Los mismos pobladores llaman a Añelo la “estación de servicio humana de Vaca Muerta”. Allí esperan el boom petrolero definitivo al tiempo que el intendente Fernando Banderet pide: “No vengan con sus familias”. Lo dijo hace poco, en julio. Pero el jueves el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, contó al Financial Times que «unas 4 millones de personas dejarían el AMBA para instalarse en los distritos petroleros y gasíferos de la Patagonia, y otra hacia las provincias del norte donde se concentran los nuevos proyectos de cobre, litio y plata».
De acuerdo a Infobae, Sturzenegger hizo su pronóstico en base a un informe de Universidad de San Andrés hecho por alumnos de la Maestría en Economía titulado In the long run we are all in the Pampas: Un modelo de transición demográfica para Argentina. ¿Cuándo se daría esta ola migratoria interna? No hay precisiones: «Depende de ciertas condiciones macroeconómicas», dijo el ministro.
Desde el Ejecutivo no desmintieron al ministro, pero tampoco confirmaron que esté en marcha algún tipo de programa: «Es un proceso que eventualmente hará el mercado y que contará con la ejecución de las propias provincias, nosotros no tenemos nada que hacer”, afirmaron desde la Casa Rosada según Infobae.
En Añelo y antes de la posibilidad cierta de una ola migratoria, los servicios públicos y las escuelas colapsaron. Cuesta conseguir trabajo y los alquileres son caros, si es que se encuentras lugares disponibles. Añelo pasó de tener2.700 habitantes en 2010, según el Indec, a casi 18 mil en 2022, de acuerdo al último Censo. Es el segundo municipio más poblado de Neuquén, apunta la web municipal.
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«Los sueldos no son lo que la gente espera encontrar acá»
Quienes llegan en busca de trabajos en la industria de los hidrocarburos y se encuentran con alquileres caros, empleos de menor calidad y sueldos que no alcanzan. En la ciudad cuentan que desde hace unos años llegan familias enteras, sobre todo del norte del país. Los datos del Registro Civil dan cuenta de la situación: en 2024 hubo 1400 personas que hicieron cambio de domicilio y 1700 en 2025. Además, se estima que hay un 20% que aún no lo oficializó. En lo que va del 2026 llegaron 546 nuevos habitantes.
“Yo creo que el pedido de que no vengan con la familia es porque no está la situación para vivir con una familia acá. No solo el alquiler, la vida en general es muy cara, los sueldos no son lo que la gente espera encontrar. Y un sueldo te cubre un alquiler, tal vez, un poquito más”, dice a La Pluma Virginia Cabrera, maestra jardinera.
Los alquileres rondan entre $1.000.000 y $1.500.000. Hay algunas opciones levemente baratas: los departamentos que los habitantes construyen en sus casas para alquilar. En general son monoambientes y cuestan alrededor de $900.000. “Creo que el 80% de las personas hizo algo para alquilar en sus casas”, cuenta Virginia.
La oferta laboral en las grandes empresas de Vaca Muerta, hasta el momento, es escasa para quienes van a probar suerte. Son trabajos especializados. “Como la situación del país está compleja, las familias buscan salir a otros lugares. Y la verdad es que puede que acá consigan un trabajo, pero es una changa, algo no fijo, de maestranza o personal de supermercados. Pero no son los sueldos que esperan, ellos creen que van a entrar a una empresa o a UOCRA y no es así”, explica Virginia.
Todavía se ven personas que llegan y están semanas durmiendo en carpas, otras que viven en sus autos o que piden asilo en la estación de servicio YPF que hay en Añelo.

El crecimiento se ve en los servicios de salud y de educación. Virginia es maestra en uno de los dos jardines de infantes que hay en Añelo y cuenta que están llenos, solo se reservan algunos cupos para octubre cuando llegan los trabajadores del sector frutihortícola, que viajan por el país de cosecha en cosecha con sus hijos.
