La crisis del consumo sigue impactando sobre distintos sectores de la economía y ahora alcanzó al segmento de los alfajores premium. Alfajores Baltazar S.A., fabricante de la marca Alfa Pampa, inició un concurso preventivo de acreedores tras reconocer un deterioro financiero provocado por la fuerte caída de las ventas, el aumento del costo del crédito y el peso de su endeudamiento.
La apertura del proceso fue dispuesta por el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 27, Secretaría N° 53, a cargo de la jueza María Virginia Villarroel. El expediente fue encuadrado como «pequeño concurso», una herramienta destinada a empresas de menor tamaño que buscan reestructurar sus pasivos y evitar la quiebra.
Desde la compañía aseguraron que la producción y la distribución continúan con normalidad. «Nuestro foco está en seguir operando y cumplir con los compromisos asumidos. Valoramos más que nunca a los proveedores, revendedores y clientes que siguen eligiendo Alfa Pampa», señalaron al diario La Nación.
La empresa fue fundada en 2011 por Mariano Bonaventura y Sebastián Espina con el objetivo de ofrecer un alfajor premium a un precio competitivo. Desde su planta en Villa Maipú, partido de San Martín, comenzó con una producción limitada y logró posicionarse con el paso de los años dentro de un nicho del mercado alimenticio.
En la presentación judicial, la firma sostuvo que la crisis se profundizó durante 2025 por una «importantísima caída de ventas y facturación». A ese escenario se sumaron el endeudamiento bancario y las elevadas tasas de interés que debió afrontar para obtener liquidez mediante el descuento de cheques, lo que terminó comprometiendo su capacidad de pago.
El caso de Alfa Pampa se suma al de otras empresas que en los últimos meses recurrieron a procesos de reorganización financiera en un contexto de consumo deprimido. Entidades empresarias como la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la Unión Industrial Argentina (UIA) vienen advirtiendo que la recuperación de la demanda sigue siendo insuficiente en numerosos rubros vinculados al consumo masivo, pese a la desaceleración de la inflación.
Hasta una reconocida hamburguesería cerró sus puertas por la crisis
Joy Burguer, la primera cadena de fast food 100% basada en plantas de Latinoamérica, confirmó el cierre de todos sus locales. Lo que nació como una ambiciosa propuesta terminó sucumbiendo ante las políticas de ajuste del Gobierno.
El innovador proyecto fue llevado a cabo por Patricio Lescovich -creador de Kevin Bacon y Vegan Fox-, Matías Cabrera -inventor de Hell’s Pizza- y Juan Martín Ferraro -fundador de Sushi Club-. Fundado en noviembre de 2022, tenía intenciones de expandirse en Villa Urquiza, Palermo, el Barrio Chino, Lomas de Zamora y Vicente López, para finalmente llegar a Chile y Uruguay.
Habían trazado una alianza con una empresa líder en sustitutos de proteína animal para desarrollar un medallón de carne vegana que tenga el sabor y la textura clásica de una comida fast-food. «Quería lograr un sabor lo más similar posible al de una hamburguesa tradicional. Ese sabor medio adictivo, grasoso, que imita a la carne sin serlo», había dicho Lescovich.
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