en varias reformas que teje el Gobierno, pero no mencionaron a las PASO. El partido amarillo no acompaña sacarlas ni siquiera cuando la interna del peronismo sólo parece canalizable con unas primarias que les permita evitar la fractura.
Dentro del peronismo las primarias asoman como una posibilidad de contener la tensión entre La Cámpora, que conduce Máximo Kirchner y el Movimiento Derecho al Futuro, liderado por el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Las discusiones que estallaron dentro de la Legislatura provincial son un síntoma sobre la gravedad de la disputa interna. Anticiparon que las diferencias podrían ser demasiado funcionales para el Gobierno si no hay unas primarias ordenadoras dentro del peronismo. La Casa Rosada buscará voluntades de gobernadores y legisladores del peronismo no kirchnerista y por eso las principales autoridades del partido cerrarán filas para evitar cualquier cambio sobre las PASO. Al menos por ahora, en eso sí hay unidad entre distintos sectores de un panperonismo en crisis que todavía tiene muchos temas por resolver.

Con ese frente brumoso, Santilli echará mano a la negociación con los gobernadores aliados para revertir la pendiente declinante y si son peronistas, mejor. Cada guiño de un dirigente del pejotista es un doble trofeo para el Colo. Los optimistas que rodean al flamante ministro coordinador dicen que el punto de arranque son los 13 mandatarios que estuvieron esta semana en el acto de jura como ministro coordinador. El tucumano Osvaldo Jaldo, apenas volvió de Buenos Aires, repitió que no respalda la suspensión o anulación de las PASO. Es el anticipo de un posicionamiento mucho mayor con varios mandatarios norteños que podrían empañar la negociación. A esas dificultades se refería el senador libertario consultado por La Pluma, porque en el norte argentino, por ahora, hay más rechazos que respaldos.
En ese rompecabezas de votos esquivos aparece la utilización de las colectoras como una forma de aflojar posiciones adversas en las dos cámaras. Comienza otro dilema para el flamante jefe de Gabinete que se sigue moviendo como ministro del Interior. Más allá del diálogo cotidiano con los gobernadores de todo pelaje, todavía no se sabe hasta dónde los mandatarios pueden dominar todos los votos que ofrecen cuando les ponen precio en una mesa de negociación con la Nación. En el Senado puede ser más directa la relación, pero en Diputados esa situación es inestable y se expresa caso por caso.

El escenario electoral del año que viene encierra, además, otro dato que Santilli ya tiene en el horizonte. Se viene un 2027 con una decena de elecciones provinciales desdobladas de las nacionales de octubre. Milei todavía no cuenta con ningún gobernador propio y, por ahora, no asoman figuras libertarias en las 24 provincias que puedan pelear realmente una gobernación. En ese terreno el peso de los aliados resulta determinante y el Gobierno parece que no quiere pelearse en ese sentido, por eso las colectoras aparecen como una forma de conseguir votos detrás de Milei pero con listas que compitan entre sí por las categorías de diputados y senadores nacionales. En algunos distritos esa contienda podría suceder en el mismo día de la elección para gobernador y en otras no, pero nada es irrelevante en ese tablero, todo es delicado. La UCR ya viene de tener una experiencia de cercanía extrema con el ecosistema libertario a través del chaqueño Leandro Zdero, el primer gobernador radical con peluca y un antecedente que anticipa por donde se están moviendo las exploraciones que hace Santilli.
Un gesto de distensión podría ser la disección del proyecto como fue presentado y abrir el camino para debatir solamente el futuro de las PASO. Otro pasa por la instalación de las colectoras como una forma de abrir el juego en medio de la algarabía que respiran cerca del nuevo ministro coordinador. Optimista nato, Santilli sabe que no están los votos pero se mostrará seguro de conseguirlos. El tiempo aprieta pero no tanto. La suspensión de las PASO se votaron en febrero del año pasado, sobre el filo tolerable para un cambio de reglas en la previa electoral. El límite para conseguir los votos que faltan sería febrero del año próximo.
CM