“Hay muchos chicos y los jardines ya no están dando abasto. Se está construyendo uno en la meseta (la zona alta de la ciudad, donde se armó un barrio nuevo). Ahí hay dos salitas dentro de una escuela, que no da abasto, están abarrotadas de chicos. Son salas chiquitas que son para 16 y tienen 24 chicos”.
Lo mismo pasa con las escuelas, que están colapsadas, sobre todo la de La Meseta, que deriva alumnos a las del casco histórico, que son las más antiguas. “Como no hay transporte público acá, el municipio les cubre el traslado”, cuenta. “No hay infraestructura cultural”, agrega Virginia. Y al costo de vida, le agrega que no hay ofertas para los chicos. El natatorio público tampoco cubre toda la demanda y no hay espacios verdes en una zona que es árida.
«Y siguen llegando, llegan, llegan y los alquileres están re caros»
En los centros de salud pasa algo parecido, los médicos son pocos para la demanda. “En la sala vos vas y no conseguís turno, en el hospital tampoco, porque hay mucha gente. Los controles de niños sanos también cuestan”, dice Noelia, que tiene 3 hijos. En el club La Meseta, donde van los chicos, pasa lo mismo. «Antes todos nos conocíamos, ahora ves gente nueva permanente. Y siguen llegando, llegan, llegan y los alquileres están re caros. Por eso la gente nueva no sé cómo se arregla”, agrega.
Noelia llegó a Añelo unos meses después que su marido, en 2021. Vivían en Rincón de los Sauces, a 130 kilómetros, y él dio el primer paso en busca de trabajo. Consiguió en una gomería y a los meses se trasladó toda la familia. Ella trabaja en limpieza. Ahora están pagando un lote por mes que les dio el municipio. “Para mí Añelo es un lugar que te abre las puertas, te da oportunidades. Tenés para poder proyectarte, soñar”.
Es en ese contexto que el intendente Banderet pide que no lleguen con las familias: “Nuestras escuelas y aulas quedaron superpobladas, el sistema de salud con una alta demanda de asistencialismo y se tuvo que trabajar y abordar por parte del gobierno provincial y municipio para dar solución a esa problemática. Hoy no se vengan con la familia. El que quiere venir a buscar una oportunidad, bienvenido sea. Añelo recibe a todo el mundo con los brazos abiertos, pero que vengan con algo seguro”. La Pluma intentó comunicarse varias veces con el jefe comunal, pero no tuvo respuesta.
«Que nos preparemos»
Nicolás Peña es dueño de un hospedaje y de la cafetería “2 y 11”, la histórica de Añelo. Cuenta que hay memontos de mucho trabajo y otros en los que se estanca, como ahora, que la capacidad hotelera está entre el 60% o el 40%. “El año pasado laburamos un montón, se veía la gente en la calle los fines de semana, los restaurantes llenos, había una micro economía que se movía en el pueblo. Hoy sobran los alquileres porque se comprime el trabajo”, describe.

“Las empresas vienen por uno o dos meses a terminar un trabajo en específico y después se van. Nosotros tenemos empresas que vienen a soldar portones, por ejemplo. Vienen dos semanas, cuatro o cinco personas y nosotros sostenemos ese servicio”, explica Nicolás, que está a la espera del despegue.
En La Meseta se crearon complejos de departamentos para alquilar a las empresas, algo que también perjudica a los hoteleros. “Hoy en día está bastante complicado porque obviamente a una empresa le conviene alquilar un departamento para seis personas, le sale mucho más barato que alquilar una habitación por día doble con todos los servicios que por ahí es otro costo porque es otro servicio”, detalla Nicolás.
Mucha gente vendió su hectárea para que se armen complejos. Dice Nicolás: «Nosotros hemos tenido varias reuniones donde nos propusieron que nos preparemos, que hagamos las inversiones que tengamos que hacer porque se viene y, bueno, estamos esperando”.
CDB/VDM









