La tensión interna en La Libertad Avanza sumó un nuevo capítulo y volvió a exponer una de las fracturas más persistentes del oficialismo. Esta vez, el cruce entre Lilia Lemoine y Victoria Villarruel escaló directamente con insultos, cuestionamientos políticos y un trasfondo que ya no se limita a la convivencia dentro del Gobierno.
El intercambio se dio otra vez en redes sociales, el terreno habitual de la disputa, pero con un tono que profundiza una dinámica que el oficialismo no logra desactivar. Y en un momento particular: cuando la figura de la vicepresidenta empieza a ser leída en clave electoral por fuera del universo libertario.
Un nuevo round con acusaciones cruzadas
El conflicto se activó a partir de un comentario en redes que cuestionaba el rol de Villarruel dentro del Gobierno. En ese marco, Lemoine retomó una línea de críticas que ya había desplegado en otras oportunidades y redobló la apuesta.
“Solo tenía que ser mínimamente leal, humilde y callarse 4 años. No pudo. No le dan las neuronas”, escribió la diputada, y agregó que la vicepresidenta está “dominada por el vicio del poder” y que terminará siendo “fondo de olla de algún partido opositor”.
Se la votó para ser vicepresidente de Javier Milei. Solo tenía que ser mínimamente leal, humilde y callarse 4 años. No pudo. No le dan las neuronas. La domina el vicio del poder. Se creyó en la cima… pero ahora siempre será fondo de olla de algún partido opositor… https://t.co/9x5y8w3TLu
— Lilia Lemoine 🍋 (@lilialemoine) April 14, 2026
La respuesta llegó rápidamente. Villarruel recogió el guante y cuestionó tanto el tono como la legitimidad política de la legisladora: “La desubicación de esta señora es equiparable a su falta de condiciones para representar el rol para el que fue votada dentro de una lista sábana”.
En la misma línea, apuntó contra la contradicción que, según planteó, expresa el posteo de Lemoine: “Pedir silencio a los demás cuando ella escupe huevadas al por mayor es una más de sus tantas inconsistencias”.
No me queda claro lo que votaron cuando eligieron a Gianni, Vera o Pareja. Pero esa es una discusión que deben tener uds, mientras tanto desempeño mi cargo con honestidad hasta el 10/12/27. En el próximo turno elegís algo que se acomode más a tu ensalada mental. Buenas noches
— Victoria Villarruel (@VickyVillarruel) April 15, 2026
El intercambio no se frenó ahí. Lemoine volvió a la carga con nuevas chicanas, ironías sobre encuestas y referencias personales, mientras que la vicepresidenta también respondió a otros usuarios defendiendo su rol institucional: aseguró que cumplirá su mandato “con honestidad hasta el 10 de diciembre de 2027”.
Las peleas previas entre Lemoine y Villarruel
El enfrentamiento entre ambas no es nuevo. Desde hace meses, la diputada libertaria mantiene una ofensiva constante contra la titular del Senado, con acusaciones que van desde falta de lealtad hasta supuestas maniobras políticas en contra del oficialismo.
En ese marco, Villarruel llegó a presentar una denuncia judicial contra Lemoine y otros referentes vinculados al espacio, en la que incluyó acusaciones por amenazas, intimidación pública e instigación a cometer delitos.
Del otro lado, la legisladora intensificó sus críticas con calificativos personales —como “sanguijuela” o “garrapata”— y llegó incluso a exigir públicamente la renuncia de la vicepresidenta.
El nuevo episodio no modifica esa lógica: la confrontación se mantiene unilateral en su origen —con Lemoine como iniciadora de los ataques— pero encuentra cada vez más respuestas directas de Villarruel, que empezó a salir del silencio que había mantenido durante buena parte de la gestión.
El trasfondo: la proyección política de Villarruel
La reactivación del conflicto no se da en el vacío. En paralelo, la figura de Villarruel comenzó a circular en conversaciones políticas que la ubican por fuera del esquema libertario.
Una encuesta reciente de DC Consultores a la que accedió La Pluma la incluyó dentro de los posibles liderazgos del peronismo no kirchnerista y midió su potencial electoral en ese espacio. El relevamiento la ubicó con 35,6% de intención dentro de un hipotético “peronismo de derecha”, apenas por debajo de Juan Schiaretti y muy por encima de otros dirigentes del sector.
Ese dato se suma a una discusión que ya venía tomando forma en algunos sectores del peronismo, donde dirigentes como Guillermo Moreno o Miguel Ángel Pichetto plantearon la posibilidad de construir una alternativa de perfil más conservador, en la que el discurso de Villarruel podría encajar.
El ruido interno en La Libertad Avanza, en ese contexto, adquiere otra dimensión. La pelea deja de ser solo una disputa personal o discursiva y empieza a leerse como parte de un reordenamiento político más amplio, donde la vicepresidenta aparece —al menos en el plano hipotético— como una figura con proyección propia.
JD/CM






