La vigilia de Tucumán vuelve a poner a prueba la relación entre Javier Milei y Victoria Villarruel. La noche del 8 de julio, frente a la Casa Histórica de Tucumán, el presidente y la vice compartirán otra vez un escenario oficial. Será durante la vigilia previa al Día de la Independencia, un acto convocado por el gobernador Osvaldo Jaldo, quien extendió la invitación a todas las autoridades nacionales y remarcó que la provincia «no excluye a nadie». El encuentro llega en uno de los momentos de mayor frialdad entre ambos desde que asumieron la fórmula presidencial en diciembre de 2023.
Las diferencias entre Milei y Villarruel no son nuevas: comenzaron incluso antes de la asunción presidencial, en torno a la administración del Senado, la estrategia parlamentaria y el armado territorial de La Libertad Avanza. Con el correr de los meses, esas diferencias fueron mutando de trascendidos internos a una disputa política cada vez más pública.
El punto de mayor visibilidad llegó el pasado 20 de junio, durante los festejos por el Día de la Bandera en Rosario: Milei evitó saludar a Villarruel y ella permaneció de espaldas al palco presidencial mientras sonaba el Himno Nacional. La vicepresidenta cuestionó después esa falta de respeto institucional y también objetó el respaldo del entorno presidencial a Manuel Adorni, entonces jefe de Gabinete.

Cuando Adorni ofreció explicaciones sobre el origen de parte de su patrimonio — inversiones en criptomonedas—, Villarruel no ocultó su desacuerdo. Ante la consulta de un usuario sobre si le creía al funcionario, respondió sin filtros que le parecía «una vergüenza su accionar y sus explicaciones». Además, ironizó en redes deseándole a un usuario que encontrara pronto «un pendrive mágico», en clara alusión burlona al caso, y llegó a compartir un meme sobre el tema.
El punto más comentado llegó cuando Adorni finalmente renunció a la Jefatura de Gabinete, el 27 de junio. Minutos después de conocerse la noticia, Karina Milei despidió públicamente al exfuncionario agradeciéndole su trabajo. Fue justo bajo ese posteo donde Villarruel dejó su comentario más comentado: «Solo entré para leer los comentarios», una frase irónica que se viralizó de inmediato y fue leída como una nueva muestra de la distancia entre la vicepresidenta y el núcleo duro libertario.
Estos episodios reflejan una tensión que viene marcada por cruces, diferencias públicas y mensajes indirectos a través de las redes sociales. Una relación completamente rota y sin retorno.

En mayo de 2025, durante el Tedeum en la Catedral Metropolitana, Milei pasó frente a Villarruel sin saludarla. Meses más tarde, en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, un encuadre de la transmisión oficial dejó a la vicepresidenta fuera de cuadro durante buena parte del discurso presidencial, mientras Milei deslizaba una crítica velada hacia quienes, tras la derrota electoral bonaerense de septiembre, habrían soñado con desplazarlo.
Uno de los primeros choques documentados se dio en 2024, cuando el Senado aprobó un aumento del 30% en las dietas de los legisladores. Milei calificó la medida de «inmoral» y llegó a hablar de «traidores» dentro de su propio bloque, en un episodio que también salpicó a Villarruel como presidenta de la Cámara alta.
Más allá de los gestos, el distanciamiento tiene un correlato político concreto. Villarruel viene consolidando una agenda propia desde la Presidencia del Senado, con posiciones que la diferencian de decisiones tomadas por el Poder Ejecutivo. En junio recibió en su despacho a la jueza María Verónica Michelli en pleno pedido de la Casa Rosada para retirar su pliego, en un gesto que en el Congreso se leyó como una señal de confrontación directa con Milei y con Karina Milei.
A esa lista se suman otros gestos de autonomía: su encuentro con la expresidenta María Estela Martínez de Perón en octubre de 2024 y la inauguración de un busto en su honor en el Senado —hechos que, según una entrevista que Milei brindó a un medio español en abril, el propio Presidente interpretó como una provocación a la línea ideológica de su gobierno—.
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