El presidente Javier Milei volvió a desplegar su estilo confrontativo durante una entrevista con Luis Majul, en la que combinó una defensa de su gestión política con cuestionamientos a periodistas, analistas y sectores de la oposición. En una extensa serie de definiciones, buscó bajarle el tono a las diferencias con Patricia Bullrich, reivindicó el funcionamiento de la mesa política del Gobierno y sostuvo que él enfrenta amenazas que exceden la disputa partidaria.
Tras una mala semana para el Gobierno en Nueva York, uno de los ejes de la conversación fue la relación con la actual senadora y exministra de Seguridad. Frente a las diferencias dentro de La Libertad Avanza, Milei fue categórico: “Mi relación con Bullrich está excelente. Los liberales no somos manada. Hay distintas miradas y eso nos permite tener una estrategia mejor”.

En esa línea, el mandatario rechazó que la existencia de distintas posiciones dentro del oficialismo deba interpretarse como una señal de fractura. Por el contrario, destacó el papel de la mesa política y pidió no subestimar las decisiones que se toman en ese ámbito. “Patricia juega a la mancha con los aviones. No subestimemos todo lo que está haciendo la mesa política”, afirmó, en una referencia cuyo alcance político quedó ligado a las discusiones sobre la estrategia del Gobierno.
El Presidente también cargó contra quienes analizan la dinámica interna de su administración. Con expresiones descalificadoras, apuntó contra los analistas políticos y los acusó de alimentar versiones de enfrentamientos dentro del oficialismo.
“Los analistas políticos son peores que los chimenteros; estos acomplejados de pluma venenosa no dejan de ser chimenteros de cuarta con pretensiones de grandeza”, lanzó Milei. En otra parte de la conversación, insistió con esa caracterización: “Los analistas políticos son peores que los chimenteros, tienen que escribir y necesitan el conventillo”.
El mandatario también respondió a los cuestionamientos sobre su vínculo con la prensa y rechazó haber utilizado mecanismos de presión contra periodistas. “Nunca les mandé a los periodistas arca, nunca les hice operaciones de inteligencia y jamás metí preso a uno”, sostuvo. Existen, sin embargo, varias causas en trámite judicial contra trabajadores de prensa impulsadas por el Presidente.

Otro de los tramos destacados de la entrevista estuvo vinculado con la seguridad del Presidente y la decisión de reforzar el dispositivo en la Quinta de Olivos. Milei justificó esa determinación a partir de razones de seguridad interna y aseguró que el predio funciona actualmente bajo un esquema de protección especial. “La decisión de Olivos se tomó en base a cuestiones de seguridad interna. Hoy la Quinta de Olivos es una base militar”, afirmó.
El mandatario fue más allá al explicar que la medida responde, según su planteo, a amenazas que considera de mayor alcance. “Cuestiones de seguridad mucho más profundas porque tengo enemigos pesados en el mundo”, agregó.
La referencia a esos supuestos adversarios internacionales se sumó a las advertencias que el Presidente viene formulando sobre los riesgos que, de acuerdo con su interpretación, enfrenta su administración. Sin identificar en ese pasaje a quiénes aludía, Milei presentó el refuerzo de la seguridad como una decisión vinculada con la protección de la institución presidencial.
En otro tramo, aseguró que su Gobierno deportó “cerca de 20 mil terroristas” y describió a esas personas como individuos que, según afirmó, ingresan desde otros países para atacar el modelo argentino. “Es decir, gente que se infiltra de otros países para venir a dinamitar el modelo argentino. Eso está pasando”, sostuvo.

En su repaso de la confrontación con la oposición, Milei volvió a vincular los cuestionamientos institucionales a su administración con intentos de desestabilización. En particular, se refirió a los pedidos de juicio político impulsados contra su gestión y los interpretó como parte de una ofensiva contra el Gobierno. “Tuve 7 intentos de juicio político, es decir, de intento de golpe de Estado”, afirmó, al describir las iniciativas.
El Presidente también planteó la disputa política en términos de dos modelos de país y apuntó contra quienes, según su visión, pretenden regresar al esquema anterior a su llegada a la Casa Rosada. “Esta es una oportunidad hermosa para la Argentina. Van a terminar decidiendo si quieren el modelo del futuro, del cambio, que hace que seamos admirados en el mundo versus el modelo de la decadencia de los últimos 100 años”, expresó.
En el mismo pasaje, sostuvo que “hoy el 70 por ciento de los argentinos no quiere volver a ese pasado” y atribuyó las posiciones contrarias a su proyecto a sectores que, según dijo, se beneficiaron de la intervención estatal o mantienen una actitud de resentimiento. “Solo quiere gente que vivió de la teta del Estado o gente profundamente envidiosa y resentida”, lanzó. La definición terminó con una pregunta dirigida a quienes cuestionan su gestión: “¿El tango permanente de llorar nuestros fracasos queremos?”.
“Le demostraré a la ONU que su escenario distópico no existe”, afirmó, en una frase que sintetizó su posición frente a las advertencias y proyecciones que atribuye al organismo internacional sobre el uso sin control estatal de la inteligencia artificial. Durante el fin de semana recibió el respaldo público de los tecno.magnates Peter Thiel y Elon Musk.
La declaración se sumó a su habitual discurso sobre la necesidad de modificar los enfoques de los organismos multilaterales y defender una perspectiva distinta sobre el rumbo de la Argentina y del mundo.
AL/CM










