«Mierdanecio»; «Mierda mal cagada»; «Versión de mierda de Lucas Adams»; «Mierdas humanas mentirosos». Javier Milei inicia una nueva ola de insultos a periodistas bajo una estrategia a dos bandas. Por un lado ratifica núcleo duro. Busca y consigue el aplauso de su tribuna del 30%, a la que apuesta todo para sostenerse y ganar las elecciones del año que viene. La cuenta es simple: un peronismo débil y tal vez dividido más un porcentaje importante de abstencionismo; sin chances de ampliar electorado por la pésima situación económica, La Libertad Avanza apuesta a sus votantes de paladar negro. No abre. Cierra. Y cree que le alcanza. Y es posible que le alcance, manito de Dios Bessent de por medio, claro.
Al mismo tiempo, la parva de agravios y odio lanzada por redes sociales le sirve al Gobierno para llevarse la marca. Y los elefantes que pasan por atrás son bien, bien grandes.
Mientras la Corte, en una de sus piruetas inexplicables, le salvó al Gobierno el DNU 70/2023 con la cautelar que volvió a poner en pie la ley de tierras, esta semana el Ejecutivo logró la privatización del agua. Un servicio esencial, importantísimo, que estaba administrado por el Estado como le gusta al Presidente: la compañía no solo no tenía déficit, sino que llega a manos privadas con sus cuentas superavitarias. El precio final fue mucho más bajo del inicial. Nadie explica por qué si el titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, Diego Chaher -el encargado de las privatizaciones- dijo en una entrevista el 22 de julio de este año que «por la privatización de AySA, el Tesoro recibiría como mínimo US$ 500 millones», finalmente la entregaron a US$ 340 millones.
Tampoco nadie explica que los ganadores de la licitación son socios del grupo Vila-Manzano en otros negocios y que Chaher trabajó para ellos por más de dos décadas antes de llegar a la función pública. Todo queda entre amigos y siga, siga.
Se timbearon el oro
La pregunta resonaba desde el año pasado. ¿Dónde está el oro? ¿Qué hicieron Toto Caputo y Santiago Bausili con las reservas de oro del Banco Central?
Mientras esta semana Milei volvía a insultar a María O´Donnell hasta llamarla Nazi, un informe de la Auditoría General de la Nación confirmaba que parte del oro físico del BCRA se perdió por «un error de cálculo». Resulta que el socio del genio de la finanzas jugó a la timba con el oro y perdió más de mil millones de dólares.
El informe dice: «Durante el ejercicio 2025, la tenencia de oro —adquiridas en las gestiones de Prat Gay y Marco del Pont— registró una ganancia patrimonial de más de $ 8 billones, explicada solamente por la suba internacional del precio del metal. En ese mismo año, bajo la actual gestión (Bausili) y con fines de cobertura, el BCRA concertó operaciones de derivados liquidables en dólares utilizando parte del oro de las reservas como bien de respaldo (subyacente). De acuerdo con los EECC, el resultado de estas operaciones arrojó una pérdida de $ 1.5 billones (equivalentes a US$ 1.023 millones), que se pagó con divisas (…) En síntesis: durante el 2025 el BCRA realizó operaciones financieras especulando con una determinada trayectoria para el precio internacional del oro, erró el cálculo y perdió US$ 1.023 millones, según surge de las registraciones contables«.

Y luego concluye: «Desde que se auditan los Estados Contables del BCRA, nunca se había utilizado esta magnitud de reservas físicas (oro) para transacciones de riesgo».
¿Y el resto del oro? ¿Dónde está?
Al dar a conocer el informe, el presidente de la AGN, Juan Manuel Olmos dijo: «Quiero aclarar que la AGN se encuentra trabajando en la auditoría específica sobre la gestión de las reservas físicas (oro) por parte del BCRA. En ese informe se podrá saber por qué se tomó la decisión de trasladar el oro al exterior, a dónde fue enviado y si tuvo algún beneficio específico para el país o, en su defecto, quien se benefició».
La telenovela
El propio Bausili había ensayado una respuesta en el Congreso el mes pasado ante la pregunta de los senadores Juliana Di Tullio y Martín Soria. El oro está en Suiza. No hay nada oscuro. Ahora Di Tullio afirmó que el informe de la AGN confirmó que Bausili mintió. «El oro no está en Suiza, está en Londres», aclaró la senadora. El presidente del BCRA, le había dicho al Congreso que trasladaron los lingotes por una «oportunidad de convertirlo en oro de calidad más alta» y dijo que habían armado «una telenovela» alrededor del tema. En línea con la definición del funcionario al que Milei quiere dejar para siempre vía reforma de la Carta Orgánica, más que novela resultó un culebrón, con final feliz para los Messi de las finanzas.
«Un elefante ocupa mucho espacio», titulaba Elsa Bornemann en su cuento para las infancias censurado por la dictadura. Sin embargo, a veces no se ven. O no se muestran. Y eso que estos elefantes son bien, pero bien grandes, eh.
SC










