El Gobierno argentino profundizó este lunes su ofensiva diplomática por Malvinas con dos movimientos simultáneos: instruyó a la Cancillería y a los equipos jurídicos a iniciar un procedimiento de arbitraje internacional contra el Reino Unido por la explotación de hidrocarburos en el archipiélago, y denunció que una aeronave británica hizo vuelos no autorizados entre las islas y Chile. Ambos anuncios se conocieron a través de un comunicado de la Oficina del Presidente.
El eje del reclamo es el proyecto «Sea Lion», la iniciativa petrolera que opera en la Cuenca Malvinas Norte. Según el texto oficial, el Gobierno recurrirá al procedimiento previsto en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar «con el objeto de impedir la explotación ilegítima de los recursos hidrocarburíferos» en esa cuenca, así como cualquier otra medida que agrave la situación, en particular el otorgamiento de nuevos permisos de explotación sobre la Plataforma Continental Argentina.
La intimación tiene fecha límite. El comunicado establece que, si el Reino Unido no adopta en un plazo de dos semanas las medidas necesarias para frenar esas actividades, la Argentina va a pedir al Tribunal Internacional del Derecho del Mar que dicte medidas provisionales para preservar sus derechos soberanos sobre la plataforma continental. Milei reforzó el ultimátum en X: «Si en 2 semanas el Reino Unido no frena la explotación ilegítima, vamos a ir al Tribunal Internacional del Derecho del Mar», escribió el Presidente.
DEFENDIENDO CON HECHOS
Instruí a la Cancillería y a nuestros equipos jurídicos a iniciar el arbitraje internacional contra el Reino Unido por el saqueo ilegal de nuestros recursos a través del Proyecto Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte.
Si en 2 semanas el Reino Unido no… https://t.co/JTaBcQ7RGT
— Javier Milei (@JMilei) September 28, 2026
El comunicado presidencial se apoya en dos resoluciones de la Asamblea General de la ONU para sostener el reclamo: la 2065 (XX), que reconoce la existencia de una disputa de soberanía entre ambos países sobre Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y la 31/49, que instó a las partes a abstenerse de modificar unilateralmente la situación mientras continúe el proceso de negociación recomendado por la propia Asamblea. Sobre esa base, el texto sostiene que la explotación unilateral de los recursos naturales del área «es contraria al derecho internacional y produce un perjuicio irreversible e irreparable» a los derechos soberanos argentinos.
— Oficina del Presidente (@OPRArgentina) September 28, 2026
El Gobierno aprovechó además el comunicado para responder a Londres tras el discurso de Milei ante la Asamblea General de la ONU. Rechazó «en forma categórica» la respuesta británica a esa declaración presidencial y cuestionó dos puntos centrales de la posición del Reino Unido: la denominación de las Islas Malvinas como «Territorio Británico de Ultramar» y el referéndum unilateral de 2013, no reconocido internacionalmente. Para la Argentina, ninguno de los dos «altera la existencia ni el objeto de la controversia de soberanía reconocida por las Naciones Unidas».
La denuncia por los vuelos de Thales UK entre Malvinas y Punta Arenas
El segundo frente que abrió el comunicado tiene que ver con una empresa británica puntual: Thales UK Limited. Según el texto oficial, se detectaron operaciones de esa firma en la ruta aérea entre las Islas Malvinas y Punta Arenas, en Chile, mediante una aeronave con matrícula del Reino Unido y sin autorización de las autoridades argentinas.

Ante ese hallazgo, Milei ordenó a los equipos de gobierno «dar inicio de forma urgente a los procedimientos sancionatorios y las denuncias penales correspondientes«, además de las gestiones diplomáticas pertinentes para elevar el reclamo ante Londres. El comunicado no detalla qué tipo de actividad realizaba la aeronave en esa ruta ni desde cuándo se venía registrando el vuelo.
Asimismo, cierra con una frase que resume el tono elegido por la Casa Rosada para todo el paquete de anuncios: «La República Argentina no se quedará de brazos cruzados y continuará defendiendo sus derechos soberanos con firmeza, utilizando todas las herramientas diplomáticas, administrativas y jurídicas que le reconocen el derecho nacional e internacional«.
JD/CM









