En medio de las tensiones internas por los movimientos de Patricia Bullrich, la negociación para suspender las PASO y la estrategia libertaria de cara a las próximas elecciones presidenciales, una de las diputadas más cercanas al Presidente dejó entrever una realidad que ya se comenta en las filas del oficialismo. Lilia Lemoine dijo este viernes a Infobae que la «ilusionaría» una fórmula Milei-Bullrich para 2027. «Me agradaría una fórmula. A mí me gustaría, me ilusionaría una fórmula así», afirmó. Las conversaciones existen desde hace rato, pero Karina Milei todavía resiste al acuerdo y la propia titular del bloque libertario en el Senado pone condiciones para ser una vice fuera de lo común: con peso político propio dentro del Ejecutivo.
La Mesa Política retomó las negociaciones de cara a la reelección y Bullrich es hoy la principal señalada por todos como la posible compañera de boleta. No es el único nombre en una lista donde siempre estará la ministra Sandra Pettovello o hasta el propio Martín Menem, pero es el nombre que más les cierra a todos: aportó sus 23 puntos en la segunda vuelta de los comicios de 2023 y «habla con todos los sectores», incluso aquellos donde los libertarios no se sienten cómodos, como los industriales o el peronismo. Faltan doce meses para la elección presidencial y diez para inscribir fórmulas, pero la maquinaria electoral ya empezó a calentar motores.
La novedad es que Bullrich ya hizo llegar a Balcarce 50 un pliego de condiciones, según pudo saber La Pluma. Incluye recorrer el país, hablar con los gobernadores, tener al menos un ministro de su confianza, elegir un número todavía no definido de candidatos a diputados y senadores y desplegar una agenda internacional propia.
Conversación profunda con el Presidente @JMilei. Hablamos de todo lo que vengo planteando, con total sinceridad.
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— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) October 9, 2026
La ex ministra pretende un rol más cercano a la vicepresidencia de Cristina Kirchner en el gobierno de Alberto Fernández que el de Victoria Villarruel actualmente o el de otros vicepresidentes sin tanto peso político en el Ejecutivo.
Las PASO, el Senado y la banca de Bullrich: dónde se cruzan la reforma y la fórmula
La candidatura se discute en paralelo a otra negociación que también pasa por ella: la suspensión de las PASO. El oficialismo aseguró a este medio tener los votos en Diputados, pero el proyecto debe atravesar el Senado, donde Bullrich dice que no está el número, mientras Santilli y Martín Menem dan a entender que están muy cerca y confían en lograrlo antes de que termine el período ordinario o, en su defecto, en diciembre.

El jefe de Gabinete, Diego Santilli, dijo a Radio Mitre que «vamos a tener reforma electoral». Recordó que antes decían que el Gobierno no tendría el número para sacar reformas estructurales como la del BCRA o la laboral, «y salieron». Bullrich dice otra cosa, pero es parte interesada también: no le conviene un esquema sin primarias, porque sin ellas, queda condicionada a decidir antes con Casa Rosada dónde estará su lugar en la elección de 2027.
Incluso diputados de la oposición dijeron a La Pluma que ven al Gobierno con el número ya reunido y que, si no lo activa, la razón es de política interna. Los gobernadores vienen mostrando gestos en esa línea al gobierno, pero es cierto que el foco en el Senado no es el mismo que en Diputados respecto a la llave de los bloques provinciales. Los escollos más duros en la Cámara Alta son el PRO y la UCR. Precisamente, esta semana se reanudan las negociaciones con los del partido amarillo, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis. Se espera la vuelta de Martín Menem a esa mesa.

La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, fijó una frontera exigente: llegar al 31 de octubre con avances decisivos. Otros en el oficialismo creen que hay margen hasta diciembre, o incluso que estirar los tiempos puede mejorar el poder de negociación. Lo cierto es que la Cámara Nacional Electoral ya avisó al Ejecutivo que, si pretende cambiar las normas electorales, deberá hacerlo este año y no en el mismo año donde ya está fijado el calendario con los comicios nacionales. La reforma es una de las prioridades que los Milei quieren aprobar antes de que se largue formalmente la campaña, y quedó atada también a la negociación del Presupuesto 2027, que se dictaminaría el 28 de octubre y se votaría el 18 de noviembre.
El expresidente de la Cámara de Diputados Emilio Monzó lo planteó en el Rotary Club de Buenos Aires: «El Gobierno tiene número para sacarlo y va a hacer un esfuerzo para sacarlo», porque «las van a sacar para poder fragmentar a la oposición».

