Javier Milei habló este lunes en la apertura de la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026, en el Espacio DUAM de Neuquén, y usó la tribuna energética para defender su modelo económico y plantear lo que, a su juicio, se juega en las elecciones de 2027. Lo acompañaron Karina Milei, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el gobernador Rolando Figueroa. También estuvo el presidente de YPF, Horacio Marín. Tras el acto, el Presidente viajaría a Madrid.
El discurso llegó cuatro días después de que la oposición no consiguiera quórum para derogar el DNU 70/23, y Milei recurrió a ese decreto para explicar el crecimiento petrolero. «Toda la revolución que estamos viendo en el plano energético arrancó con un punto dentro del decreto 70/23, que fue eliminar el barril criollo«, dijo. Lo planteó como ejemplo de «lo que importa sacar controles, restricciones» y anticipó que el Gobierno va a llegar a «18 mil desregulaciones».
De ahí salió la frase que ordenó el resto de la exposición: «Argentina está generando una revolución subterránea, que cuando salga a la luz, se va a convertir en un paraíso«.

Sobre 2027, Milei planteó que los argentinos van a tener que elegir entre «el partido del Estado» y «el modelo de la libertad», y no entre las versiones de «buenos modales» o «malos modales» del partido del Estado. Y agregó: «La realidad es que después de 100 años de fracaso, me niego a creer que los argentinos vamos a votar para atrás. Confío en que van a votar para adelante».
Para sostener ese escenario habló de un respaldo financiero. «El año que viene nos hemos construido un seguro de 125 mil millones de dólares«, afirmó, y mencionó como parte de esa red los swaps con China y con Estados Unidos y el RIGI, además de las reservas del BCRA.
La defensa al RIGI y el cruce a los «economistas chantas»
El Presidente defendió el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones con cifras propias: según dijo, ya hay más de 210 mil millones de dólares en proyectos anunciados, y el 45% corresponde al petróleo y el gas. Lo definió como «la política industrial y de desarrollo más importante de la historia argentina«.
Luego volvió a la esencia de sus discursos, donde cruza a periodistas y economistas que lo cuestionan. «¿Cómo puede tener costo una inversión que sin el RIGI jamás se hubiera hecho?». Y fue más allá: «Entiendo que puedo tener una deformación profesional, de la cual estoy orgulloso, pero no se puede tener ese nivel de estupidez. Esos son los chantas economistas argentinos«.
Los comparó con el oráculo de Delfos, que «daba consejos pero no tomaba decisiones», y dijo que «perdieron la brújula hace rato». Para Milei, el RIGI es «una pieza clave para reconstruir la credibilidad del Estado argentino».

También le puso horizonte. «La economía va a converger al RIGI, no vamos a hacer que el RIGI converja a la estructura nefasta que hundió al país», sostuvo. «En el largo plazo, la economía argentina va a ser todo un RIGI, un lugar apto para las inversiones«.
Inflación, devaluación, los salarios y el «fin de mes»
Milei reconoció el centro de la discusión actual: que el crecimiento se desacelera y que la inflación baja más lento de lo que esperaba el Gobierno. «Cómo cambió la discusión», ironizó. «‘Se crece a dos velocidades’, dicen, cuando antes ni se crecía«.
Y apuntó contra el periodista Marcelo Bonelli, al que llamó «Sobrelli». Dijo que menospreciaba la baja de la inflación porque «nos echaba la culpa de la inflación de diciembre», lo calificó de «adicto al sobre» y agregó: «Es tan sucio, basura y deshonesto«. Recordó que la inflación «corría al 1.5 diario» y que su gestión la bajó a «niveles debajo del 2%» hace varios meses.
Sobre el nivel actual, aseguró que «la inflación anual viaja en torno al 20%«. El INDEC informó el 13 de octubre que la inflación de septiembre fue de 1,9%, con 23,6% acumulado en el año y 33,4% interanual.

También rechazó los pedidos de devaluación. «Suelen decir que hay que devaluar. Qué clase de atraso cambiario es este«, planteó, y enumeró que «las exportaciones crecen cinco veces más rápido que el PBI, que hay superávit fiscal y de cuenta corriente, que el Banco Central compró 16 mil millones de dólares y que energía, campo y minería rompen récords».
Para él, la competitividad se mejora «bajando impuestos, con menos regulaciones, más infraestructura y menos costos internos». Y sumó una acusación: «Ellos quieren una licuación de los salarios porque apostar incorrectamente al dólar, están pidiendo que haya más pobres dependiendo de corruptos».
Advirtió además que «van a seguir perdiendo los que apostaron a una devaluación» y que la Argentina «llevó al dólar de 1 a 1500 en 23 años» sin ser por eso el país más competitivo del mundo.
Admitió que el contexto externo es adverso, con el shock por Rusia y Ucrania y Medio Oriente, que encarece la energía y baja la actividad. Aun así, dijo que el país sigue «entre los que más crecen» y que la deuda se refinancia «sin que se mueva la tasa de interés local», lo que muestra, según él, «la fortaleza del programa».
Sobre la indigencia, afirmó que cuando asumió había «20% de indigentes» y que el Gobierno «tan insensible» lo redujo a un tercio. Y sobre las críticas de la oposición: «Una pelotudez emblemática que usó el kirchnerismo es que ‘la gente no llega a fin de mes’. Podemos pensar un poquito lo que significa: si se quedan sin plata al día 20, ¿cómo hacen para vivir 10 días sin comer y sin beber?».

Vaca Muerta, el barril criollo y el «modelo kuka»: las cifras según Milei
El Presidente repasó el boom neuquino con una comparación histórica. Dijo que hasta hace algo más de dos siglos el ser humano dependía de sus músculos, y que hoy «un solo barril de petróleo contiene años de trabajo humano». Según Milei, Neuquén produce más de 600 mil barriles por día.
Contó que Vaca Muerta «funcionaba a media máquina, con precios pisados, cepo y miedo a invertir», y que al cambiar las reglas el país pasó a exportar «como nunca». Según su cuenta, la producción de Vaca Muerta pasó de 310 mil barriles diarios en 2023 a más de 670 mil. Citó un récord de exportaciones en un mes de más de 10 mil millones de dólares.
Sostuvo que el balance energético pasó de un déficit de casi 5 mil millones de dólares anuales a un superávit de más de 10 mil millones. Y estimó que, con la política del barril criollo, la Argentina estaría «cerca de 20 mil millones de dólares abajo».
Contra el modelo anterior, fue más lejos. Recordó que cada invierno el país compraba barcos de gas licuado y gas a Bolivia pese a tener «la segunda reserva de shale gas más grande del mundo», y lo llamó «la máxima expresión del modelo kuka». Lo describió como «morirse de sed a la orilla de un lago» y lo comparó con la Venezuela sin petróleo y la Cuba sin azúcar.
Con ese esquema y cinco puntos de déficit fiscal, razonó, habría que salir a buscar 60 mil millones de dólares al mundo para financiar al fisco y refinanciar vencimientos. «Hoy, con ese modelo tendríamos hiperinflación, caídas del PBI en torno al 10 o 15%, hubiéramos volado por los aires», afirmó.
Frente a los vencimientos de deuda por más de 25 mil millones de dólares, dijo que ya están cerrados. Y proyectó que el año próximo la Argentina va a exportar gas natural licuado a Europa por primera vez, cuando «hasta hace muy poco salía a comprar gas cada invierno».
JD/CM









