El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, reconoció que había omitido informar buena parte de su patrimonio en las sucesivas declaraciones juradas presentadas ante la Oficina Anticorrupción (OA). Su admisión contradice una cascada de afirmaciones públicas realizadas durante los últimos meses tanto en el Congreso como en conferencias de prensa en la Casa Rosada.
La explicación brindada por el funcionario abrió interrogantes sobre la consistencia de sus declaraciones previas y sobre el origen de los fondos utilizados para concretar distintas operaciones inmobiliarias y financieras durante su paso por la función pública.
El 25 de marzo, durante una conferencia de prensa en la Casa Rosada, Adorni rechazó las versiones sobre irregularidades patrimoniales y aseguró que no existían inconsistencias en su situación. «Todo lo que tiene que estar declarado está declarado en cada uno de los organismos tal como corresponde», afirmó ahí. Incluso fue más allá al sostener que «todo lo que yo tenga que declarar lo declaré» y que su situación patrimonial estaba «impecable».

Sin embargo, esta semana reconoció públicamente que había omitido informar una parte significativa de sus ahorros y que se encontraba rectificando sus declaraciones juradas para incorporarlos.
Una segunda contradicción puede encontrarse cuando repitió que «nunca existió ocultación alguna». El 29 de abril, durante su exposición ante la Cámara de Diputados, Adorni aseguró: «En mis declaraciones juradas figuran todos los detalles de los bienes que integran mi patrimonio, respecto de los cuales nunca existió ocultación alguna». Pocos días después, el 4 de mayo, volvió a insistir con la misma definición desde la Casa Rosada, al leer un mensaje en el que sostuvo de manera categórica: «Nunca existió ocultación alguna».
La admisión realizada ahora resulta incompatible con aquellas afirmaciones. El propio funcionario reconoció que había dejado fuera de sus declaraciones una parte de su patrimonio y que estaba regularizando esa situación.

La tercera contradicción es su pasaje de la defensa de un patrimonio transparente a reconocer ahorro «en negro». «Ahorramos en negro, como la mayoría de los argentinos», sostuvo durante una entrevista. La frase implica reconocer que existían fondos no declarados previamente, algo que contradice su defensa anterior basada en que todos sus bienes y ahorros estaban debidamente informados ante los organismos de control.
Además, explicó que la decisión de no declarar esos recursos respondía a una estrategia para protegerlos de «la vieja política», argumento que no había sido mencionado en sus anteriores apariciones públicas.
Otra inconsistencia apareció alrededor de la vivienda ubicada en el country Indio Cuá. Hasta ahora la propiedad figuraba exclusivamente a nombre de su esposa, Betina Angeletti. Sin embargo, Adorni afirmó que esa situación también obedecía a un «error» y anunció que corregiría la documentación para reflejar que el inmueble había sido adquirido en partes iguales. La explicación abre nuevos interrogantes sobre la composición real del patrimonio familiar y sobre la información presentada ante los organismos de control.
También hay contradicciones respecto a qué datos del patrimonio de Adorni estaban bajo el conocimiento del presidente Javier Milei. El jefe de Gabinete sostuvo que el mandatario nunca le pidió documentación para respaldar su situación patrimonial y que la confianza presidencial fue suficiente.

«Yo al Presidente le dije que tenía todo para demostrarle que todo era falso y el Presidente siempre confió ciegamente en mí. No hizo falta que le muestre nada», afirmó. Sin embargo, Milei había declarado previamente que Adorni sí le había exhibido la documentación correspondiente y que los números estaban «en orden». «Las cosas que me presentó estaban en orden», había señalado el Presidente en una entrevista televisiva. Las dos versiones son incompatibles: mientras Adorni asegura que nunca mostró los papeles, Milei sostiene que sí los revisó.

(Foto: Presidencia / AFP)
Otra contradicción fue la que sostenía que el exvocero se mantenía en silencio para no entorpecer la investigación judicial pero finalmente terminó hablando anoche al tiempo que presentaba los opacos papeles con su declaración de bienes.
Las contradicciones cobran relevancia en el marco de la causa judicial que investiga la evolución patrimonial del funcionario. Según los datos incorporados al expediente, desde que ingresó al Gobierno se registraron gastos e inversiones por cientos de miles de dólares que despertaron dudas entre los investigadores respecto de su correspondencia con los ingresos y bienes declarados oficialmente.
En ese contexto, la decisión de rectificar las declaraciones juradas y admitir la existencia de fondos previamente omitidos modificó por completo la línea de defensa que Adorni había sostenido públicamente durante meses. La principal incógnita gira en torno al crecimiento de su patrimonio, al origen del dinero y a la manipulación de los fondos.
AL/CM






