Javier Milei confirmó este viernes, en diálogo con Radio NOW, que insistirá con la idea de aplicar en la Argentina un mecanismo calcado del «shutdown» estadounidense: si el Congreso no aprueba el Presupuesto o se agotan las partidas votadas, el Estado se apaga. «El que esté en contra del shutdown está a favor de presupuestos desequilibrados», lanzó el Presidente, que ya había adelantado la idea el martes, en medio de los festejos por el triunfo mundialista, cuando reveló que trabaja en el proyecto junto a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
Según confiaron desde el oficialismo a La Pluma, la iniciativa todavía está en borrador y se enviará al Congreso en las próximas semanas como parte del mismo paquete que la reforma del Banco Central.
La avanzada despertó cautela hasta en los propios aliados. El diputado radical Lisandro Nieri, que responde al gobernador mendocino Alfredo Cornejo, planteó que «habría que estudiarlo mejor» y afirmó que «lo mejor sería que el presupuesto se acuerde en el Congreso». Desde el peronismo, el diputado de Unión por la Patria Carlos Castagneto dijo a La Pluma que la propuesta de Milei «es para achicar el funcionamiento del Estado porque si sigue bajando la recaudación, se achica el presupuesto y el FMI se asegura un resguardo». Para Castagneto, el shutdown no es una herramienta de disciplina fiscal sino una forma de garantizar, por otra vía, el ajuste que el propio esquema económico ya viene generando.

Su compañero de bloque, Itaí Hagman, fue todavía más filoso: «Es insólito porque en Estados Unidos están discutiendo cómo sacarlo y acá estaríamos discutiendo cómo ponerlo«, dijo a La Pluma. El diputado sostuvo que existe «un consenso unánime en Estados Unidos» de que el mecanismo «genera más problemas que soluciones» y que nunca funcionó como una herramienta eficiente para contener el gasto público. «Lo veo como una estupidez y como una cosa totalmente propagandística de Milei», cerró.
Desde otro sector del arco opositor, el diputado de Provincias Unidas Sergio Capozzi le dijo a La Pluma que el bloque todavía no debatió formalmente el tema, aunque adelantó su principal objeción: «El tema es el correcto alcance del shutdown en un país que dice ser federal pero la mayoría de las provincias dependen de los impuestos coparticipables y de la asistencia de Nación«. Capozzi coincidió en que el objetivo de fondo, erradicar el déficit fiscal, es válido, pero planteó que la suspensión de actividades debería limitarse a lo no esencial, respetando los márgenes que ya fija la ley 27.802 para Seguridad, Defensa, Salud Pública y Justicia. «Lo que se necesita es un Presupuesto realista y debatido con tiempo en el Congreso para que el Estado no tenga que llegar a tal extremo«, resumió.
La discusión se da en la previa del envío del Presupuesto 2027, que el Gobierno debe presentar antes del 15 de septiembre. El oficialismo, con 95 bancas propias en Diputados, necesita sumar no solo a la UCR y el PRO sino también al MID, para llegar a unos 112 votos, lejos todavía de un piso cómodo. Ahí aparece la centralidad de los bloques provinciales: los 18 diputados de Provincias Unidas (Llaryora, Pullaro, Torres y Sadir) y los 9 de Innovación Federal, además de legisladores sueltos alineados con Orrego, Figueroa y Vidal. En el oficialismo esperan superar los 130 votos entre propios y aliados, aunque la experiencia de un Congreso cada vez más fragmentado obliga a no darlo por descontado.
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