El riesgo país volvió a subir este martes y alcanzó los 450 puntos básicos, el nivel más alto desde comienzos de junio. La escalada se produjo en una jornada marcada por nuevas caídas en los bonos soberanos y en las acciones argentinas, una señal de que el respaldo político e institucional que el Gobierno busca exhibir no logró disipar las dudas de los inversores sobre la sostenibilidad del programa económico.
La suba ocurrió en pleno desembarco de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, quien desarrolló una intensa agenda en el país. La titular del organismo se reunió con el presidente Javier Milei y con el ministro de Economía, Luis Caputo, compartió una cena con empresarios y visitó el yacimiento de Vaca Muerta. Durante su estadía volvió a respaldar el rumbo económico oficial, destacó la consolidación fiscal, la desaceleración de la inflación y sostuvo que el FMI no considera necesario otorgar financiamiento adicional, al asegurar que el Gobierno cuenta con una estrategia para afrontar los vencimientos de deuda previstos para 2027.
Sin embargo, el comportamiento del mercado volvió a contrastar con el optimismo que buscó transmitir la administración libertaria. Los bonos en dólares cerraron en rojo, con bajas lideradas por el Global 2046 (-0,4%), el Global 2030 (-0,3%) y el Bonar 2041 (-0,3%). En paralelo, el S&P Merval cayó cerca de 2% y las acciones de bancos encabezaron las pérdidas tanto en Buenos Aires como en Wall Street, donde BBVA, Supervielle, Galicia y Macro retrocedieron cerca del 4%.
A la incertidumbre local se sumó un escenario internacional más complejo, atravesado por las tensiones en Medio Oriente y la expectativa por la decisión que adoptará la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos sobre las tasas de interés. Pero, más allá de esos factores externos, el repunte del riesgo país deja en evidencia que el mercado continúa exigiendo mayores señales de estabilidad y confianza, pese al fuerte respaldo que el Gobierno recibió del FMI durante la visita de Georgieva.
El deterioro de los activos argentinos coincidió además con la difusión de nuevos indicadores que reflejan un desgaste de la gestión libertaria. El Índice de Confianza en el Gobierno cayó 6,5% en julio y se ubicó un 21% por debajo del nivel registrado un año atrás, regresando a los mínimos observados desde septiembre de 2025. En ese contexto, la suba del riesgo país representa otro llamado de atención para el Gobierno: ni el apoyo explícito del FMI ni la narrativa del equilibrio fiscal alcanzaron para revertir la desconfianza de los mercados sobre el futuro de la economía argentina.
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