Desde hace horas el gobierno de Javier Milei es un polvorín. Las versiones sobre la posible salida de Manuel Adorni del gabinete caldearon aún más un ambiente que hace meses propios y ajenos confiesan inhabitable.
Con el jefe de estado todavía fuera del país, quien se encontraba realizando una nueva gira por España donde fue a recibir nuevos reconocimientos por ser el presidente más liberal libertario de la historia de la humanidad toda, los rumores sobre los inminentes cambios en el gabinete que dejó atado con alambre antes de subirse al ARG-01 que lo llevó hasta el viejo continente se esparcieron como virus.
Por la mañana, el gobierno intentó montar un escenario de distensión y control de la agenda haciendo la presentación formal del nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, quien llegó a la gestión con la titánica tarea de reemplazar al ex candidato a legislador caído en desgracia. Con una lectura de su curriculum y trayectoria académica, en la que no escaseó con detalles sobre cómo conoció al ahora presidente, el renunciado diputado nacional por La Pampa se puso al hombro el pedido de dar vuelta la página más oscura del oficialismo libertario y buscó llevarse la marca mientras el runrún sobre la posible eyección de Adorni no hacía más que crecer.

Si bien la salida del todavía jefe de gabinete era un deseo manifiesto de sus compañeros de espacio y hasta de la oposición dialoguista -que ya no sabía cómo pedirle a las espadas legislativas de Karina Milei que la convenzan para soltarle la mano-, lo cierto es que la insistencia del presidente de protegerlo contra lo que creía una operación mediática montada por la oposición para desestabilizar su gobierno no colaboró en ninguna instancia del proceso.
Durante semanas, decenas de funcionarios, ministros, amigos y legisladores aparecieron en la casilla de mensajes de Milei para recomendarle que deje ir a su ex vocero, siempre amparados bajo la premisa del daño irreparable que significaba la extensión de su continuidad dentro de una gestión que desde el momento que fue a deslomarse a Nueva York dejó de responderle. Pese a todos los consejos -cuentan testigos que algunos hasta estuvieron acompañados por amenazas de renuncia si no se resolvía el econo-, lo cierto es que el economista se mantuvo estoico durante los casi cuatro meses que duró el conflicto.
Esta intransigencia presidencial obligó al oficialismo a replegarse en favor de Adorni, quien fue galardonado con decenas de operativos contención, que hasta incluyeron una excursión VIP de todo el gabinete a la presentación de su informe de gestión en la Cámara de Diputados. Una muestra de unidad montada por Javier y Karina Milei para jurarle a su preferido que todos estaban dispuestos a protegerlo. Postales inéditas de una Argentina inédita.
El avance de la causa judicial que lleva adelante el fiscal Gerardo Pollicita con la tutela del juez federal Ariel Lijo detonó todas las expectativas de que sea éste otro conflicto pasajero dentro del gobierno. A la llamativa compra de departamentos y casas en countrys privados, se sumaron las extravagancias decorativas del jefe de gabinete y su pareja y su declaración falsa ante el Congreso sobre su patrimonio, un combo que terminó de volar por los aires la paciencia de los más dialoguistas.

Hace poco menos de un mes atrás, en el gobierno recibieron un ultimátum clave: Adorni debía estar afuera de la gestión. El tiempo de sobrevida que acordaron los interlocutores fue de exactamente tres semanas. Ni más ni menos. Durante ese tiempo, Patricia Bullrich, Diego Santilli, Martín y Eduardo “Lule” Menem e Ignacio Devitt negociaron con gobernadores y legisladores aliados una prórroga que se concretó con las tres sesiones pospuestas en ambas cámaras en los últimos días. La del miércoles pasado, fue la última de ellas.
Convencidos de que la solución del incordio de Adorni debía llegar por parte del Ejecutivo, en el Congreso esperaron un tiempo prudencial para avanzar por la vía institucional que habilita la Constitución Nacional a avanzar por sobre el único cargo que puede ser removido por el poder legislativo. El miércoles, cuando Bullrich confirmó que Milei seguiría apostando por la continuidad de su ministro coordinador, la paciencia amiga se agotó. A oídos de todos los miembros de la mesa política llegó una confirmación brutal: el palacio estaba listo para avanzar contra el ex vocero.
Con esta circunstancia, de la que el jefe de estado también fue alertado, las definiciones que esperaban retrasar aún más debieron acelerarse. Durante todo el viernes, se especuló con la salida del ex candidato a legislador porteño quien mantuvo un llamativo silencio en toda la jornada. Si bien a los propios les hizo saber que no tenía intenciones de irse, lo cierto es que a su alrededor la despedida ya había empezado a prepararse.
Pese a que las confirmaciones no se concretarán hasta que Javier Milei no se reúna con todas las partes y llegue a un acuerdo que pueda beneficiarlos a todos, lo cierto es que en todas las tribus dan por descontada la salida de Adorni del gabinete. En este marco, la danza de nombres no tardó en llegar. Al igual que se especuló durante los primeros días del escándalo, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, fue de las primeras en ser apuntadas como reemplazo por su cercanía mutua con los Milei. Sin embargo, la propia ministra descartó en privado a su círculo la posibilidad de aceptar acceder a un cargo de mayor jerarquía.

Otro de los nombres que picó en punta es el del director de YPF, Horacio Marín. De vínculo fluido con todas las terminales, el CEO de la compañía nacional podría fungir como un candidato de síntesis que permita darle al gabinete un aire más corporativo y profesional. El mismo estilo adoptaría, en caso de ser electo, el canciller Pablo Quirno, íntimo de Luis Caputo y ponderado por el asesor presidencial, Santiago Caputo. Éste último destello, dicen dentro del gobierno, podría ser lo que le ponga el último clavo a su sueño de desembarcar en la coordinación nacional.
El candidato de mejor puntaje es el actual ministro del Interior, Diego Santilli, quien oficiaría como un virtual candidato de unidad entre todos los campamentos que habitan la Casa Rosada. Con intención manifiesta de ser candidato a gobernador de la Provincia de Buenos Aires en 2027, el ex diputado macrista podría utilizar su gestión frente al gabinete para lanzar oficialmente una campaña que comenzará a ponerse en marcha una vez finalizado el Mundial. Pese a las especulaciones, lo cierto es que en todos los despachos aseguran que la decisión final la tendrá el presidente. Hasta tanto, Adorni seguirá respirando dentro de Balcarce 50.
TS/CM






