Ante pedidos de información pública, el Ministerio de Economía contestó por qué no avanza con la actualización metodológica del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Según lo publicado en el informe de gestión del Poder Ejecutivo presentado a la Cámara de Diputados por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el Gobierno sostuvo que el índice actual es “el único indicador oficial”, al que definió como un instrumento “robusto”, elaborado bajo estándares internacionales.
De acuerdo con el documento, se busca evitar “interpretaciones erróneas” que puedan afectar la toma de decisiones de la población y del sector privado. Desde el oficialismo argumentaron que no se trata de manipular números, sino de aplicar la nueva base en un contexto macroeconómico más estable, sin distorsiones derivadas del reacomodamiento de precios relativos tras la devaluación y la quita de subsidios.

Aun así, reconocieron que la incorporación de la ENGHo 2017/2018 “se encuentra en análisis” y destacaron que cualquier modificación debe contemplar la comparabilidad estadística y los cambios recientes en las condiciones macroeconómicas.
Mientras tanto, la falta de un cronograma concreto continúa alimentando las sospechas y deja abierto un interrogante central: cuándo se actualizará una medición cuyo patrón de consumo ya quedó viejo frente a la realidad económica actual.
Cabe recordar que el cambio de metodología estaba previsto para enero de 2026, pero finalmente fue suspendido y, hasta el momento, no existe una nueva fecha oficial para su implementación. En paralelo, la salida de Lavagna del organismo se produjo en medio de diferencias con el Gobierno por este tema.
Qué índice se usa hoy
Actualmente, el IPC nacional continúa calculándose con ponderaciones derivadas de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2004/2005, base sobre la que se construyó la estructura vigente.
La actualización impulsada por el ex titular del INDEC proponía reemplazar esa canasta por otra elaborada con datos de la ENGHo 2017/2018, con el objetivo de reflejar cambios en los patrones de consumo de los hogares argentinos ocurridos en más de una década.
En términos simples: los argentinos ya no gastan igual que en 2004. Servicios, educación, transporte y comunicaciones ganaron peso relativo, mientras que otros rubros lo perdieron.

Qué habría pasado con el dato inflacionario en marzo
El dato de marzo reavivó la polémica porque las simulaciones privadas mostraron que el nuevo esquema habría arrojado una inflación más alta. La consultora Equilibra calculó una suba mensual de 3,65%, mientras que CEPA estimó 3,5%. En tanto, el Instituto Argentina Grande la ubicó en 3,51%.
La diferencia se explica principalmente por el mayor peso que tendría el rubro servicios dentro de la nueva canasta. En marzo impactaron con fuerza aumentos en educación, combustibles, tarifas y transporte. Es decir, al reflejar un consumo más actual, esos incrementos habrían incidido más sobre el índice general.
De momento, el índice actual seguirá siendo la referencia para salarios, contratos, bonos, alquileres y decisiones de política económica. Pero marzo dejó una señal clara: con una canasta más actualizada, la inflación podría estar mostrando números algo más altos que los oficiales, lo que pondría en riesgo el plan económico de Javier Milei, quien no se cansa de repetir que no planea moverse un ápice de la estrategia trazada.





