El empleo formal asalariado sigue dando señales de deterioro en la era de Javier Milei. Según un informe elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, en febrero de 2026 se registró una pérdida de 106 mil puestos de trabajo respecto del mismo mes del año anterior y de 290 mil empleos en comparación con noviembre de 2023, previo al cambio de gobierno.
El estudio además advierte que la caída del empleo formal acumuló nueve meses consecutivos antes de lograr una variación positiva. Esta dinámica comenzó a profundizarse desde mayo de 2025 y todavía no logró revertirse pese a algunos repuntes parciales de la actividad económica.

En esa línea, Industria y Comercio siguen liderando la pérdida de empleo desde septiembre de 2025. Ambas caídas acompañan la contracción del nivel de actividad sectorial. En el caso de Minería, el informe muestra una variación mensual positiva. Sin embargo, la comparación interanual sigue arrojando un saldo negativo a pesar del crecimiento del sector.
De hecho, el trabajo del IIEP-UBA remarca que algunos sectores que muestran expansión de actividad, como Minería, servicios financieros y agro, continúan reduciendo personal. En ese caso en particular, acumula más de un año de destrucción de empleo pese al crecimiento de la actividad y las inversiones vinculadas al litio y Vaca Muerta. Construcción, que en diciembre de 2025 y enero de 2026 había registrado variaciones positivas luego de un período predominantemente de caídas entre mayo y noviembre de 2025, no registró cambios en el empleo durante febrero.
Al observar el mercado laboral en relación al tamaño de las compañías, se aprecia que las empresas chicas siguen reduciendo su mano de obra. En el caso de las medianas no se presentan variaciones y solo las grandes aumentaron el personal. En una perspectiva más amplia, el nivel actual de empleo formal retrocedió a valores similares a los registrados en 2022, borrando parte de la recuperación laboral que se había observado tras la pandemia.
Salarios cada vez más bajos
En paralelo, el deterioro salarial se profundiza. El salario mínimo, vital y móvil perdió 39,3% de su capacidad adquisitiva respecto de noviembre de 2023 y ya se ubica, en términos reales, por debajo de los niveles previos a la crisis de la convertibilidad de 2001.
El estudio remarca que el derrumbe comenzó tras la devaluación de diciembre de 2023, cuando el salario mínimo cayó 15% real en un solo mes, seguido de otra baja de 17% en enero de 2024. Aunque luego hubo recuperaciones parciales, nunca alcanzaron para recomponer la pérdida acumulada frente a la inflación.

De acuerdo con los investigadores, el salario mínimo de abril de 2026 representa apenas un tercio del valor máximo registrado en septiembre de 2011 y acumula una erosión del 66% respecto de aquel pico histórico.
El deterioro no afecta únicamente al salario mínimo. Según el informe, los salarios registrados también perdieron poder adquisitivo frente a la inflación. Desde noviembre de 2023, el salario real del sector público acumula una caída cercana al 18%, mientras que el sector privado también muestra retrocesos en términos reales.
Especialistas advierten que el deterioro del empleo registrado coincide con un crecimiento de formas de trabajo más precarias, como el cuentapropismo y la informalidad, en un contexto de menor generación de empleo asalariado privado.
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