La semana que pasó debería ser recordada como aquella en la que el presidente se burló de las y los argentinos que no llegan a fin de mes. Claro que sería así si la sociedad no hubiera perdido la capacidad de indignación. Pero ante tanto corrimiento de límites, una barbaridad tapa a la otra y siga, siga.
De todas manera, la declaración de Javier Milei ante empresarios que no conocen lo que significa endeudarse o racionar comida porque la plata no alcanza generó algo de revuelo y, al menos, los defensores habituales del Gobierno tuvieron que sobreactuar repudio. Entonces, Milei debió responder por sus dichos ante colegas españoles (porque del otro lado del charco aún se asombran con insensibilidades como estas) y ante los periodistas oficialistas de acá, a los que no les quedó otra opción que preguntarle por aquella burla. Y la explicación del Jefe de Estado fue, como en todos los frentes, una tergiversación de la realidad y una escapada por la tangente. Que yo no dije lo que dije, que entonces hablamos de pobreza y que nosotros sacamos a doce millones de personas de la pobreza (¿no eran catorce?) y que bla, bla, bla. Lo cierto es que sí dijo lo que dijo en tono jocoso y a las millones de personas que el 20 de cada mes se quedan sin un mango no sólo el Presidente no les da una solución, sino que encima se les ríe en la cara.
Mientras tanto, fuera de Narnia el oficialismo intentó exhibir como triunfos en el Congreso leyes que, en realidad, fueron arrancadas por la oposición y la presión social. La novedad es que tuvieron que negociar y, por lo tanto, ganar algunos puntos y perder otros. Bienvenidos a la Política. El debate público logró hacer retroceder al Gobierno con la extranjerización de tierras. Aceptó la derrota pero, en una jugada hábil, reimpuso la Ley de Tierras a través de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que debió volver al Senado. En la jugada lograron, por ejemplo, los desalojos express y el endurecimiento de los requisitos para que el Estado pueda expropiar bienes.
En otro capítulo de el Gobierno perdió pero ganó hay que escribir el proyecto de Discapacidad. La oposición no tenía los votos para prorrogar la Ley de Emergencia y el oficialismo tuvo que habilitar un proyecto nuevo reconociendo algunos de los reclamos del colectivo. Mientras logró que no contenga la palabrita «emergencia», el aumento del 30% de la base del nomenclador quedó afuera y el Presupuesto 2027 sigue conteniendo artículos que contradicen la ley, es decir, que directamente elimina el nomenclador. Las familias afectadas siguen sin poder dormir. Saben que, en cualquier momento viene el puñal por la espalda, otra vez.
La banda del 3%

Todo, mientras esta misma semana Diego Spagnuolo y los dueños de la droguería Suizo Argentina -los hermanos Jonathan y Emmanuel Kovalivker– entre otros, fueron llamados a indagatoria. El robo en el área de discapacidad fue monumental, según se desprende del dictamen del fiscal Franco Piccardi. Más de 100 millones de dólares en sobreprecios de medicamentos y prótesis. Todo mientras niñas y niños se quedan sin sus terapias, sin sus integradoras escolares o sin transporte, porque el desfinanciamiento del sistema avanza y se consolida. La cuenta es simple: la plata que le falta a las familias para las terapias y apoyos se la llevaron los funcionarios libertarios y sus empresarios amigos, para autos de lujo y casas en Nordelta. Un niño autista hoy habla menos porque no tiene más a su fonoaudióloga, mientras la banda del 3% empaquetaba los fajos de dólares robados con banditas elásticas. Así de indignante. Así de obsceno. Así de insensible y cruel.

También más allá de las fronteras de Narnia, esta semana quedó demostrado que la postura oficial de defensa de la soberanía de las Islas Malvinas era papel picado. La pirueta le duró al Gobierno menos que un suspiro. Bastó con que los dos enviados del jefe del Departamento de Estado, Marco Rubio le comunicaran a la Cancillería que el proyecto de ley no era conveniente para los intereses norteamericanos, para que el oficialismo cajoneara el proyecto en Diputados en menos de un suspiro. La iniciativa incluía sanciones a las empresas de Gran Bretaña e Israel, que explotarán petróleo en las Islas a partir del año 2028. En paralelo, Donald Trump pidió el cierre del Comité de Descolonización de Naciones Unidas, el único espacio de reclamo territorial que tiene la Argentina, y el Gobierno no dijo una sola palabra. Ni si quiera el vocero estaba informado al respecto y cuando le preguntaron en su habitual conferencia de prensa no supo qué responder. Estaba literalmente en bolas. Perdón por el francés.

Lo dicho y obvio: la defensa de la soberanía argentina y las Malvinas nunca fueron agenda de este Gobierno. Mas bien todo lo contrario.
El Fenómeno barrial patinó en España
La semana también estuvo signada por el manejo casi exclusivo de la agenda por parte del Gobierno con las andanzas del Presidente en España. Sin embargo, lejos de aquellos recibimientos exuberantes y fotos conjuntas con los líderes de VOX y el Partido Popular, esta vez Milei fue mancha venenosa. Con financiamiento público, el Presidente argentino cruzó el océano para hacerle la campaña a unos candidatos que lo prefirieron lejos porque, con los resultados a la vista tras casi tres años de gobierno, Javier Milei pareciera ser piantavotos. Lo único que logró fue una videollamada con Santiago Abascal, quien metió un viajecito a Asturias para evitar el encuentro que lo podía hacer caer en las encuestas, de cara los comicios del 29 de noviembre. La posta es que Javo se mandó solo y quedó pedaleando en el aire. Aunque sus soldados digitales hayan intentado mostrar una gira exitosa y una España revolucionada y ansiosa por recibirlo.
Tampoco logró un encuentro con Felipe VI. La Corona dejó trascender que el protocolo indica que sólo puede haber reunión con el Rey si hay bilateral con el Presidente. Por el contrario, lejos de un mano a mano entre Jefes de Estado, Milei fue al suelo ibérico a insultar a Pedro Sánchez, a quien calificó de dictador.

La única foto oficial fue con la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien solo lo recibió en forma privada y sin declaraciones conjuntas.
Así, la aventura de Milei en España sumó una mancha más al tigre (o al león) de la vergüenza sobre la investidura presidencial. Porque la pérdida de calidad institucional con el gobierno libertario no deja frente por tocar.
SC










