Javier Milei parte esta noche a las 23 rumbo a Nueva York para participar de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, según confirmó Casa Rosada en la agenda oficial difundida este lunes. El Presidente llegará al aeropuerto JFK el martes a las 9.30 y esa misma tarde, a las 15, participará del «Escudo de las Américas», el evento que reúne a mandatarios de la región y que aparece hoy como la instancia con mayor chance de dejar una foto junto a Donald Trump.
El resto de la jornada del martes incluye una disertación en la institución educativa Yeshiva Darchei Torah, donde recibirá el premio «Ohev Yisrael», y una seguidilla de encuentros: con el empresario Roberto Salinas a las 19, con el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio a las 19.55 y con el economista Xavier Sala i Martin a las 20.30.

El miércoles será el día central del viaje. A las 12 Milei hablará ante el Debate General de la Asamblea, y por la tarde disertará en la conferencia «Western Values, Economic Freedom & Strategic Security», organizada por la Fundación Federalismo y Libertad junto al International Republican Institute. A las 18 se reunirá con un grupo de entre 12 y 15 empresarios convocados por Americas Society/Consejo de las Américas, con Susan Segal a la cabeza, y cerrará la jornada con un encuentro con el rabino Simón Jacobson.
El jueves, último día de agenda antes del regreso, el Presidente disertará ante The Economic Club of New York -con preguntas del editor global de Bloomberg, John Micklethwait- y por la tarde se reunirá con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, primero de manera bilateral y después en un encuentro conjunto con otros líderes latinoamericanos. El vuelo de regreso a Buenos Aires parte a las 21, con arribo previsto para el viernes a la mañana.

En ningún tramo de esa agenda figura, por ahora, una reunión bilateral formal con Trump. El propio canciller Pablo Quirno se encargó de bajarle el tono a esa expectativa antes del viaje: «Todavía no está la confirmación de todas las bilaterales del Presidente en Nueva York. No tenemos contemplado por ahora un encuentro con el Presidente Trump. Hemos tenido ya varios encuentros y diálogos con él, y las agendas están muy apretadas», según dijo a TN. El «Escudo de las Américas» queda, entonces, como la ventana más probable para que ambos coincidan, aunque sea sin una bilateral formal en la agenda.
Lo que el Gobierno sí confirmó es el encuentro entre Milei, Quirno y Rubio, al que el canciller le puso un marco especial: «Importante por la agenda que tenemos entre Argentina y Estados Unidos, que se está profundizando cada día más». La reunión llega en plena escalada del reclamo argentino por la soberanía de Malvinas, impulsada en las últimas semanas por declaraciones de Trump sobre una eventual revisión de la postura histórica de Washington sobre el conflicto con el Reino Unido.

Pese a ese envión, en Casa Rosada bajan las expectativas de un pronunciamiento nuevo durante el viaje, tanto de Estados Unidos como de otros aliados como Israel. El propio Quirno ya había descartado durante el fin de semana la posibilidad de una mediación de Trump, después de que el republicano advirtiera, en una visita a Irlanda dos semanas atrás, que un conflicto entre Argentina y el Reino Unido por las islas sería «un desastre potencial» del que «probablemente» terminaría involucrándose. El canciller también les restó importancia a las versiones sobre una posible bilateral entre Trump y el primer ministro británico Andy Burnham en la misma semana: «No hay ninguna señal oculta ni ninguna inferencia con respecto a quién se junte o no cada persona. Es un lugar donde se juntan los líderes mundiales y está perfecto».
Sobre el contenido del discurso que Milei dará ante la Asamblea, Quirno adelantó que será «consistente» con sus dos intervenciones anteriores: críticas a la ONU y a la Agenda 2030, elogios a las políticas migratorias y comerciales de Trump, y la reivindicación de Malvinas como ejemplo de la incapacidad del organismo para garantizar la soberanía territorial de sus miembros.
Ese mismo eje discursivo quedó expuesto horas antes en una entrevista que el Presidente dio a la televisión francesa LCI, en la previa de su viaje a París la semana próxima para el evento de inversiones Argentina Week. Allí volvió a cargar contra Europa, a la que describió «hundiéndose» por «una maraña de regulaciones», el «Estado del bienestar», un «problema migratorio furioso» y el «wokismo». Elogió a la primera ministra italiana Giorgia Meloni y llegó a decir que Bruselas «encarna la decadencia de Europa», mientras que para él la verdadera capital del continente es «Roma». El mundo, dijo, se divide en tres bloques -América, Rusia y China- y su alineamiento con Estados Unidos e Israel responde a que son «quienes mejor representan los valores que hicieron grande a Occidente».
JD/CM









