Javier Milei presentó el jueves pasado, sobre el filo del plazo legal, su declaración jurada patrimonial correspondiente a 2025 ante la Oficina Anticorrupción. Declaró bienes, depósitos y dinero por $295.182.652, un 43% más que los $206.046.375 informados un año antes. Es, hasta ahora, el segundo año consecutivo en el que el propio Milei está en el centro de un escándalo cripto: el de $Libra, la moneda que promocionó en su cuenta de X en febrero de 2025 y que terminó siendo investigada como una posible estafa. Y sin embargo, en su declaración no aparece ningún rastro de fondos vinculados a esa causa: dijo haber ganado apenas unos US$10.000 durante todo el año.
La clave para leer el aumento del 43% está en la letra chica. Casi el 82% de ese incremento ($73 millones de los $89,1 millones de diferencia) corresponde pura y exclusivamente a la revaluación de bienes que Milei ya tenía, no a nuevas incorporaciones. El caso más claro es su casa de 100 metros cuadrados en la Ciudad de Buenos Aires, que pasó de cotizar $38,4 millones a $73,6 millones (un salto del 91,5%) sin que el Presidente comprara ni vendiera nada. Medido en dólares al tipo de cambio oficial, su patrimonio pasó de unos US$194.000 a US$199.000: prácticamente sin cambios.
Milei compró apenas 20 dólares durante todo el año y cerró 2025 con la misma tenencia en efectivo (US$20.000) que tenía doce meses atrás, aunque sí sumó unos $18 millones en sus cajas de ahorro en pesos. También contrajo, por primera vez, una deuda de $586.357 con el Banco Supervielle.

Esa falta de un rastro del «botín» cripto resulta especialmente sensible porque la Justicia, en la causa que investiga a $Libra, encontró en el teléfono de Mauricio Novelli (el trader que impulsó la criptomoneda y que visitó tres veces la Quinta de Olivos) el borrador de un supuesto contrato fechado el 11 de febrero de 2025, tres días antes del lanzamiento del token, por el que Milei habría cobrado 5 millones de dólares por promocionarlo: 1,5 millones de adelanto, 1,5 millones por el tuit que después borró y 2 millones más tras la firma del acuerdo. Ese dinero, de haber existido, no aparece reflejado en ningún punto de la declaración jurada presentada esta semana.
Karina Milei, con un salto explicado por su departamento
La secretaria general de la Presidencia presentó su propia declaración apenas 25 minutos antes que su hermano, el jueves a las 20.08. Sus bienes pasaron de $11.401.021 a $35.312.784, un incremento del 210% al 221%. Pero, igual que en el caso del jefe de Estado, casi todo el salto responde a un solo movimiento contable: la revaluación de su departamento con cochera en Vicente López, que declara como vivienda propia desde 2011, y que pasó de $3.992.825 a $28.162.492, una diferencia de $24,17 millones que explica prácticamente la totalidad del incremento patrimonial. El resto de sus bienes (depósitos, efectivo, créditos impositivos) tuvo variaciones menores. Karina también sumó, como novedad, una cuenta de pago en una billetera virtual por $3.852.216, y sus deudas con el ICBC y el Banco Santander treparon de $841.961 a $969.471. Su patrimonio volvió a quedar bajo la lupa después de que trascendieran los audios del extitular de la ANDIS, Diego Spagnuolo, en los que describía un esquema de coimas en el que a Karina Milei le habría correspondido «el tres por ciento»; esas grabaciones siguen siendo peritadas por Gendarmería.
Mientras los hermanos Milei mueven cifras de decenas de millones de pesos, el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, declaró un patrimonio de $19.209 millones al cierre de 2025, un salto del 62% respecto de los $11.851 millones del año anterior: un aumento de unos $3.000 millones en pesos en apenas doce meses. De sus $12.730 millones en depósitos bancarios, el 97% está radicado en el exterior, concentrado sobre todo en una única cuenta en Estados Unidos por $11.739 millones. Caputo declaró además gastos personales por $237 millones durante el año, casi 3,6 veces más de lo que ganó Milei en todo el mismo período.
JD/CM










