El empleo asalariado formal total acumula nueve meses consecutivos de caída, lo que representa la pérdida de 304.000 puestos de trabajo respecto de noviembre de 2023, es decir, de un 3%. En ese marco, el salario mínimo vital y móvil se redujo en un 39% en términos reales en ese período.
Mientras tanto, dentro del sector privado se registran ocho meses de retroceso. En ese sentido, desde noviembre de 2023 se perdieron 206.000 puestos de trabajo, un retroceso del 1,2%. A largo plazo, el número de asalariados formales se ubican en un valor similar al de junio de 2022.
Los datos, que surgen de un estudio de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, revelan que los sectores de industria y comercio continúan liderando la pérdida de empleo desde septiembre de 2005. Asimismo, la minería, si bien crece en nivel de actividad, lleva 19 meses seguidos de caída, mientras que la construcción experimentó por segundo mes un alza en el empleo.
«En enero el empleo se redujo en 14 provincias y aumentó en 8. Las mayores caídas porcentuales se dieron en Tierra del Fuego (-3,2%), Corrientes (-0,9%) y Formosa (-0,8%), mientras que las provincias que experimentaron los mayores aumentos fueron La Rioja (+1,3%), Neuquén (+1,2%), Río Negro (+0,9%) y Santa Cruz (+0,9%)», detalla el informe. Sin embargo, la Ciudad de Buenos Aires explicó en enero la mayor parte de la variación negativa del empleo formal privado (4.000 puestos perdidos).
En el primer mes del año, los sueldos del sectores público y privado perdieron contra la inflación. Además, el poder de compra del salario público cayó 17,9% y el del privado 2,3% desde noviembre 2023.
En términos reales, el salario mínimo de marzo 2026 se ubica en un valor inferior al de 2001, antes del colapso de la convertibilidad. «Asimismo, implica una erosión del 66% respecto del valor máximo de la serie, en septiembre de 2011, de forma tal que representa apenas un tercio del mismo», marca el documento.
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