La interna entre Axel Kicillof y La Cámpora dejó de ser un murmullo en los pasillos gubernamentales y las redes sociales: las críticas de Máximo Kirchner al gobernador bonaerense en el acto kirchnerista del sábado 20 de junio en Parque Lezama rompieron el dique de contención de muchas broncas en ambos lados de la grieta peronista.
Cuando todo parecía seguir su cauce de forzada normalidad, la primera sesión del año del Senado bonaerense que se realizó el miércoles se transformó en un ring a cielo abierto y la pelea ya pasó a ser a cara descubierta.
La semana había comenzado con un cruce de declaraciones entre el ministro de Gobierno bonaerense Carlos Bianco y el senador avellanedense Emanuel González Santalla, que volvió a facturarle al axelismo la distancia con CFK. Los cruces no llegaron al límite de hablar de una ruptura, pero sí de la utilización de las PASO para resolver las diferencias.

Las críticas de los senadores Mario Ishii y el jefe de bloque Sergio Berni al gobernador Kicillof y a la vicegobernadora Verónica Magario volvieron a azuzar el fuego contenido. Se terminó de consolidar un escenario de confrontación abierta que ya no se puede disimular. El disparador público fue el cruce en el recinto, pero los seis meses de demora para sesionar encerraban demasiadas tensiones internas como para tener una sesión amable.
Los proyectos de ley que presentó Ishii plantean declarar la emergencia sanitaria y alimentaria en la provincia. Son dos dardos directos al corazón de la administración axelista, pero los senadores que responden al gobernador sólo respondieron con la decisión de tratarlos en comisión y que Magario le corte el micrófono al autor de las dos iniciativas. No sólo hay una confrontación de ideas en el peronismo bonaerense, sino críticas directas a la gestión provincial. El límite es finito, porque del otro lado está la motosierra que la Casa Rosada le aplica a la provincia.
PASO sí, PASO no
“Acá el verdadero problema es Milei. No es ni Cristina ni Axel, por eso las discusiones no se tienen que centrar en el compañero sino en Milei, y últimamente somos muy pocos los que criticamos a Milei”, dijo Bianco en medios radiales, reconoció que “cada sector del peronismo tiene que trazar su camino” y agregó: “es prematuro hablar de candidaturas, eso nos planteó el gobernador a fines del año pasado, que este año era de construcciones políticas. La dirigencia del Movimiento Derecho al Futuro está recorriendo las provincias y el interior de la provincia, y ya el año que viene verá cuál es el mejor método para que el campo popular tenga sus candidaturas”.
La respuesta no tardó en llegar. “Máximo dijo lo que piensa, otra cosa es el gobernador mandando a decir lo que él no se anima, o la legisladora que dijo que Cristina rompe las pelotas, es lo que hablan todos los días en privado. Si creen que Cristina resta votos, que lo sinceren. Si no encontramos una síntesis iremos a una PASO, vamos a los votos”, advirtió el senador camporista González Santalla.
Sin embargo, no todos los sectores concuerdan con la idea de dirimir las diferencias en unas PASO.

El corte de micrófono de Magario a Ishii fue un síntoma. Profundizó la molestia e indignación del jefe de bloque de Fuerza Patria Sergio Berni, al punto tal que planteó en declaraciones a La Pluma la “necesidad” de la separación de los bloques en el Senado ya que “hay dos posturas políticas diferentes” e insistió en su posición de no ir a unas PASO con el MDF sino competir en listas separadas.
¿Para qué vamos a ir a unas PASO si somos cosas distintas?, se preguntó Berni. “Nosotros tenemos una mirada basada en el peronismo, mientras que el MDF tiene una visión más de izquierda, progresista. De hecho, en la última elección ellos (por el MDF) inscribieron listas propias en todos los distritos”, sostuvo.

El corazón del conflicto: Método y Conducción
Detrás de la disputa no hay un problema ideológico profundo, sino una puja por quién conduce el proceso de reconstrucción opositora frente al gobierno de Javier Milei. La Cámpora y el kirchnerismo cristinista sostienen una lógica verticalista. Para ellos, la ex presidenta sigue siendo la única figura con la legitimidad de origen para ordenar el espacio. El planteo es claro: primero se reconoce la jefatura, luego se arma la estructura y finalmente se definen las candidaturas. Ven cualquier intento de autonomía como una falta de lealtad al liderazgo que encumbró a Kicillof.

Por su parte, el entorno del gobernador y el Movimiento Derecho al Futuro, apoyado por intendentes y dirigentes peronistas que arrastran viejos recelos con La Cámpora, busca edificar un volumen político propio y una renovación generacional. Consideran que para ganar en 2027 se necesita un esquema más amplio, horizontal y menos condicionado por «la lapicera» tradicional del ala dura que se recuesta en la figura de Cristina.
A pesar de la tregua institucional que se alcanzó a principios de año —cuando se acordó que Kicillof asumiera la presidencia del PJ bonaerense para evitar una ruptura caótica—, está más que claro que la convivencia pacífica fracasó.

Tras una semana de recrudecimiento de la interna, será importante ver cómo se mueve cada sector con vistas a la próxima fecha clave y simbólica para el peronismo, como es el 1° de julio, aniversario del fallecimiento de Juan Domingo Perón. Hay una gran incógnita sobre los movimientos de cada sector y la dirigencia del peronismo bonaerense, que pasó de una fase de «guerra fría» a otra disputa abierta.
Mientras Kicillof intenta gestionar la provincia más grande del país como vidriera de su proyecto nacional, La Cámpora busca recordarle activamente que la estructura territorial y la identidad del votante duro siguen respondiendo a la conducción de Cristina.
Alejandro García
AG/CM/SC






