Sergio Massa volvió a ocupar un lugar central en las conversaciones del peronismo. Todavía no anunció una candidatura para 2027 y mantiene formalmente abierta la definición sobre su futuro electoral, pero su movimiento político ya genera una hipótesis cada vez más concreta: una PASO entre Axel Kicillof y el exministro de Economía para definir al candidato presidencial del peronismo.
La posibilidad no es nueva, pero en las últimas semanas dejó de ser solamente una especulación de dirigentes aislados. El Frente Renovador recibió autorización de su principal referente para avanzar con el armado electoral en la provincia de Buenos Aires y comenzó a ordenar su estructura en las distintas secciones electorales. La estrategia contempla una eventual competencia interna, aunque Massa todavía evita confirmar si será él quien encabece una de las listas. «Hasta luego», contestó ante las cámaras cuando los periodistas lo abordaron la semana pasada sobre una eventual candidatura.

El escenario tiene una particularidad: Massa podría terminar compitiendo contra Kicillof y, al mismo tiempo, ser una de las piezas necesarias para construir la unidad del peronismo después de esa competencia. Esa es la fórmula que el tigrense viene repitiendo en sus conversaciones privadas: “unidad con competencia”. La idea consiste en evitar una ruptura entre los distintos sectores, pero permitir que las candidaturas se definan mediante una interna. Massa defendió ese mecanismo en sus encuentros con intendentes bonaerenses y vinculó la necesidad de ampliar el espacio opositor con la discusión sobre las PASO.
Este sábado ofrecerá una imagen particularmente significativa de la interna. En Avellaneda, Kicillof cerrará el primer Plenario Federal del Movimiento Derecho al Futuro. La actividad comenzará con mesas de debate y diez carpas temáticas y tendrá representantes de distintos puntos del país. El objetivo del gobernador es mostrar que su espacio ya no funciona solamente como una estructura bonaerense y que existe una construcción política capaz de acompañar una eventual candidatura presidencial. Si bien no confirmará sus intenciones, habrá gestualidad que indique su voluntad de competir por la presidencia en 2027.
A pocas horas y kilómetros de distancia, el Frente Renovador reunirá a su juventud en la Ciudad de Buenos Aires. El encuentro fue organizado por Malena Galmarini y tendrá militantes y dirigentes jóvenes de distintos puntos del país. Massa no tiene confirmada su presencia y desde su entorno señalaron que la actividad será cerrada. Aun así, el encuentro fue leído dentro del peronismo como parte del proceso de reactivación del massismo y su deseo de enfrentar al axelismo.

La coincidencia temporal no es casual desde el punto de vista político. Los dos sectores necesitan demostrar que tienen volumen propio antes de una eventual negociación. Kicillof busca consolidarse como candidato presidencial y construir autonomía respecto de Cristina Kirchner. Massa, mientras tanto, necesita reconstruir su estructura después de casi tres años de bajo perfil y demostrar que conserva capacidad para competir dentro del peronismo.
El exministro de Economía volvió a mostrarse públicamente a comienzos de septiembre, durante el homenaje a José Manuel de la Sota. Allí compartió escena con dirigentes peronistas de diferentes sectores y gobernadores y dirigentes que podrían tener un papel en el armado opositor de 2027. «Es alguien que puede ampliar a muchos sectores de cara a un balotaje», calculan -encuestas en mano- en su entorno. Al gobernador bonaerense, en tanto, lo ven estancado en su intención de voto pese al desgaste de imagen que sufre Javier Milei y su gobierno.

También lo son los vínculos con dirigentes que exceden al kirchnerismo duro. Massa apareció junto a figuras del peronismo no K y mantiene canales con gobernadores y dirigentes provinciales que podrían ser importantes para una futura coalición. Creen que un peronista podrá ganarle a Milei y, entonces, él tiene amplias chances de lograr lo que en 2023 le fue impedido.
En ese esquema, el tigrense no descarta ninguna candidatura. La posibilidad presidencial continúa siendo la principal. Dirigentes del Frente Renovador sostienen que el exministro mantiene la vocación de disputar la Casa Rosada y que, si observa condiciones para competir, estará en la discusión. Pero también apareció con fuerza la hipótesis bonaerense.
Los intendentes vienen reclamando que el próximo gobernador sea un jefe comunal y no una figura impuesta desde las conducciones nacionales. En ese escenario, el tigrense puja por Juan Andreotti como uno de los posibles postulantes. La propia estructura massista trabaja en esa dirección mientras mantiene abierta la alternativa nacional de su jefe político.

La discusión sobre Massa no puede separarse de su relación con Cristina Kirchner con quien conversa semanalmente. El exministro fue el candidato presidencial de Unión por la Patria en 2023 después del acuerdo que terminó desplazando una competencia interna entre distintas vertientes del oficialismo. Cuatro años después, la posibilidad de que vuelva a ocupar ese lugar requiere necesariamente algún tipo de entendimiento con el kirchnerismo.
Ese acercamiento no necesariamente implicaría una candidatura consensuada. La hipótesis que circula con mayor fuerza es diferente: que Massa sea el candidato de un sector del peronismo para competir contra Kicillof en una PASO, pero dentro de un esquema de unidad que permita que ambos sectores permanezcan dentro de la misma coalición.

En ese escenario, el kirchnerismo podría encontrar en Massa un instrumento para limitar el crecimiento autónomo de Kicillof, mientras que Massa necesitaría del aparato territorial y electoral que todavía conserva Cristina Kirchner. La pregunta que se impone es ¿Cómo explicará CFK que Massa es más kirchnerista que Kicillof?
«Milei no puede ganar, nosotros no podemos fallar», dijo la ex presidenta a los suyos estos días En San José 1111. En 2023, Cristina fue decisiva para que Massa encabezara la fórmula presidencial de Unión por la Patria. El lunes siguiente al cierre de fórmulas explicó durante una hora en un acto por qué él era el elegido y no uno propio como Wado de Pedro.
La relación entre Cristina y Kicillof atraviesa una etapa de fuerte tensión política. El gobernador intenta construir un espacio propio, mientras que el kirchnerismo busca conservar influencia sobre la estructura bonaerense. Kicillof además no puede volver a competir por la Gobernación después de dos mandatos consecutivos y necesita definir cómo trasladará su estructura bonaerense hacia una candidatura nacional. El kirchnerismo, en cambio, necesita preservar el control político de la provincia.

Ahí aparece Massa. Una eventual candidatura presidencial del exministro podría convertirse en una herramienta de negociación entre sectores. Para el kirchnerismo, permitiría evitar que Kicillof llegue a una candidatura presidencial sin competencia interna. Para Massa, podría abrirle una nueva oportunidad después de su derrota en el balotaje de 2023.
En la intimidad el Frente Renovador es crítico de la gestión bonaerense y ven déficits que el ahogo financiero del gobierno libertario no llega a justificar. Además el ex ministro cree que se lanzó con mucho tiempo antes a una candidatura cuando era un «lugar natural» que tenía asegurado en 2027. El tigrense, en cambio, hace gala de ser un tiempista y generar el escenario para su postulación. En 2023 lo negó hasta el instante anterior a la oficialización. Está vez será igual.
El principal interrogante es si las PASO estarán disponibles en 2027 y bajo qué condiciones. Dirigentes peronistas vienen defendiendo públicamente esa herramienta ante la posibilidad de que el Gobierno impulse su eliminación o modificación. Fue, además, el punto de acuerdo la última vez que él, Kicillof y Máximo Kirchner se vieron las caras.
AL/CM









