El modelo de concentración de la riqueza se consolida en la Argentina y la desigualdad se acrecienta. Las cifras oficiales mostraron esta semana que los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más pobres en la era Milei. El índice de Gini del segundo trimestre del año se ubicó en 0.428, por lo que es más alto en comparación con el mismo periodo de 2025, cuando su valor fue de 0.424. Cuanto más se acerca a cero, mayor es la distribución. Cuanto más se acerca a uno, mayor es la concentración. No es un daño colateral. Es un efecto buscado, deliberado, que comenzó con la mega devaluación de diciembre de 2023, al inicio del gobierno libertario. Una transferencia de ingresos de un saque, sin precedentes en los años de democracia, como piedra basal de un plan de crecimiento de unos pocos, en desmedro de las mayorías.
Luego de aquel golpe al bolsillo para quienes viven de un salario, el proyecto continuó con el decreto 70/2023. Aquel DNU dictado por los dueños de la Argentina al entonces asesor ad honorem y sin cargo Federico Sturzenegger no fue una política pública, fue un plan de negocios. Prepagas, bancos, tarjetas de crédito, laboratorios. Todos tuvieron su tajada. Y, más allá de las fronteras de la Patria, estuvieron quienes consiguieron el ahora famoso artículo 154, que borraba de un plumazo la Ley de Tierras sancionada en el año 2011.
La tierra prometida
No hubo ni hay improvisación en el poder económico transnacional. Las tierras raras, los recursos naturales, los data centers, los bunkers para tecnomagnates paranoicos y los Peter Thiel de la vida y la Inteligencia Artificial ven en la Argentina la tierra prometida de la que habló Javier Milei en Nueva York y el lugar para llenarse los bolsillos, como también dijo el Presidente, esta vez desde París. Y para esto, necesitan del suelo argentino.
Por eso, insistentes, exploraron todos los caminos posibles hasta lograr eliminar los límites a la venta de tierras a extranjeros. Primero fue el DNU 70, pero el artículo de la polémica fue frenado por dos fallos judiciales. Después fue un proyecto de ley, pero terminó derribado por la sociedad toda con el sentimiento de Malvinas en la espalda. Entonces, fueron por la Corte Suprema. La misma Corte conformada por tres varones que encarceló a una expresidenta de la Nación sin siquiera abrir el expediente, con la estampida institucional que implicó esa decisión. Bajo la misma metodología de no fallar en la cuestión de fondo, alegando supuestas cuestiones formales y procesales, los tres hombres pasaron por encima de todo un país y pusieron el cartel de venta del territorio nacional. Y, en un hecho sin precedentes, emitieron luego un comunicado en el que se victimizaron y pidieron por favor que no los ataquen por redes sociales. Esa cobardía sí se puede ver. Al igual que los hilos de quienes movieron ese fallo de la vergüenza, que solo puede ser explicado si se miran los intereses foráneos.
Todo es parte del plan. Poner al país de remate; abaratar el costo laboral; hacer crecer el empleo informal en detrimento de los trabajos registrados; provocar lo que el gobierno denomina una reconversión de la economía, es decir, un industricidio de la mano de la reprimarización y, como se señala al inicio de estas líneas, mayor concentración de la riqueza en pocas manos. En los términos del propio Gobierno, como se ve, todo marcha de acorde al plan. Mientras, el discurso y la promesa seguirá siendo apostar a un derrame que -se sabe- nunca ocurrirá.
Lamelas y Luciani
El hilo rojo de articulación del modelo de negocios con el proyecto político de Estados Unidos para la Argentina, se cristalizó esta semana con una imagen. El fiscal Diego Luciani se subió al escenario y disertó en el coloquio de Idea en Mar Del Plata. Cual rockstar, el fiscal que logró encarcelar a Cristina Kirchner se sacó selfies, se emocionó al hablar de sus hijos y fue ovacionado por la tribuna del establishment. “Mi hijo lloraba y tenía miedo de que me pase algo”, dijo.
La sintonía ideológica entre los beneficiados del modelo económico y el gobierno libertario no necesita disimulo. El que logró encarcelar con pruebas flojas de papeles y dudosa objetividad a la dirigente opositora con más caudal de votos fue tratado como un héroe nacional y salvador de la Patria. No más preguntas señor juez.

En la otra punta del hilo está Peter Lamelas. El embajador norteamericano dijo que EE.UU. podría destinar a la Argentina una línea de crédito del Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos (Eximbank) por 7.000 millones de dólares para el proyecto “Corredor Andes-Atlántico”. Un acuerdo estratégico para conectar los recursos del noroeste argentino con la región andina y los puertos del Atlántico. En castellano: un batitubo para extraer los recursos naturales de la Argentina, porque no alcanza con el botín del petróleo venezolano. Eso sí. Todo supeditado a que Javier Milei gane las elecciones de 2027 y a que el país mantenga el rumbo de las reformas económicas.
Durante su discurso en el Foro Argentina Andina que se desarrolló en Tucumán, Lamelas dijo que Estados Unidos seguirá apoyando al país “si siguen en este rumbo, si siguen con estos cambios, si siguen con esta libertad”. Y prometió “capital real” y “apoyo concreto para equipamiento, tecnología e infraestructura de primer nivel”. «Braden o Perón», un poroto. Cancha inclinadísima.

Reforma jubilatoria
¿Y qué ofreció esta semana el modelo Milei como el próximo paso a la prosperidad? La reforma jubilatoria. El sueño húmedo de barrer con el sistema de reparto y volver a las AFJP fue relanzado por Patricia Bullrich en el coloquio de IDEA y aplaudida por el auditorio de los dueños del país. El que avisa no traiciona.
La democracia, un obstáculo
Un fantasma recorre América Latina. Estados Unidos, sus embajadas, Donald Trump, el Pentágono fueron corriendo los límites de las democracias en pos de su disputa con China y pusieron a todo el continente en peligro para lograr su subordinación. Secuestraron a un presidente y a su esposa y se quedaron con el botín; salvaron al gobierno de Milei de una corrida y le hicieron ganar la elección de medio término; pusieron a un asesor lumpen a hacer las campañas digitales de las derechas de Argentina, Chile, Bolivia y Brasil para ganar elecciones y para promover golpes de estado. Y, como frutilla del postre, secuestraron al fiscal boliviano que puso preso a ese asesor por un intento de femicidio. Total normalidad.
Son solo algunos ejemplos de los movimientos de piezas de los últimos tres años, en un tablero de ajedrez global patas para arriba. Y ocurre que todo está pasando en muy poco tiempo y en forma vertiginosa, lo cual acota el poder de acción y reacción de quienes quieran detener la barbarie.
Casi en un abrir y cerrar de ojos las democracias de la región entraron en una zona gris y comenzaron a desdibujarse. Está pasando. Un fantasma recorre América Latina. Estados Unidos, los tecnomagnates y las elites locales comenzaron a explorar el terreno de pasar por encima de la voluntad popular, influir sin disimulo en la vida de los países y sus instituciones y apartar de su camino a ese obstáculo para la acumulación de Poder y riqueza: la democracia.
SC










