El 17 de junio de 1994, día en el que arrancó el Mundial de Estados Unidos, el diario Los Angeles Times publicaba una escena que podría ser actual: “Cientos de nigerianos han visto denegadas sus visas para viajar a Estados Unidos y ver a su selección jugar en la Copa del Mundo”. La explicación oficial era burocrática. Gary Sheaffer, portavoz de la Oficina de Asuntos Consulares, decía que los solicitantes debían demostrar que no tenían intención de quedarse en el país después del torneo y que, además, “existían algunas dudas sobre los nigerianos”.
En aquel Mundial de 1994 -que suele recordarse como el que consolidó el fútbol en Estados Unidos-, ya operaba un filtro. No todos los hinchas eran bienvenidos. Algunos, directamente, no podían entrar. Treinta años después el mismo país vuelve a ser anfitrión y lo que entonces aparecía como un mecanismo puntual contra un sólo país, hoy se perfila como algo sistemático del gobierno de Donald Trump. La previa del Mundial 2026 viene marcada por la incertidumbre migratoria.
En Estados Unidos 1994 ya operaba un filtro. No todos los hinchas eran bienvenidos. Treinta años después el mismo país vuelve a ser anfitrión. La previa del Mundial 2026 viene marcada por la incertidumbre migratoria.
Los números, quizá, ayudan a dimensionarlo. En el año fiscal 2025 -octubre de 2024 a septiembre de 2025-, Estados Unidos deportó a 442.637 personas. Es decir, 171 mil más que el año anterior. Y hay más, hay un dato que desarma y contradice el discurso oficial del gobierno de Trump sobre la seguridad: sólo el 38% de los deportados tenía condenas criminales o enfrentaba cargos penales. La mayoría, entonces, no era considerada peligrosa en términos judiciales. Y… algo más :en diciembre del año pasado, prohibieron la entrada de ciudadanos de 39 países entre los cuales aparecen países clasificados como Irán, Haití, Costa de Marfil y Senegal.
Ese contexto, el país de Trump recibirá los más de un millón de turistas -cantidad que no contempla el movimiento interno de personas- que se espera viajen al Mundial.
Y… algo más: en diciembre del año pasado, prohibieron la entrada de ciudadanos de 39 países entre los cuales aparecen países clasificados como Irán, Haití, Costa de Marfil y Senegal. Esta decisión incluye una excepción para los participantes directos del Mundial: jugadores, entrenadores, personal esencial y familiares inmediatos. Sin embargo, dejan afuera a todos los demás: hinchas, periodistas y familiares que no forman parte del círculo más cercano.
Eso no queda ahí. ¿Qué es exactamente “personal esencial”? La normativa no lo define. En noviembre de 2025, la Federación de Fútbol de Irán (FFIRI) solicitó las visas para nueve integrantes de su delegación con la idea de asistir al sorteo del Mundial en Washington. Únicamente cuatro fueron aprobadas. Entre los rechazados estaba el presidente de la Federación. Recién ante la amenaza de boicot se habilitó el ingreso de la delegación completa.
¿Viajás al Mundial? Estos son los 6 riesgos
Las comunidades inmigrantes, minorías raciales y étnicas y personas LGBTQ+ son “las más vulnerables a sufrir daños graves”. Eso dice el documento firmado por más de 120 organizaciones civiles estadounidenses -entre ellas Amnistía Internacional Estados Unidos, Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), Reporteros sin Fronteras (RSF), y la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP)-. Es una advertencia de viaje dirigida a quienes planean asistir al Mundial.
El comunicado enumera seis riesgos concretos: denegación arbitraria de entrada, detención o deportación; expansión de las restricciones migratorias; espionaje en redes sociales y revisión de dispositivos electrónicos; aplicación discriminatoria de la ley, incluyendo perfilamiento racial; restricciones a la libertad de expresión y riesgo de maltrato en centros de detención.
Entre los seis riesgos figuran el espionaje en redes sociales y la revisión de dispositivos electrónicos.
Entre las pruebas citadas en su informe se incluyen 48 muertes bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) desde principios de 2025, restricciones totales o parciales a la entrada de visitantes procedentes de 39 países y la presencia de agentes del ICE en aeropuertos de todo Estados Unidos en los últimos meses.
Tibia, la FIFA
La crítica, además, no apunta sólo al gobierno estadounidense, sino también al organismo que regula el fútbol. “Mientras la FIFA y las ciudades anfitrionas se preparan para la Copa del Mundo, la administración Trump está intensificando políticas peligrosas que ponen en riesgo a las comunidades inmigrantes, a los visitantes extranjeros y a los residentes. La percepción general es que la FIFA se está convirtiendo en una herramienta de relaciones públicas para normalizar un gobierno estadounidense cada vez más autoritario”, declaró Jamil Dakwar, director del programa de Derechos Humanos de la ACLU.
Daniel Norona, director de incidencia política para las Américas de Amnistía Internacional Estados Unidos, afirmó que existía una «alta probabilidad» de que se realizaran redadas migratorias durante los partidos del Mundial.
«Asistir a un partido de fútbol nunca debería resultar en una detención o deportación arbitraria. La amenaza de una vigilancia policial excesiva, incluyendo el control de la inmigración, en las sedes del Mundial es sumamente preocupante, y la FIFA no puede permanecer en silencio”, declaró Norona.
La FIFA, por su parte, se movió como de costumbre en una zona más ambigua. Según un informe de The Athletic, sus directivos llegaron a considerar la posibilidad de impulsar una “moratoria migratoria” durante el torneo como gesto político. Hasta el momento, no hay garantías concretas.
Según un informe de The Athletic, la FIFA llegó a considerar la posibilidad de impulsar una “moratoria migratoria” durante el torneo como gesto político.
Los casos en el soccer
Durante el año pasado, la política migratoria de Trump se filtró también en los campeonatos de fútbol masculino y femenino de Estados Unidos. En ciudades como Los Ángeles y Nueva York, el rechazo a las redadas del ICE empezó a hacerse visible en las tribunas.
Después de que más de cien inmigrantes fueran detenidos en operativos realizados en Los Ángeles en junio de 2025, hinchas de Los Ángeles FC desplegaron carteles durante un partido con las consignas “Cuando la injusticia se convierte en ley, la resistencia se convierte en deber” y “Los inmigrantes hacen Estados Unidos”.
En el campeonato femenino, futbolistas de la National Women’s Soccer League (NWSL) como Sophia Smith y Trinity Rodman manifestaron su preocupación por el contexto migratorio, mientras que otras futbolistas internacionales optaron por rechazar convocatorias de sus selecciones ante el temor de enfrentar problemas en los controles migratorios.
Futbolistas internacionales optaron por rechazar convocatorias de sus selecciones ante el temor de enfrentar problemas en los controles migratorios.
En ese contexto, lo que ocurre en la vida cotidiana empieza a proyectarse sobre el evento más masivo del mundo. Como advierte la socióloga Saskia Sassen, la globalización no elimina fronteras, sino que reorganiza quién puede atravesarlas. En continuidad con aquel antecedente de 1994, el fútbol sigue vendiéndose como universal, pero sus condiciones de acceso cuentan otra historia. Quizás, para muchos, este Mundial termine antes de cruzar la frontera.
DC/VDM