Esa lógica tiene un correlato en el peronismo. Este sábado, Axel Kicillof, el cristinismo y la CGT harán actos separados por el Día de la Lealtad.
Las condiciones de Bullrich y la grieta en la Casa Rosada
La idea no nació esta semana. A principios de 2026 Milei y Bullrich fantasearon en privado con compartir boleta en la Quinta de Olivos. Lo que sí cambió es la conversación. Dejaron de analizar cuánto podría rendir electoralmente la unión de esos apellidos y pasaron a discutir cómo convivirían y qué margen de independencia tendría ella.
El último encuentro a solas en Olivos, según contaron distintos medios, tuvo discusiones. Milei le pidió mesura para que cada diferencia no termine en una nueva crisis interna. Ella le dijo que el programa económico «necesita retoques» y le aseguró que nunca le va a jugar «por atrás». Cerraron con un abrazo. Las versiones posteriores hablaron de un pacto de no agresión.
Lo que está claro es que Bullrich no piensa callarse. Tiene más videos sugestivos con su equipo para hacer ruido en LLA y hablarle a su electorado o mantener autonomía mientras detecta que hay fisuras y desencantados de Milei. Uno de ellos es Paolo Rocca, quien dialoga y empuja una candidatura de la ex ministra. Por ahora, los libertarios acumulan bronca con las actitudes de Bullrich pero no la exponen. Por mucho menos, funcionarios ya fueron expulsados del Gobierno. Como siempre, la última palabra sigue siendo de Karina.
Hay también una paradoja que hoy se olvida: fue la hermana del Jefe de Estado la que empujó a Bullrich al Senado para sacarla de un gabinete donde acumulaba demasiada popularidad y autonomía. Hoy tiene cinco años de mandato y un bloque propio.
Las mediciones de las encuestas
En público, la senadora fue ajustando el tono. En enero, en el Cronista Stream, afirmó: «Si Milei me lo pide, seré candidata», y dijo que la pregunta la iba a contestar «en un año y medio». El 1 de agosto, en una entrevista con Clarín, planteó que «voy a ser candidata de acuerdo a cómo se conforme el equipo» y que eso «no depende de una voluntad personal mía». También dijo que, después de la reelección de Milei, quiere ser presidenta.
A fines de septiembre, en medio de su reclamo por las decisiones que se tomaban sin consultarla en la Mesa Política, resumió el cruce con una frase: «Juegan a las escondidas«. Sobre 2027 también dijo que para ella «es muy importante que el proyecto reelija», una formulación que puso el foco en el proyecto y no en el Presidente.
Su capital político explica por qué la oferta circula. Con 33% de imagen positiva, Bullrich es la figura mejor valorada del país según Management & Fit, por encima del 31,2% de Milei, algo que ratifican otros relevamientos.

El contexto pesa. La inflación de septiembre fue de 1,9% y acumula 23,6% en el año, frente al 22% del mismo período de 2025. El empleo privado formal perdió 265.765 puestos desde fines de 2023 y el FMI recortó su proyección de crecimiento de 3,5% a 2,1%.
Un estudio de Giacobbe que llegó a la Casa Rosada indica que el 54,7% cree que la economía empeora, contra el 22% que ve una mejora. Otro de Hugo Haime muestra que el 76% prefiere una mejora de los ingresos antes que seguir priorizando la baja de la inflación.
En ese tablero, Bullrich es una de las pocas que se anima a sugerir cambios al plan económico delante de Milei. Con la elección a doce meses, corren dos relojes sobre la misma senadora: el de las PASO, cuyo ‘deadline‘ es en semanas, y el de la fórmula, que le quedan varios meses.
JD/CM









