En las últimas horas se dio a conocer un dato que golpea de lleno al gobierno de Javier Milei y condiciona la reactivación de la economía: la caída de las inversiones. Un informe elaborado por el estudio de Orlando Ferreres reveló que, entre enero y septiembre de este año, los aportes de capital se contrajeron un 7,6%.
Medida en dólares, la inversión alcanzó los US$ 8.540 millones, una cifra que contrasta con los millonarios anuncios que el Gobierno nacional difunde a diario, principalmente vinculados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Solo en septiembre, la inversión registró una caída del 5,2%.
En cuanto a los proyectos incluidos en el RIGI, cabe señalar que los montos anunciados corresponden a inversiones totales previstas a largo plazo, pero no precisan qué proporción se desembolsará de manera inmediata. Si bien existe la obligación de realizar un aporte inicial, las distintas etapas de ejecución permiten distribuir los desembolsos en el tiempo. De este modo, el impacto de estas iniciativas se refleja, por ahora, más en los anuncios que en las inversiones efectivamente concretadas.

Inversión en septiembre
De acuerdo con el informe de OJF, publicado por la agencia Noticias Argentinas, la inversión registró en septiembre una caída interanual del 12,3%. Los equipos nacionales mostraron una contracción del 3,8%, mientras que los bienes importados retrocedieron un 17,2%. En el acumulado de los primeros nueve meses de 2026, la baja alcanzó el 11,5%.
Por su parte, la construcción avanzó un 4,5% interanual y volvió a registrar una variación positiva después de cinco meses consecutivos de caídas. Sin embargo, el sector acumula una contracción del 2,6% en lo que va del año.
“La inversión continúa débil. Si bien los datos del sector de la construcción mejoraron, los registros de importaciones de bienes de capital para el noveno mes mostraron una fuerte caída, dejando un saldo negativo para el agregado”, señalaron desde el estudio de Orlando Ferreres.
Asimismo, advirtieron que “en el corto plazo no hay indicios que permitan esperar una reacción de la inversión en los últimos meses del año”. No obstante, plantearon una perspectiva más favorable a largo plazo: “La mejora de las condiciones macro, una eventual mejora de la actividad y el desarrollo de la minería y el sector energético deberían contribuir a una recuperación de los niveles de inversión”, concluyeron.
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