La salida de Federico Angelini del Ministerio de Seguridad expuso con crudeza la profundidad de la interna que atraviesa al oficialismo. El exdiputado santafesino presentó su renuncia a la Subsecretaría de Intervención Federal en medio de una creciente incomodidad dentro del esquema de Patricia Bullrich por la defensa cerrada que la Casa Rosada mantiene sobre Manuel Adorni. En el bullrichismo admiten que el clima se volvió “insostenible” para varios funcionarios identificados con la ahora senadora.
Angelini no ocupaba un lugar menor dentro de la estructura de Seguridad. Desde su cargo coordinaba el Plan Bandera, el operativo impulsado en Rosario para combatir al narcotráfico y reforzar el control territorial en una ciudad golpeada por la violencia criminal. También tenía bajo su órbita la política de defensa de fronteras, una de las áreas que Bullrich había convertido en bandera de gestión durante su paso por el ministerio. Funcionaba como viceministro de Seguridad, detrás de Alejandra Monteoliva.
La incomodidad política del dirigente santafesino creció en paralelo al deterioro de la relación entre Bullrich y Karina Milei. La llegada de Monteoliva a la conducción del ministerio terminó de alterar los equilibrios internos: la funcionaria, que inicialmente respondía a Bullrich, pasó a alinearse con la secretaria General de la Presidencia. Ese movimiento dejó a Angelini aislado dentro de una cartera donde perdió respaldo y margen de maniobra.

En ese contexto, el conflicto alrededor de Adorni aceleró la ruptura. Bullrich reclamó públicamente que el jefe de Gabinete presentara su declaración jurada para despejar sospechas y luego decidió adelantar la propia, en un gesto interpretado dentro del Gobierno como una presión directa. La ofensiva molestó especialmente al entorno de Karina Milei, que considera a Adorni uno de los funcionarios más protegidos por el Presidente y rechaza cualquier cuestionamiento interno.
Cerca de Angelini aseguran que el exfuncionario veía con preocupación el respaldo irrestricto de Javier Milei a Adorni, aun en medio de la polémica judicial y política.
Es además, el segundo movimiento consecutivo esta semana de Bullrich para acorralar a Adorni. El miércoles presentó su propia declaración jurada, dejando expuesta la enorme demora del Jefe de Gabinete en hacer lo propio y el jueves precipitó la salida de su alfil en seguridad.
Con el regreso a Santa Fe prácticamente definido, el futuro político de Angelini parece empezar a reordenarse alrededor del gobernador Maximiliano Pullaro. En el PRO provincial dan por hecho que el dirigente desembarcará en el gabinete santafesino en las próximas semanas. Las conversaciones incluyen áreas vinculadas a Seguridad o Desarrollo Humano, aunque también crece la presión interna para que compita por la intendencia de Rosario en 2027.
AL/CM






