El empleo asalariado formal volvió a mostrar señales de deterioro durante junio y profundizó una tendencia que se mantiene desde mediados de 2025. De acuerdo con el último informe del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL), perteneciente al Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, se perdieron más de 12.000 puestos formales en el mes.
Desde que asumió Javier Milei en diciembre de 2023, la cantidad de puestos de trabajo asalariados formales privados que se perdieron rozan los 250.000. Esto representa una baja del 3,9%. De esta forma, el empleo registrado en empresas privadas quedó en un volumen similar al de octubre de 2014.
Trece meses consecutivos de caída
El empleo asalariado formal privado registró en junio una nueva reducción de 6.300 puestos, equivalente a una baja del 0,1% mensual. Se trata del decimotercer mes consecutivo de retroceso, una secuencia que comenzó en junio de 2025.
En la comparación interanual, el deterioro también resulta significativo: entre junio de 2025 y junio de 2026 se perdieron 126.000 empleos privados registrados, una reducción del 2%.
Si se amplía la mirada al conjunto del empleo asalariado formal -incluyendo los sectores privado, público y casas particulares-, la caída de junio alcanzó los 12.300 puestos. De esta manera, quedaron aproximadamente 9,95 millones de trabajadores registrados, 354.000 menos que en noviembre de 2023.
El sector público también contribuyó al retroceso. En junio se redujeron unos 5.100 puestos formales, dejando el empleo público en 3,4 millones de trabajadores, su nivel más bajo desde octubre de 2022.

La economía crece, pero el empleo formal no acompaña
Uno de los datos más relevantes del estudio aparece al comparar la evolución de la actividad económica con la del mercado laboral. Según el IIEP-UBA, la actividad económica se encontraba en junio 5,3% por encima de su nivel de noviembre de 2023, aunque acumulaba una caída del 1,1% en lo que iba del año. En el mismo período, en cambio, el empleo asalariado formal privado había retrocedido 3,9%.
Los investigadores identifican así un “desacople empleo-producto”: la recuperación de la actividad no está teniendo como correlato una recuperación equivalente del empleo registrado.
De hecho, en ocho ramas se registraron caídas del empleo aun cuando la producción aumentó. Entre los casos destacados aparecen la industria manufacturera, con una baja interanual del empleo del 4,5% frente a una suba de 1,9% en la actividad; el comercio, con una caída del empleo del 3,1% frente a un aumento de 0,8% de la actividad; y la intermediación financiera, donde el empleo cayó 4,1% mientras la actividad aumentó 5,1%.
Industria y comercio concentran la destrucción de puestos
La industria manufacturera volvió a ser uno de los principales focos de pérdida de empleo. En junio registró una caída mensual de 2.600 puestos y acumula casi 93.000 empleos perdidos desde septiembre de 2023.
El deterioro industrial se mantiene prácticamente de manera ininterrumpida: el sector registró variaciones mensuales negativas en 32 de los últimos 34 meses. En términos interanuales, la caída del empleo industrial alcanzó el 4,5%, la mayor entre las ramas analizadas.
El comercio también continúa expulsando trabajadores. En junio perdió unos 2.100 puestos y acumula trece meses consecutivos de caída. En la comparación interanual, el empleo registrado del sector retrocedió 3,2%.
La construcción, por su parte, logró estabilizarse en junio después de las bajas de abril y mayo. Sin embargo, el nivel continúa entre los más bajos de toda la serie iniciada en 2009. Desde el máximo alcanzado en mayo de 2023, el sector perdió 93.000 puestos de trabajo.
La minería muestra un comportamiento diferente: creció 0,2% en junio y acumuló su segundo mes consecutivo de aumento. Sin embargo, todavía presenta una caída interanual del 2,5%, pese al crecimiento de su nivel de actividad.

Las empresas también reducen sus planteles
La contracción no se limita a un determinado tamaño de compañía. Los datos de julio de la Encuesta de Indicadores Laborales muestran que las empresas pequeñas redujeron su dotación 0,2% y las grandes 0,1%, mientras que las medianas registraron un aumento de 0,2%.
En términos interanuales, sin embargo, los tres segmentos mostraron menos empleo: las empresas pequeñas registraron una caída del 1,8%, las grandes del 1,4% y las medianas del 0,2%.
Un dato interesante, pero preocupante, es que durante julio las tasas de entrada y salida de trabajadores volvieron a reducirse y que, en casi todos los casos, la tasa de salida superó a la de entrada, en línea con la contracción del empleo.

El salario mínimo perdió 40,8% desde noviembre de 2023
La pérdida de empleo formal se combina con un deterioro del poder adquisitivo. El informe del IIEP-UBA señala que el salario mínimo real acumuló una caída del 40,8% entre noviembre de 2023 y agosto de 2026.
En agosto, el salario mínimo volvió a perder poder adquisitivo, con una reducción real del 0,5%. Según el estudio, el nivel alcanzado quedó por debajo del registrado en 2001 y representa el valor real más bajo desde junio de 2003.
La remuneración de los trabajadores privados registrados también muestra un retroceso respecto del punto de partida de la actual gestión. El índice de salarios del sector privado elaborado por el INDEC registró en julio un incremento real de apenas 0,1% mensual y quedó 3,4% por debajo de noviembre de 2023.
Por su parte, la remuneración promedio de los asalariados registrados del sector privado medida a través del SIPA se mantuvo sin cambios en junio y, según la estimación preliminar utilizada por el informe, habría caído 1,1% en julio. De confirmarse ese dato, el salario promedio real quedaría 1,9% por debajo del nivel de noviembre de 2023.
Un mercado laboral que todavía no recupera el terreno perdido
Los datos del informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA muestran un mercado laboral formal que continúa por debajo de los niveles previos al inicio de la gestión de Milei, aun cuando la actividad económica se encuentra por encima de aquel punto de referencia.
La combinación de menos empleo registrado, trece meses consecutivos de caída del empleo privado, retroceso industrial y comercial y pérdida del poder adquisitivo del salario mínimo marca una de las principales tensiones del escenario económico actual: la recuperación de algunos indicadores de actividad no se está traduciendo en una recuperación equivalente del trabajo asalariado formal.
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