A Alberto Gaig, presidente del tribunal oral en lo criminal N°7 de San Isidro, le ganó la emoción: antes de anunciar que la sentencia en el juicio por la muerte de Diego Maradona será el 22 de diciembre, miró a la sala, repleta en la última audiencia. Quebrado antes de arrancar, dijo: «Fui un juicio particularmente extenso, complejo y de repercusión pública, poco habitual. Durante todo este tiempo han habido discusiones, planteos, posiciones muy enfrentadas y muchos momentos de tensión. Pero creo que forma parte del juicio, donde cada uno cumple con su rol». Luego agradeció. Terminó un debate que se llevó seis meses. Cómo murió Diego no pudo ser probado con certeza.
«Hablar es otra oportunidad para defender a mi papá», dijo Dalma Maradona. Los «particulares damnificados», por la Ley de Víctimas, pueden ejercer su derecho a unas últimas palabras. Los imputados también pueden hacerlo. Además de Dalma, habló su hermana Jana. Y también algunos de los acusados en este juicio, la psiquiatra Agustina Cosachov, el neurocirujano Leopoldo Luque, el enfermero Ricardo Almirón y su coordinador, Mariano Perroni.
«A mi hermana y a mí nos han dicho que los audios y los chats no tenían que ser prueba, pero los audios existen. Tuvimos que escuchar todo lo que decían de nosotras. Y también tuve que escuchar a muchas personas decir lo difícil que es su vida por este juicio. Ellos por lo menos tienen la posibilidad de estar con su familia, una posibilidad que mi papa ya no tiene», siguió Dalma.

Habló de sus hijas, que tienen 7 y 4 años. Contó que como todas las mañanas las llevó al colegio. Pero que aunque ella trata de no contarles mucho qué hace después, hoy una le preguntó si «ir al juicio» era «ir al cielo». «Lo único que quiero pedirles es que mi papá tenga justicia. Dicen que hay que olvidarse de que es Maradona, perfecto. Pero yo recalco que mi papá es un abuelo que se merece justicia como cualquier persona«, cerró.
Jana levantó la mano desde el último escritorio y pidió la palabra. «Soy consciente de que esto no va a devolverme a mi papá. Pero no hay mayor honor que haberlo transitarlo siendo a su hija«, dijo. Agradeció a sus abogados -Félix Linfante, Marcelo D’ Angelo y Gustavo Pascual-, a la Fiscalía y a su familia: hermanas y hermanos, a sus tías.
Hubo dos, tres frases, que generaron un reacción en la tribuna, gesto de sorpresa en Dalma y Gianinna: «A pesar del dolor, la tristeza, la angustia y el enojo siento un profundo respeto por el otro lado. Y se los devuelvo en consecuencia». El «otro lado» son los acusados y sus defensas. Jana pidió la absolución con dudas para el psicólogo Carlos Díaz, eso enojó a sus hermanas.

Cosachov, la psiquiatra, lamentó el fallecimiento de Diego y el dolor que atraviesa la familia: «Yo hice todo lo que pude para ayudar», dijo. Luque, neurocirujano, agradeció la oportunidad de defenderse, remarcó que es inocente. «Siempre me va a doler la muerte de Diego», agregó. Habló el enfermero Almirón: «Mi vida fue y es una pesadilla», dijo que necesita trabajar y que se encomendó a la religión. Su coordinador Perroni también agradeció la posibilidad de defenderse.
El tribunal, integrado por el presidente Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón absolvió a Pedro Di Spagna, el médico clínico. Así lo solicitaron los fiscales del juicio, Cosme Iribarren y Patricio Ferrari. A ese pedido se habían plegado las querellas.
Los jueces deberán sopesar la prueba producida en estos seis meses y 51 audiencias. Para la Fiscalía corresponde el delito de homicidio simple con dolo eventual para Luque y pidieron a los jueces que considere 12 años de cárcel para Luque, 10 para Nancy Forlini, jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical y 8 para Cosachov.
A Carlos Díaz, psicólogo; Mariano Perroni, coordinador de los enfermeros, y Ricardo Almirón, enfermero, les «bajaron» la imputación original: homicidio culposo. Solicitaron 5 años de prisión para Díaz, y 4 respectivamente para el enfermero y coordinador.
Para todos pidieron la inhabilitación profesional.
VDM









