Los usuarios del transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) enfrentan desde este lunes una nueva actualización tarifaria. La medida alcanza a las líneas de colectivos de jurisdicción nacional y a los servicios ferroviarios metropolitanos, como parte del esquema de aumentos dispuesto por la Secretaría de Transporte.
En el caso de los colectivos nacionales que circulan por el AMBA, el incremento es del 2% y afecta a las 104 líneas bajo control del Gobierno nacional. Con la suba, el boleto mínimo para los usuarios que tienen registrada la tarjeta SUBE pasó de $ 714 a $ 728,28.

Cómo quedaron las tarifas de colectivos
Para quienes utilizan una SUBE registrada, los nuevos valores son los siguientes:
- De 0 a 3 kilómetros: $ 728,28
- De 3 a 6 kilómetros: $ 835,32
- De 6 a 12 kilómetros: $ 952
- De 12 a 27 kilómetros: $ 1.075,37
- Más de 27 kilómetros: $ 1.227,76
Por su parte, los beneficiarios de la tarifa social continúan accediendo a descuentos, mientras que quienes viajen con una SUBE sin registrar deberán afrontar valores que van desde $ 1.456,56 hasta $ 2.455,52, según la distancia recorrida.
También aumentan los trenes
La actualización tarifaria también alcanza a los trenes metropolitanos. Desde junio, el boleto mínimo para viajar en las líneas Mitre, Sarmiento, San Martín, Roca, Urquiza, Belgrano Norte y Belgrano Sur cuesta $350 para quienes tengan la SUBE registrada.
Las nuevas tarifas ferroviarias son:
- Primera sección: $ 350
- Segunda sección: $ 470
- Tercera sección: $ 590
En tanto, los usuarios con tarifa social pagan $ 157,50, $ 211,50 y $ 265,50 respectivamente, mientras que quienes utilicen una SUBE sin registrar abonan entre $ 700 y $ 1.040, dependiendo del trayecto.

Más ajustes en los próximos meses
La actualización forma parte del esquema de recomposición tarifaria definido por el Gobierno nacional a mediados de mayo. Según lo previsto, las líneas de colectivos nacionales tendrán incrementos escalonados, mientras que en el caso de los trenes metropolitanos ya están programadas nuevas subas mensuales que se extenderán hasta septiembre.
Desde la administración nacional sostienen que el objetivo es avanzar hacia una adecuación progresiva de las tarifas, reducir la dependencia de los subsidios y garantizar la continuidad de los servicios de transporte público.
Sin embargo, hay conflictos salariales en puerta. La semana pasada, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) le envió una carta al ministro de Economía Caputo en donde le solicitaba que resolviera el problema de fondo y que el superávit fiscal no se podía mantener a costa de los salarios de los choferes de colectivos.
En ese sentido, fuentes de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) declararon a Infobae que habría un atraso salarial del 15% para los choferes. “Calculamos un 15% de atraso en los sueldos de los choferes. Lo que pasa es que con el aumento del precio del combustible por el conflicto en Oriente Medio no aumentaron los subsidios; el Gobierno y las empresas no quieren aumentar los sueldos. Es todo un círculo, los empresarios no quieren aumentar los sueldos porque no pueden, no porque no quieren. Un chofer que recién ingresa tiene un sueldo de bolsillo de $ 1,8 millón, a lo que se le deben sumar viáticos”, expresaron.
Las cámaras empresarias, por su parte, también presionan por una actualización más acelerada de las tarifas y de los subsidios al considerar que los ajustes autorizados resultan insuficientes para cubrir los gastos operativos.
RM





