La presencia del economista Alberto Ades en la reunión de Gabinete por invitación expresa del presidente Javier Milei encendió las alarmas en el Palacio de Hacienda y reinstaló con fuerza las especulaciones sobre la continuidad de Luis Caputo. La participación del consultor financiero radicado en Wall Street —un hecho inusual para una figura externa a la gestión oficial— coincidió con la sugestiva ausencia del propio ministro de Economía, quien justificó su inasistencia por razones de salud. Sin embargo, la excusa médica quedó desestimada horas más tarde cuando el funcionario reapareció en el canal de streaming libertario Carajo, una maniobra interpretada en los pasillos del poder como una señal de tensión abierta ante las versiones de relevo ¿Se va el jefe del plan económico libertario o todo marcha acuerdo al plan?
Tras su exposición ante los ministros, Ades inició un raid mediático en el que planteó reparos directos al rumbo fijado por el Palacio de Hacienda. Pese a ponderar el compromiso fiscal del mandatario, el analista advirtió públicamente sobre las secuelas del atraso cambiario, la profundidad del cuadro recesivo y la necesidad de calibrar la política monetaria hacia un tipo de cambio más alto que evite ahogar la competitividad. En paralelo, enfatizó la urgencia de reactivar el crédito para aliviar el estrangulamiento de las Pymes y de los hogares, fijando una clara distancia conceptual con el sesgo aplicado por el equipo económico actual.

Las fricciones en la cúpula del Poder Ejecutivo se desarrollan sobre el trasfondo de un evidente deterioro en los indicadores de la economía real. El esquema de contracción de la demanda y apreciación de la moneda local profundizó el freno en la actividad industrial y el consumo masivo, al tiempo que encendió luces amarillas en el sistema financiero por el incremento gradual de los niveles de morosidad, los cuales impactan en las familias con ingresos mermados y en las pequeñas empresas afectadas por el desplome de sus ventas.
En este escenario de volatilidad y tensión social, la incertidumbre sobre la viabilidad del programa conducido por Caputo dejó de ser un planteo exclusivo de la oposición o de las cámaras empresariales para instalarse en el seno del propio Gobierno. Por ahora no existen certezas dentro del acostumbrado silencio del ministro con la prensa, pero la irrupción de un perfil como el de Ades funciona como una sombra permanente sobre la conducción del Palacio de Hacienda, lo que evidencia que el costo del atraso del dólar y el enfriamiento de la actividad abrieron un debate de fondo en el círculo íntimo del Poder Ejecutivo.
Los millones que le hizo perder al Estado
La Auditoría General de la Nación (AGN) reveló que el Banco Central (BCRA) perdió más de US$ 1.000 millones en operaciones en las que utilizó parte de sus reservas en oro como respaldo. Según el análisis, el resultado se debe a un error de cálculo por parte del presidente de la entidad, Santiago Bausili, el ex socio de Caputo en el trading.
El informe para el ejercicio 2025 sostuvo que Bausili realizó operaciones de «derivados liquidables» con «fines de cobertura» que resultaron en pérdidas de $1,5 billones, equivalentes a US$ 1.023 millones. «En síntesis: durante el 2025 el BCRA realizó operaciones financieras especulando con una determinada trayectoria para el precio internacional del oro, erró el cálculo y perdió US$ 1.023 millones, según surge de las registraciones contables», explicó la cuenta de la Presidencia de AGN en redes. Según el informe, esas pérdidas fueron pagadas con divisas.

Sumado a eso, Caputo privatizó AySA esta semana por US$ 340 millones. El monto resulta muy inferior a los US$ 500 millones que esperaba recaudar el Gobierno nacional. Se lo entregó al consorcio Rowing-Transclor-Arcos-PHX, que se quedará con el control del 90% del paquete accionario.
La explicación oficial acerca de la decisión de privatizar AySa se apoya sobre tres ejes: el costo fiscal de la empresa, sus niveles de cobertura y eficiencia y la necesidad de atraer capital privado para financiar las inversiones que requiere el sistema de agua y saneamiento. Sin embargo, se trataba de una compañía superavitaria que fácilmente puede recuperar ese monto en el corto plazo.
Narnia
El miércoles, Caputo celebró en sus redes sociales el dato oficial de la industria de agosto. Destacó en su cuenta personal que el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI Manufacturero) mejoró 1,9% mensual en la serie desestacionalizada. Sin embargo, omitió aclarar que la industria todavía se encuentra en terreno negativo. En agosto produjo 3,2% menos que un año atrás y, en los primeros ocho meses de 2026, acumula una caída de 2,7% interanual, según el INDEC.
En agosto, 11 de las 16 divisiones industriales relevadas por el INDEC registraron caídas frente al mismo mes de 2025. Entre los sectores más golpeados aparecen algunos de los segmentos más relevantes para la producción de bienes durables y de capital.
Desde que asumió Milei en diciembre de 2023, Argentina perdió 30.633 empresas. De acuerdo al último informe de Fundar, esto equivale al 6% del total de firmas que existían al momento del inicio de la gestión. Representa la peor caída registrada en los primeros 30 meses de cualquier gobierno.









