En medio del ajuste libertario, la pobreza infantil bajó a 42,3% durante el segundo semestre de 2025 y llegó a su nivel más bajo desde 2018, según un nuevo informe de Unicef Argentina en base a datos del INDEC. ¿Cómo se explican los números en medio de la falta de trabajo, el pluriempleo y el cierre de empresas? Hay dos indicadores clave, ambos se salvaron de la motosierra de Javier Milei.
Después del pico máximo de pobreza infantil en Argentina, que alcanzó el 67,1% en el primer semestre de 2024, en el que más de 8 millones de niños y niñas se vieron afectados, ese índice cayó al 42,3%. Los datos, que son elaborados en base a la Encuesta Permanente de Hogares del del INDEC, muestran que hay 5,1 millones de niños, niñas y adolescentes viviendo en la pobreza y 1.100.000 en la indigencia (9,4 %).
Las cifras parecen contrastar con el descenso del consumo, el endeudamiento creciente de las familias y los salarios bajos, entre otros problemas que afectan la vida cotidiana. La clave está en dos programas, la AUH y el Alimentar, de las pocas políticas públicas que el gobierno de Javier Milei no recortó y que son las que influyen directamente en la pobreza infantil.
“Tiene mucho que ver con las transferencias monetarias a las familias, que son ingresos que dan previsibilidad y que, en particular, tienen impacto en la pobreza extrema”, explicó Carolina Aulicino, oficial de Políticas Sociales de UNICEF. A diferencia de la mayoría de los programas, la Asignación Universal por Hijo y la tarjeta Alimentar fueron actualizándose. Sin embargo, el organismo advierte que para el primer semestre de 2026 se proyecta un nuevo crecimiento de los indicadores. El documento del organismo indica que la indigencia en niños y niñas sería 6 puntos mayor si no existieran las transferencias monetarias.
El año pasado, ambas prestaciones cubrieron casi la totalidad de la canasta básica alimentaria de niños y niñas: llegaron al 97%, casi 98%.”Efectivamente lo que uno ve ahí es que si hubo una política que fue protegida en un contexto de un ajuste fiscal generalizado es la de transferencia de ingresos a la niñez. Tuvieron cierta protección, en especial, las que tienen actualización automática. Si uno mira el cierre del ejercicio del año pasado, por ejemplo, las políticas de protección de ingresos a la AUH tuvieron una actualización del 17% en términos reales”, le explicó Aulicino a La Pluma.
Actualmente el monto de la AUH es de $144.932 y tras la inflación de 2,1% informada por el INDEC para mayo, el monto pasará a aproximadamente $147.976 por hijo. “Eso también es lo que va generando los efectos que vemos a principio de año. La política de esfuerzo fiscal de niñez se concentró en las políticas de protección de ingresos y, en especial, en la AUH. La actualización de la AUH de manera automática es algo que protege la prestación de la pérdida del poder adquisitivo”, agregó la representante de UNICEF.
Las estimaciones indican que la pobreza infantil volverá a subir: para el primer semestre de 2026 se proyecta un porcentaje del 44,4%, mientras que la pobreza extrema estaría alrededor del 10,8%. ”Ahí aparece una señal de alerta porque esta tendencia de caída de la pobreza empezaría a quebrarse. Eso habla de que la recuperación de la pobreza no está exenta de cierta fragilidad. Influye que los precios de la canasta subieron por encima de los ingresos y, por otro lado, que si bien la Asignación Universal por Hijo tiene una actualización automática, la prestación Alimentar no y se empezó a rezagar con la inflación”, agregó Aulicino.
A diferencia de la AUH, la tarjeta Alimentar cayó un 19% por que no tiene actualización automática y que está en $72.250 para familias con un hijo o titulares de la Asignación por Embarazo, $113.299 con dos hijos y $149.425 con tres o más hijos.
En comparación con el año pasado, la incidencia de las dos prestaciones en la canasta básica alimentaria bajó casi 10 puntos, lo que se verá en el próximo informe con los datos del primer semestre. “Alimentar se empezó a rezagar por no tener actualización automática y la incidencia de los dos programas en la canasta básica, ya en los primeros meses de este año hasta abril, bajó en torno al 87%-88% por ciento”, explicó la oficial de UNICEF.
Pedir ayuda, endeudarse o vender pertenencias
Otro dato que reveló el informe es que el 75% de los hogares con niños recurrió a ayuda o endeudamiento para afrontar gastos. Es decir que 7 de cada 10 hogares con niñas, niños y adolescentes tuvieron que pedir ayuda, endeudamiento o venta de pertenencias durante 2025 para afrontar sus gastos cotidianos.
Más allá de las variaciones semestrales, la pobreza infantil nunca perforó el 30% desde la vuelta de la democracia. “Es la gran deuda de la democracia con las infancias”, indican desde el organismo. A medida que pasan las crisis, ese piso va subiendo y ahora está en el 40%, algo que hace décadas no se puede bajar.
CDB / VDM






