La jornada de hoy en Diputados tiene varios condimentos que la hacen una de las más atípicas del último tiempo. Dos sesiones convocadas para el mismo día con una hora de diferencia, dos agendas que se chocan de frente y un gobierno que llega con una interna ruidosa pero que en las últimas horas pareciera haber recuperado algo de aire. A las 8:30 arranca la reunión de labor parlamentaria, que puede definir los últimos detalles antes de que a las 10 La Libertad Avanza intente abrir su sesión y —si logra el quórum— blindar al jefe de Gabinete Manuel Adorni de la movida opositora que espera a las 11.
El Gobierno necesita esta sesión por dos razones que se superponen. La primera es política: desde que arrancó el período ordinario el 1 de marzo, la Cámara baja que conduce Martín Menem solo sesionó dos veces —para sancionar la Ley de Glaciares y para recibir el informe de gestión de Adorni—. Casi tres meses de mandato y apenas dos sesiones, luego de la promesa de Javier Milei de enviar unos 90 proyectos de ley al Congreso este año. La segunda razón es aún más concreta: si la sesión oficialista se constituye y el debate se extiende, la convocatoria opositora de las 11 no puede abrirse en paralelo. Adorni, por un día más, zafa de los intentos de la oposición para interpelarlo y removerlo de su cargo.

Hojarasca: qué es lo que el Gobierno quiere derogar
El primer proyecto del temario oficialista es la llamada Ley Hojarasca, de Federico Sturzenegger. Es una limpieza del ordenamiento jurídico: deroga más de un centenar de leyes que el Gobierno considera obsoletas, sin aplicación práctica o directamente incompatibles con la Constitución y con la desregulación que viene impulsando. Entre las normas que caerían hay regulaciones sectoriales de décadas, restricciones a la actividad privada que nunca se aplicaron pero que siguen vigentes en el Boletín Oficial, y organismos de coordinación vacíos de contenido. El argumento es que el exceso de legislación acumulada genera incertidumbre jurídica y burocracia innecesaria. La oposición acepta parte del diagnóstico pero advierte que en la lista pueden colarse derogaciones que no son tan inocuas como las presentan. Es el punto de menor fricción del temario oficialista y el que más fácilmente reúne votos.
Zonas Frías: las concesiones de último momento
El segundo proyecto concentra toda la tensión. La reforma al régimen de subsidios al gas propone desarmar la ampliación que Máximo Kirchner impulsó en 2021, que extendió el beneficio del 30% a regiones del centro y norte del país sin las condiciones climáticas extremas de la Patagonia. El argumento es de eficiencia fiscal: que el esquema actual es desigual, el fondo que lo financia no alcanza para cubrirlo sin recurso al Tesoro y la cadena de pagos a distribuidoras se rompe sistemáticamente. La solución propuesta es focalizar el subsidio en hogares vulnerables. En las zonas de «efectiva severidad climática» —Patagonia, Malargüe y la Puna— el beneficio se mantiene pleno pero calculado únicamente sobre el precio del gas en origen, sin incluir transporte ni distribución.
Para destrabar los votos, el dictamen incorporó en las últimas horas modificaciones concretas que el oficialismo guardó deliberadamente hasta el final para no darle tiempo a la oposición de articular una respuesta, según pudo saber La Pluma. La más significativa políticamente: los hogares con al menos un integrante con Certificado Único de Discapacidad —el CUD— podrán acceder al subsidio de zona fría, con la aclaración de que la Secretaría de Energía evaluará en qué casos el CUD implica necesidad de ayuda económica. La incorporación no es menor: el colectivo de discapacidad es uno de los más movilizados contra el Gobierno en los últimos meses. También se modificó el artículo sobre tarifas eléctricas para permitir que las provincias y municipios sigan cobrando sus propios conceptos en la factura de luz conforme a sus marcos regulatorios locales —otra concesión directa a los gobernadores que venían resistiendo el proyecto.
Aun así, el mapa de provincias afectadas sigue siendo problemático. Córdoba es la más golpeada: el proyecto impacta en 13 departamentos y el gobernador Martín Llaryora publicó ayer su rechazo sin matices, pidió a sus diputados votar en contra y advirtió aumentos de entre 42% y 100% en las tarifas de gas durante el invierno. El relevamiento de La Nación rondaba los 126 legisladores que darían quórum —tres menos de lo necesario. Santilli estuvo trabajando las negociaciones, ofreciendo exenciones impositivas eléctricas por «zona cálida» para Salta, Jujuy, Misiones, Tucumán, Catamarca y Santa Fe por fuera del proyecto, mediante resoluciones del Poder Ejecutivo. Córdoba quedó afuera de esa oferta. El dato que la oposición repite con sorna: Alfredo Cornejo, Marcelo Orrego y Luis Petri habían votado a favor de la ampliación de Zonas Frías en 2021 cuando eran diputados de Juntos por el Cambio. Hoy, como gobernadores aliados del oficialismo, mandan a sus legisladores a respaldar el recorte.

Las idas y vueltas de la oposición
El camino de la oposición hasta esta sesión fue sinuoso. El primer pedido, impulsado por Esteban Paulón para el jueves 14 de mayo, se cayó la noche antes porque el quórum no cerraba. El PRO había confirmado que no bajaba. La UCR de Pamela Verasay tampoco. Los bloques que responden a gobernadores dialoguistas, tampoco. Y UxP, con 99 bancas, no había firmado porque «avanzaron sin dialogar con nosotros», según le habían expresado a La Pluma. La marcha universitaria del martes 12 les dio el impulso para rearmar. El nuevo pedido llegó con la firma de Germán Martínez, jefe del bloque peronista, más Cecilia Moreau, Vanesa Siley y otros legisladores de UxP. El temario también se amplió: a los cuatro expedientes sobre Adorni —incluyendo la solicitud de moción de censura— se sumaron la citación a Pettovello y Caputo por el financiamiento universitario, proyectos sobre licencias parentales, el Programa Remediar y mejoras en el PAMI. Con UxP adentro, el número se acerca al quórum. Pero los bloques provinciales siguen siendo la variable que el Gobierno trabajó toda la semana para neutralizar, precisamente guardando las modificaciones al dictamen para el último momento.
Menem respira y Milei lo respalda
En las últimas horas, desde el entorno de Martín Menem respiran con un poco más de calma, según pudo saber este medio. Por un lado, Milei salió a respaldarlo públicamente en medio de la interna con Santiago Caputo —que había explotado el fin de semana cuando el asesor expuso en X el vínculo entre la cuenta anónima @PeriodistaRufus y el presidente de la Cámara. Por el otro, la estrategia de guardar las modificaciones de Zonas Frías hasta último momento les da confianza: creen que con eso van a poder alcanzar el quórum y dejar a la oposición sin tiempo ni herramientas para articular una respuesta que les permita contrarrestar la sesión de las 10.

El objetivo declarado del oficialismo para hoy es volver a mostrar la robustez parlamentaria con la que habían cerrado las sesiones extraordinarias. Un oficialismo que llegó a la semana golpeado por la interna entre Menem y Caputo, por el escándalo de Adorni y por los gobernadores rebeldes en Zonas Frías, quiere salir del miércoles con la sensación de que todavía puede imponer su agenda en el Parlamento. Si el quórum cierra, tendrán ese argumento. Si no cierra, el costo político podría ser alto y poner en jaque a su jefe de Gabinete.
JD/CM






