La semana pasada estuvo en Diputados brindando su informe de gestión y no respondió nada que la oposición considerara satisfactorio sobre su situación patrimonial. Ahora, la oposición quiere que Manuel Adorni vuelva al Congreso. Este lunes, mientras el contratista Matías Tabar declaraba ante el fiscal Gerardo Pollicita haber cobrado 245.000 dólares en efectivo por refaccionar la casa del jefe de Gabinete en el country Indio Cuá —trabajos que incluyeron pisos, paredes, un quincho, una pileta y una cascada en el jardín—, el diputado Esteban Paulón presentaba un pedido de interpelación con posterior moción de censura. Y en simultáneo, casi como un signo de época, Karina Milei llegaba al Congreso y se instalaba por varias horas en el despacho de Martín Menem.
La cascada en el jardín de Adorni se convirtió rápidamente en el símbolo de la jornada: memes, indignación y preguntas sobre de dónde sale la plata en un funcionario que cobró un sueldo promedio de 3,5 millones de pesos mensuales desde que asumió. Según el relevamiento del diputado Maximiliano Ferraro, en menos de dos años Adorni habría gastado más de 800.000 dólares entre la compra y refacción de la casa en el country, un departamento en Caballito, viajes de lujo —Aruba, Punta del Este en vuelo privado, Bariloche en el Llao Llao— y una camioneta de más de 30.000 dólares. «El sueldo de Adorni era su caja chica», escribió el diputado de la Coalición Cívica en su cuenta de X.
El pedido de interpelación de Paulón no es el primero. Ya existe uno presentado por el Frente de Izquierda el 30 de marzo, y Unión por la Patria sumará el suyo. Desde que estalló el escándalo patrimonial, se presentaron al menos ocho proyectos de resolución contra el jefe de Gabinete en la Cámara baja. La diferencia ahora es el volumen político que está tomando la demanda. Semanas atrás, un apartamiento durante la sesión por la ley de Glaciares estuvo a tan sólo 4 votos de obtener los 129 necesarios para emplazar una interpelación al ex vocero. Ahora el kirchnerismo desconfía de aquellos legisladores de bloques provinciales que votaron «gratuitamente».

«No hay credibilidad sobre el jefe de Gabinete y por eso no puede desempeñar sus funciones. Adorni debería haber renunciado hace rato pero como no tiene la dignidad para hacerlo y, a mi criterio, si el Presidente no lo desplaza, claramente el Congreso tiene que tener la capacidad de citarlo a interpelación en el marco del artículo 101 de la Constitución, de preguntarle por todo y en función de sus respuestas evaluar si están dadas las condiciones o no para aplicarle la moción de censura», dijo Germán Martínez, jefe del bloque de Unión por la Patria, a la AM 830.
Qué dice la Constitución y qué puede pasar
El artículo 101 de la Constitución Nacional establece que el jefe de Gabinete debe concurrir al Congreso al menos una vez por mes, alternativamente a cada una de las cámaras, para informar de la marcha del gobierno. Pero además, el artículo 71 habilita a cada cámara a convocar a los ministros del Poder Ejecutivo para recibir las explicaciones e informes que considere convenientes. Sobre esa base constitucional se apoya la interpelación que impulsa la oposición, que incluye la posibilidad de una moción de censura: un mecanismo inédito en la historia democrática argentina que implicaría un voto del Congreso cuestionando la continuidad de un funcionario, aunque sin fuerza vinculante para obligar su renuncia.
Desde el propio oficialismo, el propio Adorni había anticipado en el recinto la semana pasada que volvería cuando fuera necesario: «No nos vamos a dejar amedrentar», dijo al cerrar su exposición. Mientras tanto, Pablo Juliano, diputado de Provincias Unidas, trazó en X una comparación que circuló con fuerza: «¿Se acuerdan de la valija de Antonini Wilson? Bueno, traía 790.000 dólares en efectivo. Adorni lleva gastados más de 800.000 dólares en efectivo. ¿De dónde saca un funcionario del gobierno tanta disponibilidad de dólares en billetes físicos?».
Karina en Diputados: las hipótesis detrás de la visita
En el mismo momento en que se conocía la declaración del contratista, Karina Milei llegaba al Palacio Legislativo pasadas las 14.30 y se instalaba en el despacho de Martín Menem por varias horas. No estaba Gabriel Bornoroni, jefe del bloque libertario. Sí estaba Celeste Ponce, diputada cordobesa, y Sebastián Pareja, armador político de Karina en la provincia de Buenos Aires. Sin comunicado oficial y con el entorno de Menem siendo deliberadamente escueto sobre los contenidos del encuentro, el timing de la visita disparó varias lecturas simultáneas.

Una, la más comentada en los pasillos: que Karina fue a tantear a Menem como eventual reemplazo de Adorni. En los últimos días el presidente de la Cámara baja levantó el perfil, dio entrevistas y algunos dentro de LLA lo mencionan incluso como candidato a gobernador de La Rioja o como eventual sucesor de Milei en un escenario de mayor crisis. La segunda hipótesis: que la visita fue una maniobra distractiva, calculada para generar ruido y correr de la escena el tema del contratista justo cuando más daño hacía. La tercera: que Karina fue a marcar terreno sobre la agenda parlamentaria, en particular sobre la reforma electoral que Patricia Bullrich, jefa del bloque en el Senado, no logra hacer avanzar con la velocidad que la secretaria general de Presidencia pretende.
Desde Casa Rosada aseguran que no será Javier Milei quien le suelte la mano a Adorni. El Presidente lo volvió a mostrar públicamente este martes en un nuevo gesto de respaldo. Pero en el gobierno hay ministros que piden que lo echen, y la decisión, si llega, podría venir de otro lado. Milei viajará próximamente a Estados Unidos, y será Karina quien quede a cargo de la política esos días. Además, hay un viaje la semana que viene a San Juan para reunirse con «la mesa del cobre» en el que estarán Karina y Diego Santilli —y en el que, según pudo saber La Pluma, la presencia de Adorni no está confirmada. Las próximas horas podrían ser clave.
JD/CM






