Y ahí fue. Ocurrió. Una vez más, paradito desde un atril en penumbras, el presidente lanzó otra provocación para poner a discutir a todo el mundo sobre la cuadratura del círculo. Resulta que la culpa de la baja de la natalidad la tenemos las mujeres y la ley de interrupción voluntaria del embarazo que rige en la Argentina desde el año 2020. Para Javier Milei las mujeres somos asesinas de niños y estamos poniendo en riesgo el futuro del país y del planeta entero.
En su discurso de la 23° edición del Council of the Americas, el jefe de Estado lanzó: “Estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes. Esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre también nos está costando caro en términos de crecimiento, y ni les cuento en términos de sistema previsional”.
Si bien el ataque a las mujeres no es nuevo y pareciera una medida inteligente no morder el anzuelo, resulta necesario divulgar datos e investigación científica (esa que desfinancia este gobierno) para desarmar algo que es más que un discurso violento del referente de la extrema derecha y sus adeptos. Lo expresado por el presidente de la Nación exhibe una concepción ideológica que pone a las mujeres en peligro y enciende las alertas sobre los derechos conseguidos.
En primer término, se torna difícil creer que la Ley IVE pueda ser la causa de la baja de natalidad. La norma fue debatida por el Congreso de la Nación mucho tiempo después de que el fenómeno comenzara a registrarse en nuestro país. La ley se aprobó en 2020 y el descenso de los nacimientos inició su curva pronunciada en el año 2014. El fenómeno, que es global y no solo local, lleva más de una década y los especialistas advierten que es multicausal.
Y, si. Mala noticia para el presidente. Uno de los motivos por los que las mujeres deciden tener menos hijos es porque lograron insertarse en el mundo laboral a la par de los varones (aunque sigan cobrando menos que ellos por los mismos trabajos. Brecha de género que Javier Milei también niega). Es porque eligieron tener deseos por fuera de la maternidad, la casa y el marido. Porque lograron acceder a niveles altos de educación, igual que los varones. Porque los proyectos de vida de las mujeres comenzaron ser propios, de realización personal más allá de los mandatos de procreación. Por eso la discusión es ideológica. Para las extremas derechas las mujeres son una amenaza. Y los cuerpos de las mujeres, el deseo de las mujeres, otra vez, un territorio de disputa política. El Cuento de la Criada no es solo un cuento.
No hay crisis
«Yo no discuto sentimientos. Yo discuto datos», dijo Milei en una entrevista hace unos días cuando le preguntaron por los endeudados. Bueno, muy bien. Vamos a los datos. En el último episodio de Armacabezas, en La Pluma Stream, sobre la caída de fecundidad, todos los especialistas coincidieron en que el fenómeno no puede verse como una crisis sino como un cambio demográfico natural, esperable y que excede las fronteras de nuestro país.
El obstetra y Presidente del Comité de Bioética Asistencial del Hospital Italiano, Mario Sebastiani, autor del libro «La Caída de la natalidad, lo bueno y lo malo», afirmó que no solo no hay crisis, sino que lo que está ocurriendo es «algo muy bueno». Dijo: «Hay un mundo distinto donde la mujer tiene el claro protagonismo de haber decidido no tener tantos hijos. Entonces creo que es un evento claramente muy bueno. Nunca hay que buscar pánico por estas cosas».
En el fondo de todas las cosas ese es el problema. La decisión autónoma de las mujeres sobre sus cuerpos, su libertad, su deseo y su proyecto de vida por fuera de la familia. Como el propio presidente, o como su hermana, por ejemplo. Que, por el motivo que fuera, tienen perros y no tienen hijos.

También, entre las causas de la baja de nacimientos en la Argentina está el fenomenal descenso del embarazo adolescente. Entre 2017 y 2023, la tasa de fecundidad en el segmento de entre 10 y 19 años cayó un 58%. El Plan ENIA (hoy completamente desfinanciado y desarmado por el gobierno nacional) para prevenir el embarazo adolescente iniciado en el año 2017 fue clave para resolver una parte importantísima de esta problemática. Está de más decir que es también una buena noticia que se eviten embarazos en niñas y adolescentes de entre 10 y 19 años. O tal vez es necesario remarcarlo en este contexto.
Como parte de las causas de la caída de la natalidad se advierte la dificultad de las madres de criar en soledad y tener que doblar esfuerzo entre el trabajo no remunerado y el empleo fuera de casa para poder subsistir. Y, en la otra punta de las causales, las que tienen un fuerte deseo de tener hijos, pero la difícil situación económica se lo impide. Bajos salarios, desempleo o pluriempleo para llegar a fin de mes y una canasta de crianza arriba de los 600.000 pesos no sería el escenario más propicio para decidir traer un hijo al mundo.
Cambia todo cambia
La antropóloga Agustina Kupsch advirtió sobre los cambios del modelo de crianza: «En distintas sociedad al rededor del mundo, a lo largo de la historia hubo distintas maneras de configurar el formato de familia. En términos de la antropología, se necesita una aldea para criar un hijo. Entonces, esta idea de privatizar los cuidados dentro de una casa, para la cultura occidental, es bastante nueva. Hay que tener presente esto, porque si le sacamos la parte ‘natural’ podemos ver que así como se construyó eso, se puede construir algo nuevo», expresó.
Argentina encontró su meseta
Lo dicho, no es cierto que haya una mega crisis de natalidad en nuestro país. Sí hay un cambio demográfico y social, sí existe el fenómeno, sí hay que rediseñar políticas previsionales y de cuidado ante esta metamorfosis. Pero no es el apocalipsis. Ni mucho menos la crisis económica provocada por el gobierno libertario es por culpa de las mujeres que tienen menos hijos, como afirmó Javier Milei. Quienes vienen estudiando el fenómeno afirman que en la actualidad, la Argentina está en una meseta de 1,44 niños/as nacidos por persona gestante y pareciera estar en encontrando su piso. Brasil tiene 1,65. Chile 1,33. «La gran caída de la fecundidad está por terminar. La experiencia de otros países, que ya pasaron por esta experiencia de transición demográfica, llegaron a un nivel de 1,4 o 1,5 hijos por mujer. La Argentina lo que tuvo es un descenso muy rápido en los últimos diez años. Pero si uno ve los últimos datos llegamos a una especie de meseta«, afirmó Nicolás Sacco, demógrafo e investigador del Conicet.
Parece una obviedad, pero en épocas de delirios presidenciales es necesario remarcar que a las mujeres no nos apasiona asesinar niños adentro de nuestros vientres. Que la ley de interrupción voluntaria del embarazo salva vidas de mujeres desde hace más de seis años. Que es una excelente noticia que la natalidad bajó porque disminuyó considerablemente el embarazo adolescente.
En lugar de seguir recostándose sobre los cuerpos de las mujeres, el presidente debería ocuparse de las verdaderas causas de una crisis económica que, claro, tampoco reconoce. Podría ser una buena estrategia para conseguir su reelección en 2027 y, de paso, para que las mujeres a las que ataca sistemáticamente se convenzan de votarlo, aunque todo parecería indicar que esa la va a tener difícil.
SC










